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La principal enseñanza de la tendencia #JewishPrivilege

Mi nuevo articulo: «La principal enseñanza de la tendencia #JewishPrivilege«

La vorágine de la pandemia global, recientemente mantuvo el antisemitismo mundial relativamente tranquilo, pero eso no significa que los que odian a los judíos estén descansando. En Twitter, el hashtag (#) antisemita #JewishPrivilege (#PrivilegioJudío), que se usó originalmente para acusar a los judíos de racismo y control sobre otras minorías, se convirtió rápidamente en un hashtag muy popular.

En un intento por rechazar el sentimiento antisemita del hashtag, celebridades judías publicaron historias personales de discriminación, intolerancia y persecución, sufrida directamente por ellos o su familia, a lo largo de las generaciones. Pero, como se esperaba, eso no logró calmar la animosidad.

En otro caso de “trato especial” a los judíos, las cuentas de Twitter de los usuarios que mostraban una Estrella de David quedaron bloqueadas de la plataforma de redes sociales, pues consideraron el símbolo judío como “imagen de odio”.

Sorprendentemente, todo esto sucede en un momento en el que los gigantes de las redes sociales enfrentan boicots de corporaciones internacionales, que están retirando presupuestos publicitarios multimillonarios de lo que llaman una cultura permisiva del discurso de odio, por parte de esas plataformas. Aparentemente, el antisemitismo es una excepción más poderosa a las reglas contra el discurso de odio en línea, que los dólares de publicidad y las amenazas de boicot, pues aún es ampliamente tolerado y los responsables de regular, voltean a otro lado.

Es una sensación incrustada en la naturaleza que nace instantáneamente en la gente. La sabiduría de la Cabalá explica que el antisemitismo surgió junto con el pueblo judío, hace unos 4,000 años, en la antigua Babilonia.

Sin embargo, el odio a los judíos, no depende de nuestras acciones.

Babilonia pasaba por una crisis de división social, con conflictos y odio que destrozaban a la sociedad, Abraham, un sacerdote babilónico que descubrió el camino a la unidad por encima de la división creciente, comenzó a enseñar abiertamente su método a cualquiera que quisiera aprender.

Aquellos que sentían que la discordia social era el tema candente del momento, acudieron a estudiar con él. Los guió para que descubrieran la fuerza única de unión necesaria para superar la división. El grupo que dirigió se conoció como “pueblo de Israel”, significa “directo a Dios” (Yashar-El en hebreo), es decir, directo a la fuerza única de amor y otorgamiento que existe en la realidad. Más tarde, el grupo también se conoció como “judío”, que deriva de la palabra hebrea “yehud“, que significa unidad.

Como el pueblo judío fue el primero en alcanzar la unidad por encima de la división, recibió el mandato de actuar como “luz para las naciones”. Es decir, que su misión era primero conectarse y luego, difundir la luz que emanaba de su conexión, como olas ondulantes, al resto de la humanidad.

¿Por qué es esta misión tan importante hoy?

Porque en el mundo de hoy el ego humano exagerado, la división social, los conflictos y el odio están aumentando exponencialmente, causando innumerables problemas y crisis, por eso existe la urgente necesidad renovada para que el pueblo judío desempeñe su papel. Mientras más personas sufren, inconscientemente, más se culpa a los judíos por tener las llaves para solucionar los problemas, pero no lo hacen.

Este escenario es el origen del odio a los judíos: la sensación de que los judíos tienen un llamado especial para unirse y pasar la unidad al mundo, pero no lo hacen. Si los judíos no hacemos ningún esfuerzo por conectarnos, bloqueamos la fuerza de unión positiva y no llegará a la humanidad y con odio, se nos presiona para que hagamos lo que se espera de nosotros.

El futuro positivo de la humanidad depende únicamente de nosotros.

Tenemos un privilegio, es nuestra misión de entregar a la sociedad humana abundancia y satisfacción que viene de la unión “como un hombre con un corazón”. Como está escrito por el cabalista más famoso de nuestra generación, Rav Yehuda Ashlag (Baal HaSulam), “La sabiduría de la fe, la justicia y la paz es lo que la mayoría de las naciones aprenden de nosotros y esa sabiduría se nos atribuye sólo a nosotros”.

Cuando nosotros, los judíos, nos unamos, aunque sea un poco, actuaremos como conducto para que la fuerza de unidad se extienda por la conciencia humana. Tan pronto como nos demos cuenta de nuestra misión única en el mundo, nos ahorraremos mucho sufrimiento, a nosotros mismos y a la humanidad, pues sólo el poder de unión puede permitir a la sociedad humana elevarse por encima de su naturaleza egoísta y estrecha y descubrir el vasto espacio de felicidad que surge de la unidad.

No pases por alto el mensaje del 9 de Av

Mi nuevo articulo: «No pases por alto el mensaje del 9 de Av«

Este miércoles 29 de julio es el 9 del mes hebreo de Av. Ese día, ambos templos fueron arruinados y los judíos fueron exiliados de su tierra. En el primer exilio, fueron deportados a Babilonia de donde regresaron después de 70 años con la bendición del rey persa, Ciro el Grande, y una carta otorgándoles apoyo imperial para reubicarse en la tierra y reconstruir el Templo.

