En el útero; desarrollo del alma

No importa quiénes somos ni dónde vivimos, cada uno tiene un registro de datos, Reshimó, de dónde está y su estado en el alma general de Adam. Por esa razón el Reshimó se llama punto en el corazón.

Taamim, el que desea probar un buen sabor en la vida, debe poner atención en su punto en el corazón, el embrión del alma, la gota espiritual del semen.

Todos tienen el punto en el corazón, aunque no brilla. Más bien, es como un punto negro. El punto en el corazón es el discernimiento de Nefesh (alma) de Kdushá (santidad), cuya naturaleza es la vasija de otorgamiento.

Sin embargo, está en estado de Shejiná (Divinidad), en el polvo, es decir, el hombre la considera como nada. Es tan importante como el polvo. Esto se llama Nkudot (puntos).

La solución es aumentar su importancia y hacerla importante como Tagin (coronas), como «corona en su cabeza». Es decir, en lugar de ser polvo, como antes, debería aumentar su importancia para que sea Kéter (corona) en la cabeza.

En ese momento, Nefesh de Kdushá se expande en Otiot (letras), es decir, en Guf (cuerpo), porque Guf se llama Otiot. En otras palabras, Kdushá se extiende de potencial a real, se llama Otiot y Guf”. (Escritos de Rabash volumen 3, artículo 34, «TANTA» (Taamim, Nkudot, Tagin, Otiot)

… aunque no brilla. Más bien, es como un punto negro. Ni siquiera sientes que pertenece a algo o a alguien. Pero si empiezas a sentirlo, es un paso adelante. Al hombre se le da el sentimiento de que le falta algo, si desarrolla su anhelo, puede avanzar.

El punto en el corazón es el discernimiento de Nefesh (alma) de Kdushá (santidad), cuya naturaleza es vasija de otorgamiento. Mientras no se desarrolle internamente el deseo de otorgar, siente su anhelo como un punto negro. Así comenzamos nuestro camino espiritual en este mundo, cuando sentimos que estamos en un callejón sin salida por a las circunstancias que nos llevaron allí y nada nos atrae y nada nos empuja. El punto negro nos hace avanzar, pero es por sufrimientos y dudas y no por anhelo o la Luz que brilla por delante.

Sin embargo, está en estado de Shejiná (Divinidad), en el polvo, es decir, el Creador está envuelto en negro, en una cubierta que no entendemos ni la encontramos atractiva y no la valoramos en absoluto o sea, se considera como nada. No se le ve nada, por el contrario, la vida comienza a parecer inútil, insípida y sin sentido. Eventualmente, nos hace avanzar como resultado de la incertidumbre y el vacío, queremos hallar el significado en la vida, mientras tanto nada nos ilumina. Así comienza el desarrollo en el útero del alma del hombre.
[261020]
De Kabtv «Fundamentos de Cabalá» 16/feb/20

 

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