Fiestas corona – Una señal de desprecio por este mundo

Mi nuevo articulo: «Fiestas corona – Una señal de desprecio por este mundo«

Ha habido fiestas desde el brote de la COVID-19, pero al parecer han mutado de forma muy extraña. La gente celebra fiestas Corona, también conocidas como “fiestas de confinamiento”, se organizan en todo el mundo: Estados Unidos, Australia, Bélgica, Estonia y muchos otros países. Los jóvenes parecen rebelarse de la manera en que siempre lo hacen, desobedeciendo las normas. Pero últimamente, al parecer, van a esas fiestas deliberadamente para contagiarse con el virus. Se reúnen con personas que dieron positivo o ya presentan síntomas y apuestan dinero para ver quién contrae el virus primero.

Pero el dinero no es el punto en cuestión, es el desafío. No es un desafío contra las autoridades en sí; es un desafío contra cualquier límite. La gente, especialmente los jóvenes, cada vez más desean romper los límites y liberarse. Se revelan, pues las reglas los hacen sentir encadenados y quieren escapar.

Veo que es una señal importante y positiva. Es señal de que quieren dejar de percibir el mundo en el que nacieron y lograr una nueva percepción, un mundo sin límites ni órdenes ni restricciones. Sin embargo, no saben que el mundo que buscan existe sólo por encima del ego. Mientras sean guiados por su ego, seguirán cayendo en la misma trampa al tratar de escapar por esta ruta, al final descubrirán que se hacen daño y tratarán de escapar de otra forma, sólo para descubrir que la nueva ruta también falla.

Me identifico y simpatizo con ellos, deseo que puedan entender y descubrir que lo que necesitan para romper los grilletes de la realidad, es pensar en los otros y no en ellos mismos. Así, encontrarán un mundo sin límites; pensar en los demás es descubrir una tierra fértil para desarrollarse y expresarse libremente. Sólo al dar se puede obtener fuerza para este trabajo y sólo al dar se podrán expresar al máximo.

Vivimos en un momento precario de la historia. Los millennials no se quedarán con los brazos cruzados y serán los guías; son activos, inteligentes y curiosos y debemos darles respuesta de, hacia dónde se va el mundo. Si no les enseñamos a apreciar el cambio; que el mundo es una unidad; que todo lo que hacemos afecta a todos; que dependemos unos de otros para vivir, estar saludables, tener riqueza y felicidad; que no podemos lograr nada a menos que trabajemos juntos. Si no les mostramos esto, su curiosidad se convertirá en frustración, rabia y luego, en violencia. Ya está sucediendo; no tenemos tiempo que perder. En este punto podemos subir a la cima o caer al fondo.

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