El período del segundo templo es más complicado que el primero. En medio de esto, los judíos comenzaron a luchar entre ellos, los judíos helenizados intentaban erradicar el judaísmo tradicional e instalar la cultura y la mitología griegas y los macabeos peleaban en contra, querían expulsar al helenismo y restaurar el judaísmo auténtico. En ese período, los judíos perdieron el control sobre el Templo, pero lo recuperaron cuando los Macabeos ganaron la guerra. Finalmente, las batallas internas y el odio entre las facciones judías destruyeron el país, devastaron Jerusalén y demolieron el Templo. Después, los judíos fueron exiliados por dos mil años.

Aunque los historiadores atribuyen ambos exilios a los conquistadores externos, los antiguos textos judíos atribuyen muy poca influencia a los factores externos, si es que las hay. En cambio, atribuyen los problemas del pueblo judío a su propia desunión.

Como si nunca hubiéramos aprendido

El pueblo judío ganó su nacionalidad cuando al pie del monte Sinaí, se unió “como un hombre con un corazón”. Según los antiguos escritos judíos, a los hebreos que salieron de Egipto se les dijo que si se unían, serían declarados nación. Si no lo hacían, el monte los cubriría como bóveda y se sería su lápida. Los judíos, según las fuentes, se unieron y se convirtieron en la nación judía o israelí. Pero en ese momento, también tenían la tarea de ser “luz para las naciones”, es decir, dar ejemplo de unidad al resto de las naciones.

La demanda de que los judíos sean modelo a seguir de la unidad es, desde entonces, el núcleo del odio al judío que emana de otras naciones y también de los judíos que se resistieron a la idea de unidad y quisieron seguir sus agendas individuales (más tarde para convertirse en helenistas). Hace dos mil años, el odio dentro del pueblo judío se volvió tan feroz que se encerraron dentro de su capital, Jerusalén (con la legión romana acampada fuera de los muros), se mataron unos a otros, quemaron depósitos de alimentos de los demás e hicieron que para el general Tito fuera mucho más fácil conquistar la ciudad y destruir el Templo.

El odio entre los judíos fue tan evidente y abominable, que negó al triunfante Tito la emoción de la victoria. Cuando la reina Helena le ofreció la corona de la victoria después de tomar Jerusalén, Tito se negó diciendo que no tenía ningún mérito vencer a un pueblo abandonado por su propio Dios.

El día en que los romanos entraron al Templo y sellaron la derrota judía, se convirtió en un día de luto. Pero no debemos llorar la destrucción de las paredes ni la ruptura del altar. En cambio, deberíamos llorar la ruina de nuestra unidad, nuestro amor fraterno, el abandono de nuestra tarea de unirnos como un hombre con un corazón y ser modelo a seguir para las naciones.

Cuando Hitler explicó en Mein Kampf, por qué su odio a los judíos, expuso su disgusto por la aversión que había entre ellos. “El judío sólo se une cuando un peligro común lo obliga o un botín común lo atrae; si faltan estos dos motivos, la cualidad del ego más grosero se surge en ellos”, escribió. Muchos otros antisemitas escribieron y hablaron de manera similar sobre el pueblo judío. No dedicarían tanta atención a su odio a los judíos, si no esperaran que ellos sintieran lo contrario hacia sus hermanos.

Hoy, casi un siglo después del surgimiento del líder más diabólico y genocida en la nación más avanzada, moderna y civilizada de la época, los judíos aún no aprenden nada. Una vez más, la división y el odio interno son rampantes, tanto dentro como fuera de Israel. Los grupos judíos y antijudíos, se vuelven cada vez más estridentes y gritan con indignación que solo su camino es correcto, que los judíos con otros puntos de vista son ignorantes e inferiores. No se dan cuenta de que su afirmación, ante los ojos de las naciones que anhelan tan desesperadamente, no depende de su ideología, sino de su unidad, precisamente con los hermanos a los que odian.

Desde la perspectiva del mundo, nada ha cambiado. Aún tenemos la tarea de ser luz para las naciones, de dar ejemplo de unidad y aún se nos odia por mostrar lo contrario. Vasily Shulgin, un miembro de alto rango del Parlamento ruso antes de la revolución de 1917 y autoproclamado antisemita escribió en su libro Lo que no nos gusta de ellos …: “Los judíos en el siglo XX se volvieron muy inteligentes, efectivos y vigorosos para explotar las ideas de otros. Pero,” dice “esa no es ocupación para maestros y profetas, ni el rol de guías de ciegos ni el papel de portadores de cojos”.

