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Garantía mutua cada vez mayor

No hay acción más importante que la implementación práctica de la garantía mutua. En este aspecto, es necesario considerar cada estado, todo el proceso que atravesamos y su resultado final. Cada momento, la vida debe orientarse hacia un único objetivo: estar cada vez más cerca del concepto de garantía mutua.

Si lo logramos correctamente, veremos enseguida que toda la vida adquiere un color totalmente diferente y todos los problemas, incluida la crisis provocada por el coronavirus, desaparecerán uno a uno. Pues, tienen un propósito: llevarnos a la garantía mutua.

Por eso, cualquier avería, pequeña o grande, solo hay una forma de solucionarla: fortalecer nuestra garantía mutua. Debemos intentar pensar en esto todos los días, especialmente después del último congreso, donde comenzamos a construir la garantía mutua entre nosotros y los habitantes de este mundo y seguiremos este camino.

El Creador no existe hasta que construimos este concepto en nuestra unidad y garantía mutua. Así Él se revela y comienza a existir para nosotros.

El Creador es lo que nos une. Si trato al grupo como un todo en el que no hay diferencia, dentro de ese concepto siento al Creador. El Creador es el poder de unidad que podemos generar si nos esforzamos por unirnos y apoyarnos. No hay Creador sin creación. Este poder es el propósito de nuestra unión.

Sabemos de antemano que hay un estado en unidad y garantía mutua, como un hombre. Nos dirigimos a este estado con la oración, queremos sacar fuerza de él. Ese estado ya existe y vive, porque es eterno. Sólo necesitamos revelarlo en la práctica.

Ésta es la diferencia entre la garantía mutua, que aún se desarrolla y cambia entre nosotros y la garantía mutua que nos esforzamos por lograr como resultado de nuestra unidad absoluta.

La garantía mutua es la ley general de nuestra conexión correcta. El concepto de Creador se revela cuando realmente nos unimos como uno. Y, dentro de esta unidad, comprendemos el ideal de la unidad completa y perfecta, que se llama Creador.

No podemos lograr esta conexión absoluta con un salto, por eso, hay 125 pasos, 125 pasos creados por la Luz superior que se extiende de arriba a abajo. Y, tenemos oportunidad, para que, paso a paso, logremos un grado cada vez mayor de garantía mutua y, al generalizar este estado, con el Creador.

Sólo se puede juzgar desde el Creador dentro del Kli, por eso, dentro del concepto de garantía; la garantía con el Creador se logra en un grupo. Es decir, todo el trabajo es entre nosotros.

Fianza es la condición para el fluir de la vida en un cuerpo común, el metabolismo, el fluir de las fuerzas, las luces, los deseos, una condición para la vida. Por eso, no hay ni grande ni pequeño en él.

La naturaleza actúa de acuerdo con la ley de garantía mutua universal, de lo contrario no podría existir. Pero es un paso inconsciente, al que nos obliga el instinto natural. El hombre está por encima de los niveles; inanimado, vegetal y animal y está obligado a cumplir la ley de garantía mutua en el nivel humano de su elección, con su esfuerzo, oración y asistencia mutua.
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De la lección diaria de Cabalá 18/ago/20, Escritos de Baal HaSulam, «Arvut (Garantía Mutua)»

El amor cubre todos los crímenes

El amor cubrirá todas las transgresiones. Es decir, día a día debemos revelar nuevos pecados, de otra forma no podemos avanzar. El ego está destinado a desarrollarse cada vez más. El Creador elevó a la creación, al romper el alma común de Adam HaRishon. Ahí, comenzó a desplegarse la inclinación al mal, nuestro gran deseo de recibir placer y necesitamos ayudar para que este ego se abra cada vez más y que no se quede en el nivel inanimado, vegetal o animal.

Pero el ego sólo puede revelarse en su forma opuesta. Si queremos acelerar su revelación, debemos, por el contrario, esforzarnos por lograr unidad. Y si ayer no llegamos a una mayor conciencia del mal que anteayer, fue porque no nos esforzamos por la unidad.

Cada día tratamos de unirnos, como resultado, sentimos rechazo y pedimos el poder de la corrección para que el amor cubra todas las transgresiones. Y así avanzamos.

