El Punto de Inflexión del Mundo

Mi nuevo articulo: «El Punto de Inflexión del Mundo«

En todo el mundo, hay un sentimiento creciente de que estamos en un estado muy sensible y precario. Aunque el terreno aparentemente sigue siendo estable a pesar de los problemas mundiales, todo bajo la superficie está hirviendo. Pero a pesar de todos los temores y peligros, esta situación puede volverse buena si reexaminamos nuestra perspectiva de vida, como individuos y como sociedad.

Si alguna vez, la comida en la mesa fue suficiente para que la persona finalizara con éxito el día, hoy, la vida sin computadora, aire acondicionado y televisión es difícil de imaginar. La era tecnológica creó un entorno artificial dentro del sistema de la naturaleza, dio comodidad a las criaturas, sin las que la existencia humana es difícil imaginar. Al mismo tiempo, junto con los avances tecnológicos, surgen nuevos peligros. La guerra convencional ya no es necesaria para paralizar una región o país entero. Un teclado es suficiente para lanzar un ataque cibernético que pone en peligro la seguridad de miles o millones. Y además de la amenaza humana, el planeta está al borde de los desastres ecológicos que se ciernen sobre nuestro hogar compartido.

En la raíz de todos nuestros problemas está la intensificación del ego humano: todos construyen su éxito egoísta sobre la destrucción desenfrenada de los demás. Esto, inequívocamente, es la incubadora de conflictos y guerras. El ego busca imponer su interés y punto de vista, sobre otros, causa división y fricción. Esa es la naturaleza humana, si no reconocemos que cuando infligimos daño a otros, nos dañamos a nosotros mismos (pues estamos conectados en una aldea global) es muy probable que no sobrevivamos al siglo XXI.

Nos falta conocimiento, comprensión y la sensación de que existimos en un mundo interconectado: somos un sistema integral, un mecanismo. En esta perspectiva clara de la realidad, nadie puede hacer nada para beneficiarse a sí mismo, a menos que primero se asegure de que no dañe a los demás. En pocas palabras, nada puede ser bueno para mí, si no es bueno para todos.

El gran cabalista Rav Yehuda Ashlag, en su artículo “Paz en el mundo“, habla de la necesidad de un enfoque integral para que la humanidad prospere. “En nuestra generación, también el bienestar de cada individuo es provisto por prácticamente todos los países del mundo. Asemejándose a un pequeño engranaje en un mecanismo enorme, cada uno depende del mundo entero.” De acuerdo con esto, la posibilidad de establecer pacíficamente un orden bueno y feliz en un país particular es inimaginable. No hay forma de hacerlo antes de que suceda en cada país y vice versa.

En consecuencia, acentúa: “De esto se desprende que la sociedad y el individuo son uno y lo mismo. No hay nada negativo en el hecho de que cada uno esté subordinado a la sociedad, porque la libertad del individuo y la de la sociedad son lo mismo”.

Si el mundo quiere ver un futuro positivo, la inclinación natural del individuo a exaltarse a sí mismo a expensas de los demás, tendrá que transformarse y canalizarse en acciones positivas que beneficien a la sociedad. En lugar de competencia egoísta y autodestructiva, la raza humana sólo debería aceptar a los que ponen por encima de ellos mismos el beneficio de toda la sociedad. En un escenario así, no se ve a los demás con el deseo de dañarlos ni menospreciarlos, sino que se buscan formas de elevar el nivel de vida de todos y cada uno, para que todos estén satisfechos.

Desde un punto de vista amplio, ahora nos encontramos en una encrucijada y como resultado, debemos comprometernos a reevaluar la manera imprudente en la que habíamos progresado. Si persistimos en la misma forma de competencia egoísta, existe la amenaza de salirnos de control y provocar una guerra nuclear o catástrofes ecológicas. Por eso, es crucial que cambiemos el rumbo de inmediato y aprendamos a guiarnos a nosotros mismos y a la humanidad, de manera segura, hacia una nueva forma de vida, donde concordemos con la naturaleza, cuyas partes están vinculadas.

En el corazón del cambio que todos debemos hacer, está la transición consciente de la búsqueda de la comodidad personal egoísta a la búsqueda que garantice bienestar para todos. En nuestro mundo interconectado, no hay otro modo de garantizar un buen futuro y seguridad para nosotros, nuestros hijos y nuestros nietos. Juntos podemos construir una vida de verdad, una vida donde el interés de todos sea el bien más valorado. Si comenzamos a avanzar juntos en esa dirección, descubriremos cosas maravillosas, que ahora están ocultas en las profundidades de la naturaleza.

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