En el fondo, cada judío se siente en deuda con el mundo. En el fondo, sentimos el llamado de nuestra vocación. Pero nunca estaremos a la altura de nuestra tarea si nos odiamos unos a otros. Lo haremos sólo si mostramos al mundo que por encima de nuestros grandes desacuerdos, que nos amamos como familia. Aunque no podemos estar de acuerdo en nada, formamos una unión que sea más fuerte que cualquier disputa. Nuestras divisiones son el vehículo con el que podemos mostrarle al mundo lo que es unidad, pero sólo si nos enfrentamos al desafío y nos unimos por encima. Si lo hacemos, el mundo verá que la unidad es posible, por muy profundo que sea el abismo entre las personas y las naciones. Si seguimos evitando la unidad, el mundo seguirá culpándonos de la división en el mundo y nos hará pagar por su sufrimiento.

“¿Cómo cambiará el coronavirus el comportamiento del consumidor para siempre?” (Quora)

Michael Laitman, en Quora: “¿Cómo cambiará el coronavirus el comportamiento del consumidor para siempre?” 

El coronavirus le puso un freno al paradigma egoísta-competitivo que habíamos aceptado como norma hasta tiempos recientes. 

Es porque llegamos a un punto en el desarrollo humano, donde necesitamos comenzar a crecer más allá de nuestra naturaleza humana egoísta que es la inclinación en beneficio personal a expensas de otros. 

En otras palabras, nuestra era presente está caracterizada por la naturaleza que nos presiona para entrar en equilibrio con su forma interconectada e interdependiente, por eso, ya no es tolerante con nuestro abuso. 

Como tal, los negocios que implican explotación de la gente y de la naturaleza, gradualmente desaparecerán. Los días de abrir los negocios que queríamos -con el motivo de ganancia al frente y la consideración ecológica y social al final, si acaso- terminó. 

Tenemos una enorme tarea esperándonos. Requiere de no menos que equilibrio con la naturaleza, es decir, ajustar nuestra actitud mutua para adaptar las relaciones integrales con todo lo que existe en la naturaleza. 

Así como la naturaleza funciona de acuerdo a leyes de altruismo e interdependencia, así también nosotros necesitamos actualizar la calidad de nuestras relaciones -de egoístas a altruistas, de divisivas a conectadas de buena forma- con el fin de experimentar vidas sanas, seguras y felices, en equilibrio con la naturaleza. 

Nos esperan tiempos interesantes. Pienso que cuando, eventualmente, nos liberemos de las condiciones de la pandemia, sentiremos más claramente que no hay retorno al marco capitalista impulsado de manera artificial en el que estábamos antes que el coronavirus entrara a nuestra vida. 

En esa etapa, también veo que empezamos a reconocer el grado al que cambiamos. 

Si bien, hasta tiempos recientes, la gente respetaba la idea de incrementar los márgenes de ganancia, prestando más atención a los dígitos en las respectivas cuentas de banco que al bienestar de los demás. Pienso que más y más gente despreciará esa tendencia. 

Entraremos en un periodo difícil y confuso. Habrá mucho esfuerzo para intentar revivir el mundo pre coronavirus, junto con un creciente disgusto hacia ese mundo. 

Los negocios y hábitos de consumo serán más enfocados en lo esencial y la gente se aferrará a valores más normales y universales. 

Mientras nos dirigimos al futuro, la gente que quiera dirigir negocios necesitará pensar mucho en que su negocio le de a los demás algo sin lo cual no puedan vivir. 

La naturaleza misma ya no nos dejará dilapidar recursos en entretenimientos en exceso. El alto desempleo barrerá la sociedad y los desempleados no podrán encontrar trabajos asociados a bienes y servicios no esenciales. 

Los gobiernos enfrentarán un problema enorme en términos de qué hacer con su enorme número de población desempleada. 

He propuesto un modelo, que recomienda pagar a esas personas un estipendio que cubra sus necesidades, a cambio de involucrarse en una nueva forma de educación que enseñe a vivir de forma armoniosa en la realidad interdependiente de hoy, una forma de educación ausente en el sistema escolar que nos educó. 

El resto de la población tendrá un trabajo necesario y vital para la humanidad, no en aras de obtener ganancias, riqueza y éxito individual a expensas de otros. 

Sinceramente espero que lleguemos a ese tipo de organización, más temprano que tarde, porque llegaremos de una forma u otra. 

Mientras nos percibamos separados de la naturaleza, capaces de, aparentemente pensar y actuar de forma libre, simplemente fracasamos en ver que somos parte de la naturaleza y la naturaleza nos está guiando a ser correspondientes a sus leyes con o sin nuestra conciencia. 

Llegamos a una etapa de desarrollo, donde, en forma de coronavirus, sentimos el desacuerdo de la naturaleza con nuestra excesiva explotación de sus recursos y de los demás. Veo esta pandemia como nuestra primer etapa importante de purificación. 

Foto de Ryoji Iwata en Unsplash.

No pases por alto el mensaje del 9 de Av

Mi nuevo articulo: «No pases por alto el mensaje del 9 de Av«

Este miércoles 29 de julio es el 9 del mes hebreo de Av. Ese día, ambos templos fueron arruinados y los judíos fueron exiliados de su tierra. En el primer exilio, fueron deportados a Babilonia de donde regresaron después de 70 años con la bendición del rey persa, Ciro el Grande, y una carta otorgándoles apoyo imperial para reubicarse en la tierra y reconstruir el Templo.