Es necesario revelar el mal y atraer el bien para cubrir con amor todos los crímenes. Sin transgresiones, no hay unidad, no se corregirá el Kli. Debemos abrir todas las grietas, todas las rupturas, en nuestra unión, en la vasija del alma común de Adam HaRishon. Y sólo es posible cuando nos esforzamos por unirnos.

Primero, con acciones artificiales, tratamos de lograr unidad, pero vemos que el Creador no nos permite unirnos. Al contrario, revela odio y rechazo entre nosotros. Es el resultado deseado, porque se revelan crímenes, por encima de los que realmente podemos unirnos y cubrirlos con amor. Para lograrlo necesitamos una oración al Creador que nos de el poder de la unidad. Y así llegamos a la corrección.

Este es el trabajo: Luchamos por el bien y el Creador nos revela el mal, pero tratamos de cubrir el mal con el bien y acudimos al Creador en busca de ayuda. Estas son las dos acciones: ida y vuelta, ida y vuelta, correspondientes a las cuatro etapas del Kli.

Imagina que estamos en un bote remando juntos, cada uno con su propio remo. Cada uno trabaja en su propio Kli. Se siente atraído por la unión y ve que el rechazo despierta en su lugar. En un segundo movimiento: se vuelve al Creador, le pide ayuda y ve que el Creador le hace una hilera de remos. No deja al Creador hasta que completa la acción y cubre todos los crímenes, transgresiones, con amor.

Al principio lo hago con un remo: trato de conectarme con mis amigos y veo que no logro lo que quiero, pero revelo cualidades negativas. Luego me dirijo al Creador y le pido que corrija esta negativa. Así remamos todo el tiempo: uno-dos, uno-dos. El primero o dos son míos, donde nada funciona para mí, el segundo o dos lo hace el Creador y ya hay éxito. Sobre esto se dice: «El Creador terminará este trabajo por mí».

La primera vez trato de hacerlo y revelar deficiencias, la segunda vez me dirijo al Creador con estas deficiencias y veo el resultado exitoso.

La decena está en el bote, cada uno sostiene su remo con ambas manos. El Gabay se sienta en la popa y anima a los remeros, el Shaatz se sienta en la proa del barco. Y así vamos todos.

El primer movimiento del remo es revelar un defecto. Quiero conectarme con mis amigos, pero veo que no puedo hacerlo. Es decir, la primera vez que trato de hacerlo yo mismo, descubro mi impotencia. Al mismo tiempo, soy consciente de mi fracaso, es decir, abro el Kli. En el segundo golpe del remo, pido al Creador que me ayude y termine el trabajo.

Así es siempre: el primer golpe es revelar la falta, el segundo es la ayuda del Creador. Como resultado, avanzamos en nuestro barco, primero con esfuerzos para revelar el mal y luego volviéndonos hacia el Creador para la corrección y revelación de la bondad.

Ante todo, debo estar agradecido con el Creador y con mis amigos. Pues, el objetivo de la creación sólo se puede lograr sintonizando con los amigos con los ojos cerrados, si quieren y pueden aceptarme. Y el Creador debe disolverme en mis amigos, unirme con todos sin distinción alguna.

Por lo tanto, estoy agradecido con el Creador y los amigos porque existen y me dan oportunidad de unirme a ellos, perderme y nacer de nuevo, lo que se llama «pasar por el ojo de una aguja». De mí no queda nada, excepto el deseo neto, que arrastro por el ojo de una aguja y así me muevo de un mundo a otro.
[269406]
De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 17/ago/20, «El amor cubre todas las transgresiones»

¿Dónde está el punto en el corazón?

¿Dónde está el punto en el corazón? ¿es una propiedad física, sensorial o espiritual?

El punto en el corazón es una partícula de lo divino, desde arriba, una chispa del deseo del Creador de recibir placer, incrustada en el deseo de disfrutar de la creación.

Todo nuestro corazón es el deseo egoísta de disfrutar y el punto en el corazón es el deseo de otorgar. Ambos existen por la gracia de un poder superior.

