¿Quién teme a la educación?

Desde mi página de Facebook Michael Laitman 14/may/20

A menudo, cuando digo que COVID-19 está educando a la humanidad, hacen una mueca, como si dijera algo inapropiado. A la gente no le gusta ser educada; le gusta estar en la cima y, ​​ educación significa absorber el conocimiento de otra persona. Eso coloca al educador arriba y al estudiante abajo.

Pero, ¿si sabes que el profesor lo único que quiere es lo mejor para ti? ¿qué pasaría si supieras que la maestra te ama y quiere que tengas éxito y que tengas la mejor vida que puedas tener? ¿no aprenderías con gusto?

Todo nuestro problema es que pensamos que estamos en guerra con la naturaleza, razón por la cual tratamos de dominarla. Pero la naturaleza nos creó; no podemos estar por encima ni ganarle, por mucho que lo intentemos. Además, la naturaleza no desea dañarnos. Es armoniosa y mantiene a todas sus partes en unidad. El humano es el único elemento en la naturaleza, que se resiste a esa armonía y quiere estar en la cima.
Al obligarnos a estar en cuarentena, la naturaleza nos muestra su belleza, se acercó a nuestra puerta (a menudo literalmente), limpió el aire y el agua y nos enseñó el daño que, todo el tiempo, nos causamos a nosotros mismos y a nuestro entorno.

Ahora que vamos a salir del encierro, podemos elegir defender nuestra armonía con la naturaleza o deshacernos de ella y reanudar nuestra diversión. Si elegimos lo primero, la naturaleza nos recompensará diez veces. Seremos mucho más saludables, más seguros y más felices que nunca. Si elegimos la autocomplacencia, la naturaleza, como maestro vigilante, nos castigará nuevamente, pero con más severidad, pues no aprendimos la primera vez. La elección, como siempre, es nuestra.

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