El período del segundo templo es más complicado que el primero. En medio de esto, los judíos comenzaron a luchar entre ellos, los judíos helenizados intentaban erradicar el judaísmo tradicional e instalar la cultura y la mitología griegas y los macabeos peleaban en contra, querían expulsar al helenismo y restaurar el judaísmo auténtico. En ese período, los judíos perdieron el control sobre el Templo, pero lo recuperaron cuando los Macabeos ganaron la guerra. Finalmente, las batallas internas y el odio entre las facciones judías destruyeron el país, devastaron Jerusalén y demolieron el Templo. Después, los judíos fueron exiliados por dos mil años.

Aunque los historiadores atribuyen ambos exilios a los conquistadores externos, los antiguos textos judíos atribuyen muy poca influencia a los factores externos, si es que las hay. En cambio, atribuyen los problemas del pueblo judío a su propia desunión.

Como si nunca hubiéramos aprendido

El pueblo judío ganó su nacionalidad cuando al pie del monte Sinaí, se unió “como un hombre con un corazón”. Según los antiguos escritos judíos, a los hebreos que salieron de Egipto se les dijo que si se unían, serían declarados nación. Si no lo hacían, el monte los cubriría como bóveda y se sería su lápida. Los judíos, según las fuentes, se unieron y se convirtieron en la nación judía o israelí. Pero en ese momento, también tenían la tarea de ser “luz para las naciones”, es decir, dar ejemplo de unidad al resto de las naciones.

La demanda de que los judíos sean modelo a seguir de la unidad es, desde entonces, el núcleo del odio al judío que emana de otras naciones y también de los judíos que se resistieron a la idea de unidad y quisieron seguir sus agendas individuales (más tarde para convertirse en helenistas). Hace dos mil años, el odio dentro del pueblo judío se volvió tan feroz que se encerraron dentro de su capital, Jerusalén (con la legión romana acampada fuera de los muros), se mataron unos a otros, quemaron depósitos de alimentos de los demás e hicieron que para el general Tito fuera mucho más fácil conquistar la ciudad y destruir el Templo.

El odio entre los judíos fue tan evidente y abominable, que negó al triunfante Tito la emoción de la victoria. Cuando la reina Helena le ofreció la corona de la victoria después de tomar Jerusalén, Tito se negó diciendo que no tenía ningún mérito vencer a un pueblo abandonado por su propio Dios.

El día en que los romanos entraron al Templo y sellaron la derrota judía, se convirtió en un día de luto. Pero no debemos llorar la destrucción de las paredes ni la ruptura del altar. En cambio, deberíamos llorar la ruina de nuestra unidad, nuestro amor fraterno, el abandono de nuestra tarea de unirnos como un hombre con un corazón y ser modelo a seguir para las naciones.

Cuando Hitler explicó en Mein Kampf, por qué su odio a los judíos, expuso su disgusto por la aversión que había entre ellos. “El judío sólo se une cuando un peligro común lo obliga o un botín común lo atrae; si faltan estos dos motivos, la cualidad del ego más grosero se surge en ellos”, escribió. Muchos otros antisemitas escribieron y hablaron de manera similar sobre el pueblo judío. No dedicarían tanta atención a su odio a los judíos, si no esperaran que ellos sintieran lo contrario hacia sus hermanos.

Hoy, casi un siglo después del surgimiento del líder más diabólico y genocida en la nación más avanzada, moderna y civilizada de la época, los judíos aún no aprenden nada. Una vez más, la división y el odio interno son rampantes, tanto dentro como fuera de Israel. Los grupos judíos y antijudíos, se vuelven cada vez más estridentes y gritan con indignación que solo su camino es correcto, que los judíos con otros puntos de vista son ignorantes e inferiores. No se dan cuenta de que su afirmación, ante los ojos de las naciones que anhelan tan desesperadamente, no depende de su ideología, sino de su unidad, precisamente con los hermanos a los que odian.

Desde la perspectiva del mundo, nada ha cambiado. Aún tenemos la tarea de ser luz para las naciones, de dar ejemplo de unidad y aún se nos odia por mostrar lo contrario. Vasily Shulgin, un miembro de alto rango del Parlamento ruso antes de la revolución de 1917 y autoproclamado antisemita escribió en su libro Lo que no nos gusta de ellos …: “Los judíos en el siglo XX se volvieron muy inteligentes, efectivos y vigorosos para explotar las ideas de otros. Pero,” dice “esa no es ocupación para maestros y profetas, ni el rol de guías de ciegos ni el papel de portadores de cojos”.