Necesitamos desarrollar tanto el corazón como el punto en el corazón, trabajar con ambos para que todo el corazón, es decir, el deseo de disfrutar, actúe de acuerdo con las instrucciones del punto en el corazón. A esto se le llama corrección.
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De la 2a parte de la lección diaria de Cabalá 27/jul/20, Escritos de Baal HaSulam, «La libertad»

Nueva Vida 1267 – Liderazgo en la era del coronavirus

Nueva Vida 1267 – Liderazgo en la era del coronavirus
Dr. Michael Laitman en conversación con Oren Levi y Yael Leshed-Harel

Los líderes del mundo deben aprender la sabiduría de la Cabalá y decirle al público la verdad, que la humanidad debe amarse como un hombre con un corazón. La sabiduría de la Cabalá explica que la naturaleza es un sistema único, global e integral y que requiere que la humanidad esté en equivalencia de forma, es decir, ayudarse unos a otros como amigos interdependientes. Los líderes deben crear programas educativos nacionales que enseñen a todos a superar el rechazo mutuo a superar las diferencias egoístas y las opiniones opuestas, con actitud de que el amor cubre todos los delitos. Los propios líderes deberán ser ejemplo para mantener las leyes de la naturaleza en su propio comportamiento. Tanto el pueblo como los líderes aprenderán a trabajar juntos en entendimiento mutuo y a difundir la paz y la tranquilidad en todas partes.
[268145]
De Kabtv «Nueva Vida 1267 – Liderazgo en la era del coronavirus» 15/jul/20

Salvemos nuestro hogar: el planeta Tierra

Mi nuevo articulo: «Salvemos nuestro hogar: el planeta Tierra«

En California, barrios enteros están envueltos en llamas; miles de personas han sido evacuadas de su hogar. Una tormenta de verano histórica e inusual y raros rayos masivos combinados con un calor récord que desató incendios devastadores en todo el estado dorado. El Valle de la Muerte reportó temperaturas de 54°C, lo que se cree que es la temperatura más alta jamás medida en la Tierra, se atribuye al cambio climático. Otros desastres naturales en el mundo ponen en peligro nuestra existencia, ¿qué trata de decirnos la naturaleza? Su mensaje es claro. Somos huéspedes no deseados en este planeta, a menos que cambiemos.

El calentamiento global no sólo provoca incendios, problemas agrícolas, escasez de agua y pone a algunas especies en peligro de extinción. También se le atribuye que los glaciares en Groenlandia y otros lugares se derritan, hasta el punto de no retorno, eso elevará peligrosamente el nivel del mar. Se dice que hay acciones que podemos tomar para frenar el calentamiento global; como reducir las emisiones de gases del sector industrial, pero hay tantos intereses económicos y personales que en realidad, se hace muy poco.

Si el ecosistema continúa deteriorándose a este rápido ritmo, la mitad de la humanidad puede extinguirse y la mitad que sobreviva tendrá que cambiar su forma de vida de un extremo a otro. Continuar con nuestro enfoque de “seguir como de costumbre” a pesar del clamor de la Tierra, es extremadamente peligroso.

El hombre es una criatura muy delicada. Necesitamos muchas condiciones para vivir y demasiados factores nos afectan: terremotos, tormentas, plagas. Los problemas que enfrentamos son de alcance mundial; por lo tanto, las soluciones requieren un pensamiento global. Sí, pensamiento. Todo comienza en nuestro pensamiento.

La gente piensa sólo en sí misma, en lo que le molesta y en que puede lograr grandes beneficios. Además, las organizaciones internacionales, que se supone que deben salvaguardar nuestro planeta, fallan la prueba una y otra vez. Todos los países están ocupados desarrollando armas y poder económico, luchando contra otros en todo tipo de ámbitos y pensando que así, tendrán el control. Si un desastre ecológico no nos afecta directamente, no nos importa.

Aún no nos damos cuenta de que el planeta es nuestro hogar común y todo lo que sucede en él, genera una cadena interminable de reacciones que eventualmente nos afectarán. Algún día tendremos que entender que los problemas comienzan con la naturaleza egoísta del hombre, que opera desde una visión individualista, egocéntrica, explotadora y estrecha y quiere todo para sí misma. Mientras no se trasciendan las fronteras individuales y nacionales y comencemos a pensar globalmente, nada ayudará.

