Torre flotando en el aire

Necesitamos intentas construir el concepto de centro, en cada decena. Antes del coronavirus, nuestras sedes eran físicas. 

Muchas pertenecían a grupos físicos que organizaron un lugar, su sede, rentaron un espacio donde podían reunirse y estudiar juntos. Todo estaba claro. Era un lugar donde había libros, comunicaciones y donde era posible organizar comidas, clases. 

Pero ahora, el Creador nos quiere llevar a un centro más espiritual. Nos quedamos en casa con nuestro cuerpo físico y debemos conectar nuestros corazones, deseos y aspiraciones al centro. 

Centro es un concepto espiritual. No son paredes de concreto, sino paredes en nuestro corazón. Necesitamos cuidar ese centro y vigilar que estemos unidos con el corazón. Pues no es concreto que está, incluso si lo olvidas ni un centro material que se modifique al cambiarse a otro edificio.  

Ahora estamos cambiando hacia una vasija espiritual (Kli) y el Creador a propósito nos bendice con el coronavirus, para forzarnos a construir un centro espiritual en nuestro corazón ¿dónde está el Creador?   

Es una torre flotando en el aire; no tiene lugar. Así que necesitamos avanzar cada día preservar el centro espiritual, fortalecer los muros de nuestro corazón, para estar cada vez más juntos, sentir y entender más, sentir preocupación mutua por la conexión con el corazón. 

Así, el centro llegará a la vida y empezarán a actuar. Sentiremos el mecanismo de las diez Sefirot y al Creador que llena nuestro centro. En adelante, nuestro centro se convierte en el Templo, en el lugar del Creador, donde Lo revelamos. Cada quien revela un poco en el pequeño centro de su decena y luego, todas las decenas se unen y apoyan un gran centro, el cual será llamado, Tercer Templo. 

Por lo tanto, necesitamos cuidar en la decena, la construcción de nuestro centro, esforzarnos más, discutir lo que cada uno debería hacer, cómo construir nuestra conexión y cómo pedir al Creador que nos conecte. Pues sólo el Creador puede ser el adhesivo que conecte corazón con corazón. Cada corazón es egoísta y sólo una fuerza superior puede conectarlos. De lo contrario, los corazones nunca se unirán, porque el corazón humano es malo desde el nacimiento. 

Tenemos un trabajo especial y sublime en esta construcción. Yo espero que conozcan su responsabilidad, sientan la necesidad y juntos lo haremos.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá, 19/jun/20, Baal HaSulam, Shamati, 33 “Las suertes en Yom Kipurim y con Haman“

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