En el fondo, cada judío se siente en deuda con el mundo. En el fondo, sentimos el llamado de nuestra vocación. Pero nunca estaremos a la altura de nuestra tarea si nos odiamos unos a otros. Lo haremos sólo si mostramos al mundo que por encima de nuestros grandes desacuerdos, que nos amamos como familia. Aunque no podemos estar de acuerdo en nada, formamos una unión que sea más fuerte que cualquier disputa. Nuestras divisiones son el vehículo con el que podemos mostrarle al mundo lo que es unidad, pero sólo si nos enfrentamos al desafío y nos unimos por encima. Si lo hacemos, el mundo verá que la unidad es posible, por muy profundo que sea el abismo entre las personas y las naciones. Si seguimos evitando la unidad, el mundo seguirá culpándonos de la división en el mundo y nos hará pagar por su sufrimiento.

 

El verdadero tratamiento para la recuperación de la dolorida Europa

Mi nuevo articulo: «El verdadero tratamiento para la recuperación de la dolorida Europa«

Los nervios de Europa no se han calmado con el anuncio pomposo de un fondo de estímulo sin precedente para reconstruir las economías del continente severamente dañadas por la pandemia. La aguda recurrencia de casos en países como España, Francia y Alemania, que se creía que tenían, de alguna manera, bajo control a la COVID-19, demuestran que el virus y sus efectos devastadores no se desvanecen en el corto plazo. El problema no se solucionará uniendo los bolsillos de Europa, sino uniendo los corazones de la gente.

La inyección de 2 billones de dólares al sistema económico europeo fue acordada por los 27 líderes de la Unión, como donaciones y préstamos a las naciones miembros más afectadas. Al acuerdo masivo, que aún espera ser ratificado por el Parlamento de la Unión Europea , le llaman, nacimiento de una nueva Europa, pero las condiciones del fondo y el plan de desembolso, sorprendieron a sus oponentes dentro de un bloque que considera que la medicina es peor que la enfermedad.

Aunque el paquete de recuperación puede parecer una respuesta importante a las necesidades más urgentes, el trato, en el mejor de los casos, sólo puede dar una solución cosmética. ¿Por qué? Porque, como se expresó hace décadas, cuando se creó el bloque de naciones, un acuerdo entre tales socios, no podría dar a luz ningún buen resultado. Como está escrito, “La dispersión de los malvados es buena para ellos y buena para el mundo”. (Mishna, Sanedrín 71b.). Por “malvados”, nuestros sabios se referían a aquellos controlados por su naturaleza egoísta divisiva, de beneficio propio a expensas de los demás. En otras palabras, la Unión Europea es sólo el camuflaje de una falsa unidad y seguirá siéndolo hasta que cambie la naturaleza egoísta.

Los desequilibrios entre los europeos y las disputas egoístas internas del bloque, no permitirán que los miembros se conecten de todo corazón. Tienen el corazón seco hacia el otro. Desde la fundación de la UE, nadie se ha preocupado realmente por la prosperidad ni por la estabilidad de los demás ni se han esforzado por hacer que las generaciones futuras se vuelvan más responsables y se cuiden. Por eso, mientras la naturaleza egoísta siga sin cambios, no puede haber un cambio auténtico en la sociedad.

No obstante, la pandemia constantemente nos recuerda que no tenemos más opción que avanzar en una dirección diferente, hacia una unidad más genuina. La sociedad humana surgió como un sistema global e integral que une naciones, economías y culturas, por eso, los problemas de Europa y del mundo, tienen una raíz común: egoísmo estrecho y cruel.

El remedio para ese problema se puede encontrar en un método educativo diseñado específicamente para trascender el egoísmo subyacente. Por lo tanto, la crisis sólo se puede resolver con un enfoque integral que incluya, la conexión humana como el factor primordial para permitir una solución duradera al problema. Sin relaciones humanas profundamente arraigadas en la integración y en una verdadera preocupación mutua, todas las renovaciones grandilocuentes están destinadas al fracaso.

Si el plan de la UE hubiera incluido una cláusula principal, pidiendo educación o un párrafo exigiendo la expansión de nuevas relaciones humanas en el continente o incluso un apéndice declarando la intención de acercar a los ciudadanos, aún se podría asentir y estar de acuerdo en que existe una posibilidad de que algo podría funcionar. Pero no hay tal base en el acuerdo, no hay inclinación a la conexión y no hay tendencia para abolir el ego. Por eso, no podemos esperar que nada bueno resulte de meras acciones técnicas ni de la firma en un documento.

Incluso si la UE tuviera mil millones más de euros para invertir, la decisión no tendría resultados positivos. Al contrario, tendrían resistencia y enfrentamientos aún más fuertes, una guerras y luchas duras y a brotes de nuevas plagas.

¿Por qué?

Porque el plan de estímulo no toma en cuenta el equilibrio de la sociedad con las leyes de la naturaleza, leyes que operan como un sistema integral donde todas las partes, independientemente de su dimensión y estado, cumplen un papel necesario y se complementan para el funcionamiento adecuado del sistema.

La necesidad de cumplir esas leyes de reciprocidad e integración, es más evidente que nunca en la era del coronavirus. Ahora, la naturaleza requiere que seamos conscientes de la bancarrota de nuestros sistemas sociales egoístas y que nos elevemos con una nueva conciencia de unidad. Incluso un simple pensamiento de verdadera unidad, sería un gran paso, no sólo hacia el nacimiento de una nueva Europa, sino hacia el nacimiento de un nuevo mundo.

