En el umbral de una nueva formación: “La sociedad integral”, parte 2

La naturaleza requiere que la sociedad humana se reorganice de acuerdo a principios de integración y acercamiento [establecer relaciones armónicas] de la gente entre sí. ¿Cómo afectará esto al mundo de los empresarios? Como resultado, todos deberían unirse en un negocio común alrededor del mundo, como una humanidad. 

Hace más de cincuenta años, empezamos a hablar del efecto mariposa, de la dependencia universal en un sistema global integrado. Cincuenta años atrás, no quisimos hacer el cambio por conciencia y buena voluntad; ahora, tenemos que hacerlo involuntariamente. No lo queremos y no estamos de acuerdo, pero no tenemos elección. Tendremos que construir sistemas económicos e industriales públicos del estado, unificados en todos los sectores y con todos los países. 

La pregunta que surge es: ¿Qué pasos prácticos debería dar cada dueño de un negocio, para adaptarse a la nueva ley integral? El principal problema no es cómo cumplir con la ley, sino quién la ejecuta. Deberíamos comenzar enseñando a todos los empleados nuevas formas de relación, de conexión mutua, como un sistema único, al menos en lo mínimo posible.   

Está claro que la integración es un proceso muchas fases, pero debe comenzar. Por lo tanto, necesitamos organizar cursos de entrenamiento para los empleados de cada empresa. Todos deberían conocer qué incluye la ley de integración, de dónde viene, que requiere de nosotros y por qué estamos obligados a cumplirla. Su implementación garantiza ganancias y éxito en general y en particular, es decir, a cada uno en su vida personal y de forma colectiva en la sociedad y en el mundo. 

Aquellos que pueden adaptarse a la ley de integración, tendrán más éxito en todas las actividades de este mundo. Gradualmente, todos tendrán que hacerlo, tarde o temprano. 

Los trabajadores deben entender que dependen unos de otros y que están conectados porque están en el mismo sistema. El éxito de una organización depende de que los empleados sean cercanos y que haya reciprocidad mutua. Esto se entiende incluso ahora y mucho se está haciendo para fortalecer las relaciones en equipo. Pero la principal diferencia es que ahora se hace para aumentar la propia capacidad para competir, detener al oponente y tomar su lugar.

En un mundo integral, inicialmente construimos dichos sistemas de relación donde todos se esfuerzan por estar juntos, quieren ayudar y se abren a los demás. Este enfoque garantiza su éxito futuro.

Esto es al grado en que si veo que otra compañía, que produce el mismo artículo lo hace mejor y más barato, detengo toda mi manufactura para ayudar a la compañía en competencia y que toda la humanidad tenga el mejor resultado. Soy guiado por un único criterio: el beneficio de la humanidad, el beneficio del consumidor.  

Pues, ¿por qué debería fabricar el mismo producto e intentar golpear al competidor con toda clase de estrategias sucias? Mejor dejo que el mundo entero disfrute el mejor producto. Pienso en los beneficios del consumidor, los beneficios del mundo y en esto veo mi ganancia. 

Esta es una verdadera revolución, porque hasta hoy, el propietario del negocio pensaba en cómo fracturar al otro y quedarse sin competencia. Ahora, para tener éxito, debe tomar en cuenta la ley de integración, que gira alrededor de su forma de pensamiento y lo obliga a preocuparse por el bien del consumidor, el bien de la humanidad. El concepto de negocio cambia radicalmente. 

Llevo mi propio negocio y sé lo que pasa alrededor del mundo en este campo, veo quién fabrica el mismo producto. Siempre cedemos ante quien tiene más éxito y lo intentamos apoyar y fortalece. Actúo en interés del consumidor, en interés del avance de la humanidad, no en interés de mi bolsillo personal. 

Puedo dar mi equipo a un competidor y ayudar de cualquier forma para que tenga éxito. Y así en todo. Esto rompe la ley de competencia. La competencia sigue, pero en una forma diferente: quien es mejor es a quien elevamos; y todos los demás están incluidos en él o desaparecen del mercado por completo. 

Los empresarios están siempre interesados en la perspectiva de negocio, es decir, la respuesta a la pregunta de qué estará mañana en demanda. Lo que se demanda más en los negocios justo ahora, es clasificar todos los productos fabricados por la humanidad y quitar todo lo que no se necesita con urgencia. Cerrar negocios innecesarios es el negocio más exitoso.  

El éxito de un negocio depende de las buenas relaciones entre los empleados, no en del equipo ni de las herramientas. La formación profesional pasará a segundo plano, dando paso a las relaciones humanos.  Dentro de las relaciones entre la gente, empezaremos a entender, sentir y a descubrir cómo hacer negocios con más éxito. Finalmente, el éxito está determinado sólo por nuestras conexiones con los demás.
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De  Kabtv “Una vida nueva,” 22/jun/20

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