En el límite entre el deseo y la satisfacción

Pregunta: El ego es nuestra naturaleza, nuestra esencia. A lo largo de la historia del desarrollo de la humanidad, nuestros deseos, es decir, nuestro egoísmo, ha crecido constantemente.

Es suficiente con recordar la fábula de Pushkin, sobre el pez dorado [parecida a la de los Grimm “El pescador y su mujer”], que ilustran el desarrollo de los deseos y el inmediato vacío después de su satisfacción ¿cuál es la razón por la que la naturaleza constantemente nos lleva a ese estado? 

Respuesta: Para que queramos pescar un pez de oro y utilizarlo un mil porciento, porque así es cómo el ego se desarrolla. 

El egoísmo, la fuerza oculta de la naturaleza, impulsa a los niveles inanimado, vegetal y animal y principalmente, al humano, hacia el máximo placer. Sin embargo, en principio, es imposible de alcanzar. 

Pregunta: ¿Quiere decir que la satisfacción del deseo y el vacío subsecuente, provocan el desarrollo de deseos más grandes? ¿hay algún límite para ellos? 

Respuesta: Los deseos son ilimitados. ¿Por qué deberían limitarse? Si quiero diez gramos de algún placer y lo recibo, estoy en un estado infinito, sin límites. 

Pregunta: La satisfacción de nuestros deseos, que se obtiene con mucho esfuerzo,, se siente sólo por un corto tiempo y luego desaparece. Especialmente los deseos básicos: comida, sexo y familia, ¿por qué? 

Respuesta: Para que vayamos más allá y alcancemos más. Hay un constante desarrollo del deseo. No es sólo repetir los mismos deseos, cambian ligeramente. 

Siempre sentimos cada vez más el deseo y después, mayor el vacío y sigue un deseo aún mayor por placer e incluso, un mayor vacío y así sucesivamente. 

Pregunta: Mientras es mayor la calidad del placer, más dura. Digamos que el placer de comer, dura un tiempo muy corto. El placer de la fama, por ejemplo, al ganar una competencia o realizar un concierto, dura, según dicen los psicólogos, incluso por varias semanas ¿qué es lo que nos conducirá al final? 

Respuesta: Que lo deseamos mucho y que luego, finalmente vemos que el deseo en sí, no nos satisface, porque el placer que llega y satisface el deseo, de inmediato lo deja vacío.  

Pregunta: Sin embargo, el placer de comunicarnos con los amigos, nos da más que comer o comprar. Por un lado, vemos mucha gente sola ¿por qué no se sientan en círculos y se comunican entre sí? 

Respuesta: No podemos sentir alegría todo el tiempo, del mismo placer. No hay forma. La naturaleza del placer está determinada sólo por la diferencia entre lo que deseamos y lo que sentimos. 

Por lo tanto, debe haber constante renovación del deseo y consecuentemente, una constante renovación de su satisfacción. Sólo en el caso del desarrollo dinámico, tanto del deseo como de su satisfacción y su constante complementación mutua, sentiremos el placer. 

De hecho, el deseo y su satisfacción, son datos puramente mecánicos. Es en su cambio, donde se encuentra el límite entre lo que quieres y lo que te satisface, lo que te da sensación de placer. 

Pregunta: ¿Así que estamos hechos de tal forma que podemos disfrutar sólo por unos momentos? 

Respuesta: ¡Sólo por un momento!
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De Kabtv “Era post coronavirus,” 23/abr/20

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