No temas al coronavirus

Pregunta: Una persona simple tiene miedo del coronavirus. Teme que su familia o sus seres queridos se enfermen. Con cautela se aventura a la tienda con cubre bocas, lo usa y hace sus compras de la semana. Así es su vida. Sobre todo, porque los medios de comunicación siguen exacerbando la situación.

Todos tienen miedo. Yo también ¿cómo podemos vivir y actuar en este tiempo? ¿cómo podemos adaptarnos a este virus?

Respuesta: Cálmate, siéntate, deja de correr. El hombre no fue creado para correr, sino para sentarse. Piensa: ¿cómo podemos tener una vida diferente a la que creamos en la segunda mitad del siglo XX? Cuando entiendes para qué vives, es un tipo de vida ligeramente diferente. No sólo correr, correr y correr hasta que caes y mueres.

No sabemos de dónde vino el coronavirus. Por cierto, ya no importa. Digamos que es bueno.

Pregunta: ¿Ese es su consejo para una persona normal?

Respuesta: Sí. El virus nos paraliza. Dice: «¡Gente deténganse! ¡Terrícolas! ¡Vean lo que hicieron con la Tierra! Destruyen todo lo que existe. Destruyen a la naturaleza que los creó, los desarrolla, los nutre, la naturaleza donde viven”.

Nuestro mundo iba hacia una guerra mundial. Hay estados en la vida, incluso en la vida personal, cuando a la mitad nos damos cuenta de que no hay salida, que definitivamente terminará mal, una situación poco saludable de la que no se puede salir. Ese era el estado en el que estábamos.

Pregunta: ¿Dice usted que este virus salvó a la humanidad de una guerra mundial?

Respuesta: ¡Absolutamente! Estoy convencido de que si no fuera por este virus, habríamos estado lidiando con una guerra en un futuro muy cercano.

Pregunta: ¿Está sugiriendo que deberíamos estar agradecidos con el virus?

Respuesta: ¡Por supuesto!

Comentario: Soy una persona normal. Evitar la guerra definitivamente es bueno.

Mi respuesta: ¡Nos estábamos acercando! ¡No teníamos elección! Somos egoístas y seguíamos avanzando a un estado donde sólo la guerra podría salvarnos para que los mercados o cualquier otra cosa, se renovaran. Y, de nuevo, comenzaríamos a correr después de destruir todo. Y nuevamente, caer en la misma rutina. Es lo que hacemos.

Pregunta: En general, entiendo el problema, pero, ¿qué hacemos con el virus?

Respuesta: Antes que nada, el virus es global. Eso es muy sorprendente. ¡Ve que interesantes es lo que la naturaleza o el Creador, que es lo mismo, tiene bajo la manga!

Comentario: De hecho. Nos llegó a todos.

Mi respuesta: ¡En absoluto! Y muy tranquilamente.

Comentario: Y antes, hubo incendios, erupciones volcánicas, huracanes, todo parecía que estaba en algún lugar lejano. Sólo era para los que vivían allí, nada más. De repente, este pequeño virus … ¡Llegó a todos! ¡Absolutamente a todos! ¡Es increíble!

Mi repuestas: Y todos están de acuerdo, ¡todos están de acuerdo! Al principio, algunos dijeron: “¡Esto no nos concierne! ¿A quién le importa?» Pero tan pronto como nos llegó, todos se humillaron y se prepararon.

Por lo tanto, debemos entender la misión especial de este virus. No hay mucho que decir al respecto. Debemos hablar de nosotros mismos más que del virus. No se trata de cómo protegernos de él, sino de cómo transformarnos individualmente y entre nosotros.

Comentario: Así que, me quedo en casa, aislado, con mi familia …

Respuesta: Piensa por qué el virus actúa de forma tan selectiva. Te aisla con tu esposa e hijos. No has pasado tiempo con ellos en 10, 20, 30 años.

Comentario: De hecho, por primera vez en mucho tiempo; eso es verdad.

Mi respuesta: Ahora puedes averiguar cuáles son sus nombres, qué hace cada uno, en qué año están y cuánto han crecido, etc. Ahora finalmente puedes ver a los niños, a ti y a tu esposa.

