El mundo nos muestra su otra cara

En estos días enfrentamos cambios muy grandes en el mundo. El mundo comienza a dar un giro gradual, se adapta a las condiciones de la “última generación” y gradualmente, nos muestra sus diferentes rostros: a izquierda, derecha, cima y fondo. 

Es difícil y confuso para una persona que vive en el mundo de hoy, que no conoce la forma que el mundo, eventualmente, tomará. 

Hasta ahora, el mundo estuvo en un proceso contínuo de desarrollo, que entendemos porque estaba basado en nuestro egoísmo. El ego quería más y más, obedientemente seguíamos sus demandas. Si no había suficiente dinero, fortaleza y recursos para obedecerlo, corríamos y obteníamos lo que necesitábamos. Todo seguía el curso del desarrollo egoísta, de acuerdo a la naturaleza de este mundo. 

De pronto, la naturaleza opuesta comenzó a revelarse, requiere un desarrollo nuevo, no corporal. Lo corporal existirá en la medida necesaria, no te preocupes por eso. Sin embargo, ahora necesitamos desarrollar la cualidad de otorgamiento, el desarrollo espiritual. Aun así, no tenemos una maquinaria interna que nos ayude a avanzar en dirección del otorgamiento y nos haga actuar. 

El hombre y el mundo entero están en confusión y no saben qué hacer. Cuando la cuarentena termine y los negocios comiencen a reabrir, desde los más pequeños, como cafés, quioscos, hasta grandes plantas y fábricas, veremos lo difícil que será. La naturaleza juega con nosotros de tal manera que en el 50% de los casos, no podremos restaurar la producción en su forma anterior. El dueño regresará a su tienda, pero no habrá consumidores. 

Nada ayudará, excepto el método de la sabiduría de la Cabalá, que ahora empieza a descender y a manifestarse en nuestro mundo. El Creador nos apresura. Si el mundo no lo entiende, podría terminar en una guerra mundial que hará que el coronavirus parezca una ligera bofetada. 

Sin embargo, podemos ver que, con ayuda de esos golpes, la naturaleza, la fuerza superior oculta dentro de la naturaleza corporal, nos presiona, nos pone en orden. 

Habrá más y más de esos golpes, pero podemos ir por el camino fácil y rápido si actuamos con entendimiento y por voluntad propia, no bajo el látigo. Por ahora, sólo aprendemos con golpes y tendremos que recibirlos por todos lados, para finalmente encontrar el camino correcto. Podría no ser en la misma dirección en la que íbamos antes. Este es un problema para toda la humanidad. 

Ahora, la cuarentena comienza a relajarse y podremos regresar a nuestras actividades previas. Sin embargo, es necesario entender que regresar al pasado es imposible, el mundo debe avanzar en dirección opuesta. Pues, somos guiados por nuestro ego, que nos impulsa a desarrollarnos usando al máximo el deseo de recibir que estaba inflándose como la masa con levadura. 

Ahora entendemos con la mente, que no necesitamos expandirnos más; al contrario, necesitamos reducir nuestras necesidades para que la masa caiga, descienda y se reduzca al menos a la mitad. 

¿Pero cómo hacerlo en contra de nuestro deseo de recibir?  Es un gran problema, porque ahora necesitamos reducir los negocios en lugar de incrementarlos, rebajar y no incrementar nuestras ganancias y poder. No es fácil. 

Sabemos que si el doctor aconseja añadir algo útil a nuestra comida, lo haremos con gusto. Sin embargo, si necesitamos renunciar a algo, es muy difícil, incluso imposible y tendremos que hacer lo mismo con nuestro negocio ¿cómo podemos hacerlo si tenemos que actuar en contra de nuestra naturaleza egoísta?

Sin embargo, si la humanidad no lo hace, continuará destruyéndose a sí misma y el final se cierne en el horizonte. Es imposible contaminar y arruinar, de forma indefinida. Además, aparecerán otros virus, uno tras otro, a velocidad vertiginosa. Sentimos el gran peligro de desastres ambientales y virus, que se ciernen sobre nosotros y al mismo tiempo, no sabemos cómo detenernos. 

Si el mundo estuviera unido y controlado por un solo gobierno, de alguna manera se podría decidir cuáles industrias cerrar y cómo compensarlas. Se requiere de un plan global que cure a la sociedad humana de su egoísmo. Es imposible cerrar negocios sin un entorno fuerte que dé apoyo y compensación y que explique la razón y el propósito. 

Resulta que el mejoramiento de la sociedad humana depende de su conexión, de la organización de una nueva sociedad. No podremos existir físicamente si no establecemos correctamente una nueva forma de sociedad. Que es llamada “última generación”. 

Por primera vez en la historia, la humanidad entiende que es global e integral y que debe cuidar conscientemente su estructura, es decir, analizar sus actividades y producción a escala global. Todos los países deben unirse y entender que enfrentan un enemigo común.
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De la 2a parte de la lección  diaria de Cabalá 26/abr/20, “La última generación del mundo”

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