A veces es el turno de un país de sufrir desastres naturales, luego es el turno de otro. Pero en general, no habrá ningún lugar en la Tierra que no enfrente problemas. El coronavirus es el primer desastre global, hay muchos otros esperando tras bastidores, por si es necesario. Es la forma que tiene la naturaleza de hacernos sentir en nuestra propia piel, que somos parte de un sistema.

Incendios destructivos que arden entre nosotros

Las calamidades ecológicas hacen que la gente crea que la naturaleza se volvió loca. No es el caso. Simplemente se comporta de acuerdo con leyes de causa y efecto del sistema integral en el que vivimos, un sistema que une todos los detalles de la realidad. Lo que sucede dentro de la Tierra, en su superficie y en todo el universo, está vinculado e interconectado porque la naturaleza es una.

Los humanos, por nuestra parte, debemos comprender que el estado de la naturaleza depende de nuestras relaciones mutuas y de nuestra capacidad para adaptarnos a la naturaleza integral, es decir, tomar sólo lo necesario para nuestra supervivencia y el buen funcionamiento del sistema, en lugar de pensar sólo en cálculos egoístas.

¿Cómo son las relaciones humanas y qué sucede en la naturaleza? Hay cuatro niveles en la naturaleza: inanimado, vegetal, animal y humano. Todos, menos el hombre, existen de acuerdo con las leyes de reciprocidad y equilibrio de la naturaleza. Los otros niveles no tienen libre albedrío en absoluto; actúan por instinto, toman sólo lo necesario para su supervivencia. Por el contrario, el humano es el único que hace atrocidades en la Tierra y lo hace con intención, consciente, para causar daño. Por eso, la reacción negativa que recibimos de la naturaleza es sólo consecuencia de nuestros actos. En pocas palabras, nosotros mismos atraemos estos golpes.

La humanidad aún no tiene un plan para salvar al planeta, en su lugar, sólo apagamos fuegos. Y la verdad es que, el fuego más destructivo que debemos apagar es el que arde en nuestro interior, en nuestras relaciones mutuas. El ego del hombre casi alcanza el punto de quemar a la naturaleza, sólo para su beneficio propio.

Si tratamos de construir un sistema armónico de relaciones humanas, la naturaleza se calmará. La solución integral al peligro ecológico y social que enfrentamos, radica en nuestro esfuerzo por la conexión global, en la que sentiremos que dependemos de los demás. Y, lo pensaremos dos veces antes de maltratar a otros. Por eso, sólo con responsabilidad mutua lograremos el estado de ánimo adecuado para salvar nuestra casa común y vivir de manera segura y feliz bajo un mismo techo: nuestro planeta.

Progresistas y conservadores: una interdependencia reacia

Mi nuevo articulo: «Progresistas y conservadores: una interdependencia reacia«

Podemos seguir culpándonos unos a otros de todos nuestros problemas y sentirnos bien con nosotros mismos, pero la indignación justa nunca hizo que nadie fuera bueno. A menos que reconozcamos que el odio conduce a más odio y que eventualmente conduce a la muerte, terminaremos en una masacre.

De la protesta a la contra-protesta, a la contra-contra-protesta, no llegamos a ninguna parte. Nada saldrá, excepto intensificar el odio hasta el punto del colapso.

Construimos una sociedad que no busca unidad, donde cada uno debe simpatizar con un determinado punto de vista, partido, ideología, escuela, etc. y parte de esa simpatía se expresa en refutar el mérito del otro lado con creciente intensidad. Hoy, ese repudio llegó a un nivel en el que cada lado piensa que el otro es un peligro para la nación, un peligro para el país, para la democracia, para el estado de derecho, para la libertad de expresión y, por lo tanto, debe dejar de existir.

Cuando construyes una sociedad donde el mérito está del lado con más fuerza, el lado que está hoy en la cima, te condenas a ti mismo a vivir por la espada y morir por la espada o la bala. La razón de la caída de todas las grandes naciones, desde los albores de la historia, fue precisamente eso: sus gobernantes consideraron que sólo sus perspectivas eran dignas y negaron el mérito de cualquier otra opinión.

Pero a pesar de la creencia común, cuando extingues a tu rival, te sentencias a la extinción.

Todos pensamos que tenemos razón. Es nuestra naturaleza: Así pienso, luego tengo razón, parafraseando las palabras de Descartes. Pero olvidamos que todos estamos hechos de la misma materia. El mismo programa que me diseñó, moldeó y generó, diseñó, moldeó y generó a todos los demás.