Comentario: En realidad, es cierto. También pasa en mi casa. Estoy en casa por primera vez en mucho tiempo. Solía ​​venir sólo para un descanso rápido.

Mi respuesta: ¡Pobre de ti!

Pregunta: No, no lo diga. De repente, estoy en casa, mi esposa también y comenzamos a hablar sobre la vida y cosas en general. Incluso llegamos a hablar de nuestra vida y nuestro futuro. Empezamos a tener esas conversaciones.

También quiero preguntar sobre el miedo que inevitablemente existe en el hombre ¿qué consejo daría? ¿cómo debemos trabajar con el miedo de infectarse o infectar a otros?

Respuesta: ¿En qué se diferencia de los virus anteriores? ¿no murió gente de gripe o de otra enfermedad? Simplemente no hablamos de eso porque nos acostumbramos a que muera cierto número de gente cada año. ¿Y qué?

Hoy también, ¿cuál es el porcentaje? Hablo de que estamos generando pánico por una situación totalmente natural.

Pregunta: ¿Alude esto a una sabiduría superior que nos presiona a todos?

Respuesta: Sí, por supuesto.

Comentario: Realmente es algo que viene de arriba. La gente racional dice lo mismo que usted: ¡la gripe y los accidentes automovilísticos cobran miles de vidas más! Pero, también se quedan en casa. También escriben, pero, ¡también les afecta! ¡El virus está dentro de ellos! ¿De qué se trata este gobierno superior? ¿qué quiere?

Mi respuesta: No es lo que el virus transmite. ¡Penetra en mi mente, en mis sentimientos internos! Es ese tipo de virus. Funciona en nuestra mente y corazón. Por eso tenemos una actitud diferente hacia él. Bueno, ¿que pasa? Bebí media botella de vodka y lo olvidé. Esto es diferente. Desde funcionarios de alto rango, presidentes, hasta los que limpian la calle, a todos les afecta su poder. Y no porque los haya infectado o matado.

Pregunta: ¿Y no se debe a que los medios de comunicación lo están empeorando?

Respuesta: ¡No! Piensan que lo hacen. Hay muchas teorías de conspiración, preguntan de dónde vino y las redes, supongo, debe estar lleno de eso.

Comentario: ¡Llenas de esas tonterías! Tantas teorías que ni siquiera se imagina. Y usted insiste en que nos fue enviado.

Mi respuesta: Fue hecho para sacudir a la humanidad, como a un niño. Lo sacudes para sacar todas las tonterías de su cabeza, para que escuche y actúe de manera diferente.

Comentario: ¡Al mismo tiempo sacude a todos! ¡Es increíble! De presidente a conserje.

Mi respuesta: Sí. Me emociona. «Feliz es el que vive ese momento». ¡Estamos aquí en este el punto de inflexión! ¡Es una reestructuración seria del mundo! Espero que sea una reestructuración ideológica y no financiera o psicológica. Específicamente es una reestructuración espiritual, el mundo comienza a pensar en el propósito de la vida.

Pregunta: ¿El mundo cambiará u olvidará, cómo olvidamos todo? ¡Incluso la segunda guerra mundial o catástrofes así!

Respuesta: Lo que sucede a nivel corporal se olvida en un siglo. ¡Máximo un siglo!

Pregunta: Entonces, ¿esto también será olvidado? ¿el virus también será olvidado?

Respuesta: Si lo permitimos, será olvidado.

Pregunta: Entonces, ¿no debemos permitirlo?

Respuesta: ¡No! Debemos entender que no es un virus en absoluto. Es la misericordia superior que nos muestra el mundo terrible que creamos, cómo, en principio, sufrimos en él y lo tontos que somos al convertirnos en esclavos.

Corro hacia mi automóvil por la mañana, lo enciendo, paso dos horas en el tráfico para llegar al trabajo, paso el día trabajando, para poner gasolina al automóvil y volver a casa. Llego a casa por la noche y veo un estúpido programa de televisión.

Al día siguiente, lo mismo. Y ¿dónde están mis hijos? No tengo idea. En algunas actividades que pagamos para poder trabajar y trabajamos para pagarla, etc. ¡Es terrible! ¡Es horrible lo que está pasando! ¡Todas esas deudas!