Nueva Vida 1255 – Evolución del empleo, parte 2

Nueva Vida 1255 – Evolución del empleo, parte 2
Dr. Michael Laitman en conversación con Oren Levi y Nitzah Mazoz

Resumen

Muy pronto muchos negocios desaparecerán. Los que prosperarán en el el futuro serán aquellos que promuevan la educación, la aplicación práctica de la conexión espiritual y el descubrimiento del mundo superior. Hasta ahora, hemos construido una ciencia e industria de acuerdo a los principios de la naturaleza egoísta. 

De ahora en adelante, actuaremos de acuerdo a la actitud integral y principios del círculo. Es una revolución en la percepción de la realidad y la ilimitada expansión de la evolución humana. El corazón y la mente estarán enfocados en el campo e instrumentos de conexión y tecnología. La habilidad de trabajar en beneficio de toda la sociedad provoca la sensación de plenitud y eternidad, que existe en toda la naturaleza ¡Existirá una conexión tan profunda que todos seremos “como un hombre con un corazón” en un nuevo mundo!
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De Kabtv “Nueva Vida 1255 – Evolución del empleo, parte 2” 22/jun/20
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“Israel tuvo el récord de coronavirus el fin de semana del 4 de julio, con los casos elevándose en un 13 por ciento ¿cuál piensa que fue la causa?” (Quora)

Michael Laitman, en Quora: “Israel tuvo el récord de coronavirus el fin  de semana del 4 de julio, con los casos elevándose en un 13 por ciento ¿cuál piensa que fue la causa?

Ahora nos dirigimos al final de julio del 2020 y los casos de coronavirus crecieron cerca del 92% en el transcurso del mes, de 28,400 casos en julio 5 a 54,400 casos en julio 23. 

¿Por qué?

 

Como he escrito y hablado de forma extensa, desde que el coronavirus se convirtió en pandemia global, no es simplemente un problema económico ni de salud, sino un fenómeno enviado por la naturaleza, que vino a reprogramar a la humanidad: para hacernos más conscientes de nuestra interdependencia e interconexión y para darnos condiciones para que nos veamos forzados a ejercer nuestra dependencia mutua. 

Además, antes que el coronavirus golpeara al mundo, de forma extensa escribí y hablé de que el pueblo de Israel tiene una misión especial en el mundo: ser pionero de la transformació de la la humanidad hacia una conexión positiva por encima de su cada vez mayor división. 

Mientras más dividida sea la sociedad, más necesidad hay de unidad, de la que el pueblo de Israel tiene el método. 

Por eso si nosotros, el pueblo de Israel, tratamos de conectarnos positivamente para ser ejemplo unificador para la humanidad, experimentaremos una reacción positiva de la naturaleza y de las otras naciones. 

Si fracasamos en unirnos, nuestra negligencia y desunión se propagará en oleadas hacia la humanidad en muchas formas de división social y aguijoneará a unos contra otros en el mundo, y tendremos una respuesta negativa. 

En lugar de ser ejemplo de unidad y poder llevar al mundo a un estado más armonioso, nos volvimos lo opuesto: ejemplo de discordia social, como parte rezagada de la humanidad, que arrastra su paso y hace más lento el progreso de la humanidad hacia un estado más positivamente conectado. 

Esta es la situación actual. Por eso no me sorprende que hayamos encontrado un alza importante en el coronavirus este mes. Y no tiene nada qué ver con si cumplimos o no los lineamientos del departamento de salud. 

Hasta que lleguemos a entender nuestra misión, que no existimos para nosotros mismos sino para la humanidad y sentir en nuestra carne que necesitamos contribuir con la humanidad con ejemplo de unidad por encima de nuestra división, podemos esperar más y más malos funcionamientos que operen contra nosotros. 

El cálculo con respecto al pueblo de Israel es siempre en relación con la unión o desunión de la humanidad: si actuamos para incrementar la unidad entre nosotros y la humanidad, experimentaremos una respuesta positiva junto con una fuerza de conexión que incrementará la felicidad, seguridad y salud de la humanidad. 

Y mientras más la humanidad necesite de la unidad, es decir, más experimente los efectos negativos de su división, más seremos presionados para responder de acuerdo a nuestra misión crucial.

¿Sugiere la Cabalá un nuevo enfoque ante el antisemitismo?

Mi nuevo articulo: «¿Sugiere la Cabalá un nuevo enfoque ante el antisemitismo?«

La vorágine de la pandemia mundial no ha mantenido callados a los antisemitas ni a los que odian a los judíos. En Twitter, el hashtag (#) antisemita #JewishPrivilege (#PrivilegioJudío), que se usó originalmente para acusar a los judíos de racismo y control sobre otras minorías, se convirtió rápidamente en un hashtag muy popular.