El programa, conocido como “naturaleza”, nos diseñó ligeramente diferentes, no para que lucháramos hasta la muerte, sino para que todos juntos completemos la imagen. La naturaleza necesita todas sus facetas, especialmente los opuestos más extremos, para definir y expresar sus sutilezas. No podrías definir “día” en ausencia de “noche”, “frío” en ausencia de “calor”, “amor” en ausencia de “odio” ni “vida” en ausencia de “muerte”.

Del mismo modo, no se podría definir “progresista” en ausencia de “conservador” ni “fiel” en ausencia de “agnóstico”. Nuestros opuestos son vitales porque sin ellos, no podemos saber quién somos ni articular nuestro pensamiento sobre nosotros mismos.

Dependemos de los que detestamos, despreciamos y demonizamos porque sin ellos, no existiríamos como seres humanos. Vivimos en un sistema dual de principio a fin.

Pero hay una buena razón para el desacuerdo perpetuo: nos obliga a dirigir nuestra atención al programa común que nos creó: la naturaleza.

La naturaleza es integral y está hecha de opuestos unidos. Cuando pensamos en unidad, pensamos en cercanía de corazones y mentes. Pero eso no es unidad; es igualdad. Y así como no te unes a tu propio reflejo en el espejo, tampoco te unes a alguien que se parece a ti en todos los sentidos. Te sientes cercano, pero no estás unido, sólo te pareces. Puede sentirse bien, pero conduce al estancamiento y eventual decadencia. Para crecer, debe haber dos opuestos que se desafían entre sí.

Por eso, la unidad es el esfuerzo conjunto de dos opuestos, para vincularse a pesar de su animosidad inicial. Su oposición no puede ni debe borrarse, pues se convertirá en igualdad. Para unirse, las dos partes deben valorar la existencia de la otra, pues sin la otra, ninguna de las dos existiría. Esa apreciación crea un nuevo tipo de cercanía que existe junto con la animosidad.

Además, las dos partes deben apreciar su unidad más que su animosidad inherente o volverán a la destrucción mutua. El rey Salomón lo expresó sucintamente en sus palabras inmortales: “El odio suscita contiendas y el amor cubre los crímenes” (Proverbios 10:12).

Es muy fácil caer presa del odio. Odiar se siente genial; no hay muchas emociones tan satisfactorias como la justicia propia. Pero siempre debemos recordar que es un cebo que no debemos morder. Si lo hacemos, caemos en decadencia y nos desintegramos. Si resistimos la tentación de odiar y reconocemos que existe el otro lado para dirigir nuestra atención a la naturaleza que nos creó a ambos, nos conectaremos con esa naturaleza y entenderemos nuestro potencial como seres.

Aprender a aceptarnos mutuamente o cancelar la cultura

Mi nuevo articulo: «Aprender a aceptarnos mutuamente o cancelar la cultura«

¿Deberíamos cancelar a la gente y sus ideas si no estamos de acuerdo con ellas? Este se ha convertido en el dilema de nuestra era. La llamada “cultura de la cancelación” que consiste en quitar el apoyo a los personajes públicos, por sus opiniones o acciones, es ya una tendencia que invade Internet. En momentos en que la vida de todos gira en torno a las mismas luchas y desafíos, lo que tenemos que cancelar es nuestra división. Debemos aceptar nuestras diferencias y crear un ambiente de aceptación. Nuestro destino común está en juego.

La reacción pública contra celebridades, académicos, científicos, personajes públicos o empresas por algo que expresaron que podría considerarse ofensivo: esta es la nueva norma en las redes sociales. Nadie está exento, puede terminar una carrera o dar otros castigos, incluso hasta el punto del boicot total, si sus puntos de vista no agradan a ciertos sectores. ¿dónde termina la libertad de expresión y comienza la libertad de anular a otros?

Vivimos en una época en la que nuestro ego, nuestra visión egoísta, rompe todos los límites, carece de restricción y control. El ego no quiere escuchar a los demás ni considerar puntos de vista diferentes. No está dispuesto a discutir hechos ni temas controvertidos de manera civilizada. En otras palabras, no tenemos ningún interés en formar una idea común, encontrarnos a mitad de camino (o incluso a una fracción) para encontrar un terreno común. El ego no se rinde fácilmente, porque lo que nos importa es nuestro propio punto de vista. Es la única verdad.

