En el umbral de una nueva formación: “La Sociedad integral,” parte 1

El coronavirus puso de cabeza toda nuestra vida, detuvo instantáneamente toda nuestra producción.  Como si alguien hubiera apagado un interruptor y detenido un mecanismo que trabajaba de acuerdo a ciertas leyes, conforme a cierta rutina y patrones familiares. 

De repente, todo se detuvo y la humanidad entró a una nueva era, dejó a los hombres de negocios en total confusión e incertidumbre sobre lo que sigue. 

Parece que cada día las leyes del nuevo mundo, las que nos enseña la sabiduría de la Cabalá, empiezan a manifestarse por sí mismas, cada vez más. Deben reemplazar al viejo mundo en el que vivíamos con nuestra psicología egoísta. Es claro que algo totalmente nuevo está naciendo, que nos obliga a cambiar nuestra actitud hacia la vida, hacia el trabajo y la familia, hacia nosotros mismos y hacia el mundo.  

Además, todo depende si somos niños necios y malcriados que no quieren escuchar a sus padres y por lo tanto, con golpes, seremos obligados a aprender las leyes del nuevo mundo que la naturaleza nos enseña. Esperemos poder explicar a toda la humanidad el cambio que estamos presenciando en la estructura social, justo ante nuestros ojos.  

A lo largo de la historia, pasamos por muchas formaciones: el sistema primitivo de comunas, la esclavitud, el feudalismo y el capitalismo;  ahora, estamos entrando a una nueva formación que es totalmente distinta de las anteriores, porque está basada en relaciones fundamentalmente nuevas entre la gente. 

Tendremos que acercarnos más a los demás, entender que vivimos en un mundo integral, es decir, debemos construir una sociedad integral. Sólo así, podremos sobrevivir en las condiciones modernas y avanzar rápido hacia un nuevo estado, fácil y placenteramente con entendimiento y conciencia. 

De lo contrario, la naturaleza nos impulsará a golpes, una tercera o cuarta guerra mundial y sufrimientos terribles sobre los que los profetas escribieron, que “madres misericordiosas se comerán a sus bebés”. En otras palabras, el hombre perderá completamente su apariencia humana, al pasar de una formación a otra.  

Estamos en estado de transición, desde los principios con los que fue alimentada la humanidad por muchas generaciones, hasta las totalmente nuevas leyes que tiene que ser impuestas en la producción. Pero para hacerlo, primero se necesita cambiar, no sólo los negocios. Para organizar una esfera de nueva producción, bajo leyes diferentes, es necesario cambiar a los hombres de negocios, para que sepan cómo hacerlo. 

Primero, la gente de negocios y propietarios de compañías deben estar de acuerdo con la necesidad del cambio, reconocer que viven en un nuevo tiempo que les exige cambios cualitativos. No importa qué cambios sean, se que debo aceptarlos, no importa qué, porque si no. no habrá vida para mi ni mi familia ni el mundo entero.

A pesar de que no me guste ni no quiera estos cambios que rompen mis viejos hábitos, se que es el momento. Primero, debe haber acuerdo para el cambio, es decir, es el inicio. Esto se conoce como el punto del reconocimiento del mal. Todo lo que fue, ya no es bueno y por lo tanto, se llama, mal. 

Posiblemente fue bueno en el momento, pero ya no corresponde a los principios de hoy y por lo tanto, se considera, mal. Ya sea que lo quiera o no, debo renunciar y entrar a una nueva vida, a un nuevo formato. 

Los empresarios tendrán que darse cuenta de que la demanda del cambio llega de la naturaleza. Es importante entender que no se trata de maquinaciones de bancos, de organismos para que se cumpla la ley o virólogos-científicos, sino que llega de la naturaleza misma y que por lo tanto, solo podemos bajar la cabeza y aceptarlo como enviado de arriba. La naturaleza está por encima de nosotros y la única elección es estudiar el fenómeno y aceptar los cambios.

Necesitamos ver a dónde nos lleva la naturaleza en nuestro desarrollo. Cabalá explica que la naturaleza nos lleva hacia la integración, hacia el mundo integral, porque es la ley principal y fundamental de la naturaleza, que es un único todo. Una fuerza que gobierna toda la realidad. Todo el universo es gobernado por esta fuerza y el hombre también debe estar incluido en esta fuerza. 

Si no lo queremos, pero nos obligamos a bajar la cabeza ante esta única fuerza, haremos el mejor cambio posible en nosotros mismos.  

Pues, a partir de esta contradicción: “en contra” y “a favor” de nuestro desacuerdo y disposición para pasar por encima de ella, empezamos a entender lo que la naturaleza quiere de nosotros, el principio que existe y cumple la realidad y que todo puede unirse a esa realidad con todas sus fuerzas, a voluntad, para fluir en una corriente común, en el flujo de todo el universo hacia el futuro.
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De Kabtv , “Nueva Vida” 22/jun/20

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