Semillas del exilio, parte 3

Cuando falta una raíz común

Comentario: Al principio de nuestra era, Judea no era gobernada por reyes y líderes espirituales, sino por gobernadores romanos. En ese tiempo, la gente estaba muy polarizada y apareció un enorme número de sectas con diferente ideología. Sin embargo, entre el pueblo no se desvanecía el deseo de recuperar la soberanía. 

En el año 66, en la región hubo levantamientos y disturbios, que se convirtieron en la primera guerra de Judea. Es interesante que, en realidad, los rebeldes intentaron restaurar la falta de espíritu, con la fuerza de las armas. Sabemos que los ejercítos romanos y griegos eran muy fuertes, pero los judíos casi siempre ganaron.  

Mi comentario: Si, podían pelear. Aun cuando, por supuesto, en su mayor parte peleaban en espíritu. 

Comentario: En una de sus cartas, Baal HaSulam escribe: los sabios afirmaban que la razón para la destrucción del Segundo Templo no fue la idolatría, sino el odio infundado, porque no podían cumplir con la base de la Torá de ama a tu prójimo como a ti mismo. 

Mi comentario: Exactamente este odio infundado se convirtió en la base de la destrucción del Segundo Templo. 

Infundado significa que la gente no ponía su conexión en la cima de su existencia. No puedes elevarte por encima de ninguna causa en tu odio a otro, para estar junto con él en unidad. Es decir, el odio infundado es equivalente al concepto de amor si causa alguna. 

Comentario: Pero ese es ya el lado opuesto. 

Mi comentario: Si. Así es como debe ser visto, porque la razón para el odio siempre puede ser encontrada. 

Pregunta: ¿Aún así, qué significa irracional? 

Respuesta: Significa que ni siquiera necesitas buscar razones para odiar, aún no nos amamos, no queremos vivir juntos, ser amigos y comunicarnos. 

Pregunta: ¿De dónde viene esto? 

Respuesta: De la naturaleza humana. 

Comentario: Lo más interesante es que fue observado sólo entre los judíos. 

Mi comentario: Si. El hecho es que otros pueblos tienen una raíz común. Su odio mutuo siempre tiene una razón. Al mismo tiempo, consideran al que hace el daño, como uno de los suyos, como un hermano odian al hermano. A pesar de que lo odio, aún es mi paisano.  

Los judíos no. Aquí el odio es tanto, que no sienten que el otro sea un hermano ¡No lo sienten! No es de los míos, es de otra tribu, totalmente extraña, opuesta a mí. 

Comentario: Es decir, si no existiera la ideología que Moisés describió en sus leyes, en principio, el pueblo no entendería qué tiene en común. 

Mi comentario: No tienen nada en común. Y, no hay razón para estar juntos. 

Comentario: Flavio Josefo en las guerras de los judíos pone las siguientes palabras en boca de uno de los generales: “Dios es mejor general que yo. Él entregará a los judíos sin cobro alguno en las manos de los romanos y le dará la victoria a nuestro ejército, sin dificultad ni peligro. Mientras nuestros enemigos se matan entre sí, a causa de la terrible maldición de la guerra fraterna, es mejor para nosotros observarlos desde lejos y sentarnos en silencio en lugar de interferir en el conflicto de personas que van hacia su muerte, peleando de forma desquiciada entre sí”. 

Mi comentario: Primero, Flavio Josefo, siendo él mismo un judío, entendía muy bien su naturaleza. Era obvio lo que estaba sucediendo realmente.
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De Kabtv “Análisis del sistema del desarrollo del pueblo de Israel”, 8/jul/19

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