En un intento por rechazar el sentimiento antisemita del hashtag, celebridades judías publicaron historias personales de discriminación, intolerancia y persecución, sufrida directamente por ellos o su familia, a lo largo de las generaciones. Pero, como se esperaba, eso no logró calmar la animosidad.

En otro caso de “trato especial” a los judíos, las cuentas de Twitter de los usuarios que mostraban una Estrella de David quedaron bloqueadas de la plataforma de redes sociales, pues consideraron el símbolo judío como “imagen de odio”. Más tarde, Twitter dijo que se hizo por accidente.

Sorprendentemente, todo esto sucede en un momento en el que los gigantes de las redes sociales enfrentan boicots de corporaciones internacionales, que están retirando presupuestos publicitarios multimillonarios de lo que llaman una cultura permisiva del discurso de odio, por parte de esas plataformas. Aparentemente, el antisemitismo es una excepción más poderosa a las reglas contra el discurso de odio en línea, que los dólares de publicidad y las amenazas de boicot, pues aún es ampliamente tolerado y los responsables de regular, voltean a otro lado.

Sin embargo, el odio a los judíos, no depende de nuestras acciones.

Es una sensación incrustada en la naturaleza que nace instantáneamente en la gente. La sabiduría de la Cabalá explica que el antisemitismo surgió junto con el pueblo judío, hace unos 4,000 años, en la antigua Babilonia.

Babilonia pasaba por una crisis de división social, con conflictos y odio que destrozaban a la sociedad, Abraham, un sacerdote babilónico que descubrió el camino a la unidad por encima de la división creciente, comenzó a enseñar abiertamente su método a cualquiera que quisiera aprender.

Aquellos que sentían que la discordia social era el tema candente del momento, acudieron a estudiar con él. Los guió para que descubrieran la fuerza única de unión necesaria para superar la división. El grupo que dirigió se conoció como “pueblo de Israel”, significa “directo a Dios” (Yashar-El en hebreo), es decir, directo a la fuerza única de amor y otorgamiento que existe en la realidad. Más tarde, el grupo también se conoció como “judío”, que deriva de la palabra hebrea “yehud”, que significa unidad.

Como el pueblo judío fue el primero en alcanzar la unidad por encima de la división, recibió el mandato de actuar como “luz para las naciones”. Es decir, que su misión era primero conectarse y luego, difundir la luz que emanaba de su conexión, como olas ondulantes, al resto de la humanidad.

¿Por qué es esta misión tan importante hoy?

Porque en el mundo de hoy, el ego humano exagerado, la división social, los conflictos y el odio, están aumentando exponencialmente, causando innumerables problemas y crisis, por eso, existe la urgente necesidad renovada para que el pueblo judío desempeñe su papel. Mientras más personas sufren, inconscientemente, más se culpa a los judíos por tener las llaves para solucionar los problemas, pero no lo hacen.

Si los judíos no hacemos ningún esfuerzo por conectarnos, bloqueamos la fuerza de unión positiva y no llegará a la humanidad y con odio, se nos presiona para que hagamos lo que se espera de nosotros. El futuro positivo de la humanidad depende únicamente de nosotros.

Tenemos un privilegio, es nuestra misión de entregar a la sociedad humana abundancia y satisfacción que viene de la unión “como un hombre con un corazón”. Como está escrito por el cabalista más famoso de nuestra generación, Rav Yehuda Ashlag (Baal HaSulam), “La sabiduría de la fe, la justicia y la paz es lo que la mayoría de las naciones aprenden de nosotros y esa sabiduría se nos atribuye sólo a nosotros”.

Cuando nosotros, los judíos, nos unamos, aunque sea un poco, actuaremos como conducto para que la fuerza de unidad se extienda por la conciencia humana.

Reparando el mundo después de la pandemia

Mi nuevo articulo: «Reparando el mundo después de la pandemia«

El planeta no está volviendo a la “vieja normalidad”, advirtió la Organización Mundial de la Salud (OMS), pues a nivel mundial, más de 14 millones de personas han sido infectadas con coronavirus y alrededor de un tercio de esos casos son en Estados Unidos. También por el grave impacto económico, la OMS considera que la pandemia es la emergencia de salud mundial “más grave” de la historia. La COVID-19 llegó para borrar el viejo mundo y dibujar uno nuevo y podremos ver el nuevo mundo con optimismo y esperanza.

Más que una crisis pasajera, la devastación sanitaria y económica del coronavirus representan el colapso del mundo que conocimos. Esa vieja realidad se desmorona ante nuestros ojos. Los líderes mundiales son impotentes para manejar la pandemia adecuadamente. Están contra la pared y con los bolsillos vacíos de ideas para resolver los enormes desafíos, pues sus enfoques no están alineados con la nueva realidad.

Debemos darnos cuenta de que mañana será diferente de ayer. Aunque la nostalgia por el pasado es natural, no tenemos otra opción que ver hacia adelante y rápido.