Abolir a otros penetró tan profundamente en la sociedad moderna que no hay posibilidad de acuerdo ni de un intercambio civilizado de ideas ni de un discurso fructífero y enriquecedor. Es muy lamentable ver lo lejos que dejamos la cultura de la discusión, lo lejos que estamos de la apertura y lo cerca que estamos de la terquedad. “Yo reinaré” es el llamado del momento.

La tendencia a suprimir a otros también se observa comúnmente en programas de televisión y mesas redondas. Los invitados gritan sus pequeños fragmentos en sonido tan rápido como pueden porque, de lo contrario, otros no dejarán que se les escuche en absoluto. Se alienta a expresar opiniones más fuerte, más agudo, más rápido que el otro. La lógica ya no importa y ya no hay interés en el contenido de las cosas.

Vigilancia colectiva social o intimidación pública

Los promotores de la “cultura de la cancelación” lo ven como herramienta útil para preservar parámetros aceptables de justicia social, pero ¿cómo puede la sociedad juzgar con base en estándares objetivos si su propia perspectiva está sesgada y se basa en una visión estrecha? Un diálogo equilibrado sólo se puede garantizar cuando aprendemos a comunicarnos y escucharnos unos a otros, no por intimidación, sino por receptividad.

Esto no significa que sea necesario deshacer nada, ni renunciar a ninguna opinión. Todo lo que necesitamos es aprender a organizar las discusiones y confrontaciones para que se presenten sin irritar los nervios. En cualquier tema de interés, debemos mantener una conversación en beneficio del público y del mundo, en lugar de una pelea. Si hablamos con la intención de ayudar, no nos deprimimos, sino que buscaremos juntos el camino correcto. Necesitamos descubrir en cada encuentro un camino para avanzar hacia un mundo mejor y más considerado para todos.

Por favor, no confunda esto con adoptar una cortesía artificial, porque los modales agradables de hoy, no son rival para los crecientes egos del mañana. El nuevo modo de comunicación debería basarse en desarrollar nuestras habilidades internas para conectarnos con los demás. Es decir, cambiar nuestra intención y nuestra forma de pensar, para beneficio y progreso de otros, en lugar de menospreciarlos y explotarlos.

La sociedad humana sigue deteriorándose y debemos entender que nuestra salvación en esta situación, sólo puede llegar si aprendemos a tratarnos adecuadamente.

Al final, el único comportamiento que necesitamos suprimir es nuestra cancelación mutua; eso es  todo lo que nos separa. Cuando logremos esa conciencia y nos esforcemos por llegar a un entendimiento mutuo, nuestra sociedad será un lugar mucho más agradable para vivir.

¿Deberíamos cancelar a la gente y sus ideas si no estamos de acuerdo con ellas? Este se ha convertido en el dilema de nuestra era. La llamada “cultura de la cancelación” que consiste en quitar el apoyo a los personajes públicos, por sus opiniones o acciones, es ya una tendencia que invade Internet. En momentos en que la vida de todos gira en torno a las mismas luchas y desafíos, lo que tenemos que cancelar es nuestra división. Debemos aceptar nuestras diferencias y crear un ambiente de aceptación. Nuestro destino común está en juego.

La reacción pública contra celebridades, académicos, científicos, personajes públicos o empresas por algo que expresaron que podría considerarse ofensivo: esta es la nueva norma en las redes sociales. Nadie está exento, puede terminar una carrera o dar otros castigos, incluso hasta el punto del boicot total, si sus puntos de vista no agradan a ciertos sectores. ¿dónde termina la libertad de expresión y comienza la libertad de anular a otros?

Vivimos en una época en la que nuestro ego, nuestra visión egoísta, rompe todos los límites, carece de restricción y control. El ego no quiere escuchar a los demás ni considerar puntos de vista diferentes. No está dispuesto a discutir hechos ni temas controvertidos de manera civilizada. En otras palabras, no tenemos ningún interés en formar una idea común, encontrarnos a mitad de camino (o incluso a una fracción) para encontrar un terreno común. El ego no se rinde fácilmente, porque lo que nos importa es nuestro propio punto de vista. Es la única verdad.