Comentario: Un ciclo vicioso, una carrera de ratas constante, siempre, sin parar.

Mi respuesta: Creamos a propósito un mundo así. Pensemos cómo podemos cambiarlo. El virus nos ayudará. De hecho, ¡el virus nos ayudará a hacerlo!

Pregunta: El virus nos ayudará, también ¿nos ayudará a dejar atrás todos los miedos?

Respuesta: Debería haber sólo un miedo: usar este momento correctamente. Es todo.

Pregunta: ¿Sacar las conclusiones correctas?

Respuesta: Sí. Y la conclusión correcta es muy simple: pensar. ¡Pensar! Pensemos para qué vivimos y cómo podemos construir nuestra vida de manera diferente.

Vemos que un pequeño virus puede volvernos muy tranquilos: podemos quedarnos en casa, no nos apresuramos, no necesitamos millones; gradualmente desaparecerán, gracias a Dios, no quedará mucho. No necesitamos nada de eso. Se nos ocurrió el dinero y todas las riquezas para presumir, en nuestro ego sin fin. Cambiemos nuestro objetivo.

Y hoy es posible. Si el virus actuara sobre nosotros un poco más, limpiándonos a todos, ¿qué haríamos? Millones de personas, ¿de qué vivirán después del virus?

Pregunta: Esperaba que pudiera decirme eso: ¿de qué vivirán? La economía se está derrumbando, la gente no tiene trabajo.

Respuesta: ¡Por supuesto, se derrumba! Velo, los aviones están en tierra, los barcos anclados, no hay nada que intercambiar, nada que hacer. Pero ¡no necesitamos nada de eso! Tendremos lo necesario, ¡eso es todo! Todo estará quieto.

Pregunta: ¿Así tendremos comida sana y buenas relaciones? ¿es posible?

Respuesta: Por supuesto, se puede ¿porqué no? A menos que el virus desaparezca. Sin él, estamos condenados a volver a ser como antes. Sin lugar a duda. Por eso, dejemos el virus y despejemos nuestra cabeza y busquemos un estado razonable.

Pregunta: Cuando dice que el virus no desaparecerá, ¿quiere decir, despejar la cabeza para hacerlo?

Respuesta: Para permanecer en el estado actual y mucho, mucho más tiempo, para que comprendamos que queremos vivir para bien nuestro. Para bien nuestro, es el estado en el que quiero estar por siempre. Esta puede ser una razón atractiva.

Toda la vida, lo único que hicimos fue evitar el tema de la muerte. El virus nos ofrece una nueva perspectiva: no intentes huir de la muerte, no puedes evitarla. Hagamos algo para superar este umbral imaginario de muerte. Podemos hacerlo Podemos ser inmortales. Y el virus puede ayudarnos a hacerlo.

Pregunta: ¿Cómo podemos ser inmortales?

Respuesta: Debemos elevarnos por encima de nuestro ego, ¡que nos está matando! Ego no es sólo actuar cuando deseamos presumir frente a otros, ser más fuertes o más inteligentes que los demás. El ego nos impone una percepción del mundo limitada. Si percibimos el mundo en nuestra estructura interna: nuestra alma. Veremos un mundo muy diferente: eterno, infinito, perfecto.

No tiene nada que ver con religión. Sintamos en nosotros que vivimos en un mundo perfecto y eterno. La sabiduría de la Cabalá nos lo dice. No aboga por ninguna religión. Sólo desarrolla el alma humana. Con eso, podemos llegar a ser verdaderamente felices.

Los millones desaparecerán de una forma u otra. El hombre no necesitará más que alimento saludable, de buena calidad, ropa normal y una familia sana. En realidad, es muy simple: mejor no trabajar para tirarlo todo. Trabajar y tirar, trabajar y tirar. Porque mi vecino tiene coche nuevo y el mío aún es viejo y así. Todo eso debe desaparecer.

Espero que entendamos que podemos llegar a ese estado, consulta nuestro material en Internet. La naturaleza nos ayudará a hacerlo. De lo contrario, nos destruiremos nosotros mismos.

La naturaleza ayudará y el virus no nos dejará.
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De Kabtv «Noticias con Michael Laitman» 18/mar/20

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