Lo nuevo es bueno

El viejo mundo colapsó porque su base necesitaba un reajuste. Incluso si tuvimos éxito en el viejo mundo, en la nueva realidad parece fracasar. Para sobrevivir y prosperar en el nuevo mundo, necesitamos transformar la base de nuestra interacción: de egoísta a mutuamente considerada. La nueva realidad exige que nos sometamos a una inversión perceptiva, en la que cada uno dejará de calcular en interés propio limitado y en su lugar desarrollaremos una visión amplia que tenga en cuenta el interés de todos.

El ritmo del desarrollo humano se aceleró enormemente en los últimos siglos. Se manifestó en revoluciones y cambios sociales. Actualmente, el llamado a la solidaridad y a la igualdad resuena en las calles de muchos países. Sin embargo, en el nuevo mundo, incluso las revoluciones serán diferentes. En primer lugar, serán dentro del hombre, en su mente y emociones, en lugar de en las calles. Tendremos que sentir que todos somos iguales, cercanos, conectados en consideración mutua y, en consecuencia, aprenderemos a tratar a los demás como nos gustaría ser tratados.

Las revoluciones anteriores cambiaron el orden jerárquico: los que no eran importantes se volvieron importantes y los que estaban arriba perdieron su estatus. La siguiente revolución será diferente. Su innovación será conexión de todos como uno solo.

Cuando nos sintamos unidos, surgirán sistemas sociales que reflejarán nuestra nueva conexión. Algunos de los nuevos sistemas se construirán con nuestra voluntad, con nuestra participación informada. Y aunque nos quedemos atrás en comprender la tendencia del desarrollo hacia la unidad, la naturaleza forzará meticulosamente la construcción de más sistemas de unidad, aún contra nuestra voluntad. Por eso, gradualmente seremos testigos del desmantelamiento de la sociedad egoísta y de su reemplazo por una sociedad altruista, donde todas las partes serán iguales y estarán conectadas en complementación mutua.

Un modo diferente de innovar

¿Cuánto tiempo llevará el cambio en cuestión? Depende de nosotros.

Aún, estamos muy lejos de la meta, tanto social como personalmente. No hay nada más en contra, de la naturaleza humana que pensar en el bien de los demás, como si fuera nuestro propio bien. Sin embargo, nuestra evolución requiere ese cambio. Para sobrevivir al siglo XXI, la humanidad enfrenta el desafío de ser igual a la integralidad y unidad de la naturaleza.

¿Cómo podemos revertir nuestra visión egoísta?

El método para hacerlo se puede explicar con el siguiente ejemplo: En las circunstancias actuales, nos preocupa que otros nos infecten y decidimos tomar medidas para protegernos, usamos mascarillas y mantenemos distancia de los demás. Una percepción inversa, del cuidado interno a la preocupación externa, podría explicarse siguiendo exactamente las mismas medidas, pero con la intención de evitar que, involuntaria, transmitamos el virus a otros.

No es casualidad que actualmente sea imposible deshacernos del coronavirus, pues hacerlo requeriría un nivel de responsabilidad y garantía mutuas, que no tenemos. Esta pandemia global podría resultar la primera de una serie de golpes que nos mostrarán, con una fuerza cada vez mayor, que, en opinión de la naturaleza, todos somos uno y nuestro buen futuro depende de cuidarnos unos a otros, como si fuéramos miembros de la misma familia.

Por eso, debemos tratar de pensar en lo que es actuar positivamente con los demás, no sólo con los que son naturalmente cercanos y queridos, sino también con los que parecen extraños y distantes. Lo que hacemos por el bien de los demás vuelve a nosotros, porque cada detalle del sistema existe de manera interdependiente en todos y todo, en un todo completo.

Cuando funcionemos como un solo cuerpo, sentiremos una buena vida: la fuerza cohesiva de la naturaleza fluirá en nuestra conexión y el mundo se llenará de abundancia, salud y tranquilidad, nos dará a todos una nueva oportunidad de vida.

Guía para formar equipos, parte 5

Principios para formar un equipo: unidad

Pregunta: La cuarta regla es la unidad del equipo. Hablamos de crear cualquier equipo, sin importar en qué esfera de la actividad humana. 

La mejor manera de interactuar con un amigo es con el ejemplo. Constantemente necesitas darle impulso a cualquier acción dirigida a unir al equipo. Aquí es importante mostrar deliberadamente tus intenciones y acciones y no ser modesto. Debes mostrar a los otros respeto, esfuerzo por escuchar y entender porque así das ejemplo a los otros. 

¿Es importante mostrar que me esfuerzo por escuchar a la otra persona? 

Respuesta: Es extremadamente importante mostrar interés y deliberadamente demostrarlo. Esta es la responsabilidad de todos los miembros del grupo, no sólo del que está a cargo. 

Pregunta: ¿Incluso si es difícil para mí escuchar a alguien? 

Respuesta: Al contrario, lo escuchas, alzas tu mano, haces una pregunta y así inspiras a todo el grupo. 

Pregunta: ¿Qué me dará fuerza y motivación? 

Respuesta: El hecho de que tienes que hacerlo. Se te dio la autoridad.
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De Kabtv “Habilidades de organización” 18/jun/20

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