Abolir a otros penetró tan profundamente en la sociedad moderna que no hay posibilidad de acuerdo ni de un intercambio civilizado de ideas ni de un discurso fructífero y enriquecedor. Es muy lamentable ver lo lejos que dejamos la cultura de la discusión, lo lejos que estamos de la apertura y lo cerca que estamos de la terquedad. “Yo reinaré” es el llamado del momento.

La tendencia a suprimir a otros también se observa comúnmente en programas de televisión y mesas redondas. Los invitados gritan sus pequeños fragmentos en sonido tan rápido como pueden porque, de lo contrario, otros no dejarán que se les escuche en absoluto. Se alienta a expresar opiniones más fuerte, más agudo, más rápido que el otro. La lógica ya no importa y ya no hay interés en el contenido de las cosas.

Vigilancia colectiva social o intimidación pública

Los promotores de la “cultura de la cancelación” lo ven como herramienta útil para preservar parámetros aceptables de justicia social, pero ¿cómo puede la sociedad juzgar con base en estándares objetivos si su propia perspectiva está sesgada y se basa en una visión estrecha? Un diálogo equilibrado sólo se puede garantizar cuando aprendemos a comunicarnos y escucharnos unos a otros, no por intimidación, sino por receptividad.

Esto no significa que sea necesario deshacer nada, ni renunciar a ninguna opinión. Todo lo que necesitamos es aprender a organizar las discusiones y confrontaciones para que se presenten sin irritar los nervios. En cualquier tema de interés, debemos mantener una conversación en beneficio del público y del mundo, en lugar de una pelea. Si hablamos con la intención de ayudar, no nos deprimimos, sino que buscaremos juntos el camino correcto. Necesitamos descubrir en cada encuentro un camino para avanzar hacia un mundo mejor y más considerado para todos.

Por favor, no confunda esto con adoptar una cortesía artificial, porque los modales agradables de hoy, no son rival para los crecientes egos del mañana. El nuevo modo de comunicación debería basarse en desarrollar nuestras habilidades internas para conectarnos con los demás. Es decir, cambiar nuestra intención y nuestra forma de pensar, para beneficio y progreso de otros, en lugar de menospreciarlos y explotarlos.

La sociedad humana sigue deteriorándose y debemos entender que nuestra salvación en esta situación, sólo puede llegar si aprendemos a tratarnos adecuadamente.

Al final, el único comportamiento que necesitamos suprimir es nuestra cancelación mutua; eso es  todo lo que nos separa. Cuando logremos esa conciencia y nos esforcemos por llegar a un entendimiento mutuo, nuestra sociedad será un lugar mucho más agradable para vivir.»

¿Deberíamos cancelar a la gente y sus ideas si no estamos de acuerdo con ellas? Este se ha convertido en el dilema de nuestra era. La llamada “cultura de la cancelación” que consiste en quitar el apoyo a los personajes públicos, por sus opiniones o acciones, es ya una tendencia que invade Internet. En momentos en que la vida de todos gira en torno a las mismas luchas y desafíos, lo que tenemos que cancelar es nuestra división. Debemos aceptar nuestras diferencias y crear un ambiente de aceptación. Nuestro destino común está en juego.

La reacción pública contra celebridades, académicos, científicos, personajes públicos o empresas por algo que expresaron que podría considerarse ofensivo: esta es la nueva norma en las redes sociales. Nadie está exento, puede terminar una carrera o dar otros castigos, incluso hasta el punto del boicot total, si sus puntos de vista no agradan a ciertos sectores. ¿dónde termina la libertad de expresión y comienza la libertad de anular a otros?

Vivimos en una época en la que nuestro ego, nuestra visión egoísta, rompe todos los límites, carece de restricción y control. El ego no quiere escuchar a los demás ni considerar puntos de vista diferentes. No está dispuesto a discutir hechos ni temas controvertidos de manera civilizada. En otras palabras, no tenemos ningún interés en formar una idea común, encontrarnos a mitad de camino (o incluso a una fracción) para encontrar un terreno común. El ego no se rinde fácilmente, porque lo que nos importa es nuestro propio punto de vista. Es la única verdad.

