El capitalismo ha terminado, ¿qué sigue?

Mi nuevo articulo: «El capitalismo ha terminado, ¿qué sigue?»

El capitalismo está muriendo desde hace mucho tiempo, pero no lo sabíamos. Pensamos que lo vivíamos; pensamos que era el sistema económico más avanzado que la humanidad hubiera concebido. Pero, de hecho, está liquidado desde hace mucho tiempo o, como lo define el Diccionario Webster, “totalmente terminado, derrotado, destruido, incapaz de funcionar”. De hecho, el capitalismo fue destruido por la fuerza con la que pretendía capitalizar: el ego humano.

Cuando la humanidad aplicó por primera vez el capitalismo, fue lo correcto, en el momento adecuado. Facilitó el progreso, la competencia saludable y, en muchos casos, la oportunidad de construir una buena vida basada en el deseo de trabajar duro. Pero en las últimas décadas, el vínculo entre trabajo e ingreso, se rompió y acabó, lo reemplazó la magia financiera, la explotación del poder financiero para obtener ganancias políticas y viceversa. Sólo para demostrar la desconexión, pregúntate: Si en este momento, la industria y los servicios están rompiendo récords a la baja, ¿cómo es que Wall Street está rompiendo récords al alta? Ese es un vínculo roto entre trabajo e ingreso. Muy pocos obtienen ganancia.

Ahora, gracias al coronavirus, es evidente que el capitalismo siguió su curso. Creo que la marea de acciones que vimos después de la caída inicial, cuando la COVID-19 golpeó por primera vez, fue el canto del cisne del capitalismo, igual que la aparente recuperación repentina de una persona moribunda antes del colapso final. Actualmente, Wall Street está de celebración . Pero será de corta duración. Muy pronto, comenzará su declive final. Puede ser un proceso más largo o más corto, pero, de cualquier manera, el capitalismo terminó su curso.

Para mí, la pregunta más importante es: “¿Qué sigue?” Porque si no tenemos cuidado, los signos nos llevan a una nueva era oscura. Las fuerzas radicales se están volviendo cada vez más descaradas y buscan derrocar a la democracia y al capitalismo, e instalar el totalitarismo. Pueden tomar forma de comunismo, fascismo o nazismo, pero cualquiera que sea, no beneficiará a la gente común.

Sin embargo, esto sucederá sólo si permanecemos inactivos. Es evidente para todos, que el mundo de hoy es un sistema integral, cuyas partes están interconectadas. Lo que cada uno hace, afecta a la humanidad. En este sistema, cuidarnos sólo a nosotros, es una prerrogativa que no podemos permitirnos. Debemos desarrollar un pensamiento inclusivo, donde calculemos nuestras acciones de acuerdo con el beneficio de nuestra comunidad, ciudad, país y, finalmente, el mundo. Si somos conscientes, no tenemos excusa para sentarnos y dejar que los eventos se desarrollen solos. Necesitamos correr la voz de que todos somos responsables unos de otros.

Las luchas violentas que vivimos hoy son contraproducentes para la causa de la responsabilidad mutua, pues aumentan el odio y la separación. Estar interconectados y ser interdependientes significa que nos cuidamos unos a otros. Y así como no actúo con violencia hacia un miembro de mi familia, aunque no esté de acuerdo, también debo evitar la violencia hacia los demás, incluso si, por cualquier razón, no me gustan.

No respaldo el socialismo y ciertamente tampoco ningún tipo de comunismo. Tampoco tengo una afiliación política particular. Mi interés es el bienestar de la humanidad. En consecuencia, respaldo el cuidado, la consideración y la responsabilidad mutua.

El sistema económico resultante después de la desaparición del capitalismo, será algo que nunca antes intentamos, pues nunca nos preocupamos por otros, a menos que fueran familiares (e incluso, no siempre). No hay un esquema claro para esta nueva economía, pues aún, debemos comenzar a cuidar a los demás, pero tan pronto como comencemos a protegernos, sabremos qué debemos hacer.

Es un poco como la madre primeriza. Antes de tener a  su hijo, no tiene idea de cómo ser madre. Pero tan pronto como nace el bebé, de repente lo sabe. Siente lo que debe hacer, porque el amor guía su maternidad.

Lo mismo sucede en una sociedad basada en el amor. Hasta que comencemos a construirla, no sabremos cómo debería ser. Pero una vez que demos nuestro primer paso, el conocimiento vendrá con nuestro cuidado mutuo.

Es posible y es urgente. Si esperamos, las fuerzas radicales y totalitarias ganarán demasiada tracción y pondrán a la sociedad en un camino totalmente opuesto.

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