Abolir a otros penetró tan profundamente en la sociedad moderna que no hay posibilidad de acuerdo ni de un intercambio civilizado de ideas ni de un discurso fructífero y enriquecedor. Es muy lamentable ver lo lejos que dejamos la cultura de la discusión, lo lejos que estamos de la apertura y lo cerca que estamos de la terquedad. “Yo reinaré” es el llamado del momento.

La tendencia a suprimir a otros también se observa comúnmente en programas de televisión y mesas redondas. Los invitados gritan sus pequeños fragmentos en sonido tan rápido como pueden porque, de lo contrario, otros no dejarán que se les escuche en absoluto. Se alienta a expresar opiniones más fuerte, más agudo, más rápido que el otro. La lógica ya no importa y ya no hay interés en el contenido de las cosas.

Vigilancia colectiva social o intimidación pública

Los promotores de la “cultura de la cancelación” lo ven como herramienta útil para preservar parámetros aceptables de justicia social, pero ¿cómo puede la sociedad juzgar con base en estándares objetivos si su propia perspectiva está sesgada y se basa en una visión estrecha? Un diálogo equilibrado sólo se puede garantizar cuando aprendemos a comunicarnos y escucharnos unos a otros, no por intimidación, sino por receptividad.

Esto no significa que sea necesario deshacer nada, ni renunciar a ninguna opinión. Todo lo que necesitamos es aprender a organizar las discusiones y confrontaciones para que se presenten sin irritar los nervios. En cualquier tema de interés, debemos mantener una conversación en beneficio del público y del mundo, en lugar de una pelea. Si hablamos con la intención de ayudar, no nos deprimimos, sino que buscaremos juntos el camino correcto. Necesitamos descubrir en cada encuentro un camino para avanzar hacia un mundo mejor y más considerado para todos.

Por favor, no confunda esto con adoptar una cortesía artificial, porque los modales agradables de hoy, no son rival para los crecientes egos del mañana. El nuevo modo de comunicación debería basarse en desarrollar nuestras habilidades internas para conectarnos con los demás. Es decir, cambiar nuestra intención y nuestra forma de pensar, para beneficio y progreso de otros, en lugar de menospreciarlos y explotarlos.

La sociedad humana sigue deteriorándose y debemos entender que nuestra salvación en esta situación, sólo puede llegar si aprendemos a tratarnos adecuadamente.

Al final, el único comportamiento que necesitamos suprimir es nuestra cancelación mutua; eso es  todo lo que nos separa. Cuando logremos esa conciencia y nos esforcemos por llegar a un entendimiento mutuo, nuestra sociedad será un lugar mucho más agradable para vivir.

Los alemanes de las leyes de Moisés, parte 1

Paradoja histórica

Pregunta: En 1871, Alemania estaba unida y a los judíos se les garantizaron derechos. Su entrada a la sociedad alemana y al orden establecido en el segundo Reich fue una nueva etapa en la asimilación de los judíos. 

Una de las figuras más poderosas de origen judío, fue el industrial Walter Rathenau que se convirtió en ministro alemán de exteriores y organizó la economía de guerra que le dio poder al ejército del tercer Reich. Él proclamó: “[Mi] religión [es] esa fe germánica que está por encima de todas las religiones”. 

Mientras más judíos intentaban ser alemanes, más se volvía en su contra. Después de perder la guerra mundial en 1918, los alemanes llegaron a la conclusión de que no fueron las fuerzas externas lo que derrotó a Alemania, sino la traición interna de comunistas y judíos. 

¿Por qué mientras más prueban los judíos su patriotismo, más son odiados? 

Respuesta: Es natural. Esta paradoja existe en todos los tiempos porque la nación judía tiene dos raíces. Su raíz animal quiere estar en solidaridad y disolverse en los pueblos del mundo y su raíz espiritual exige ser consumada, pero la suprimen. 

Los judíos existen en dos planos completamente diferentes. En su esfuerzo por asimilarse físicamente con el pueblo en el que viven, en este caso el pueblo alemán, adoptaron su cultura, hicieron una enorme contribución a su desarrollo y no quisieron ver que no eran queridos ni el odio, rechazo y desprecio hacia ellos. 

Hubo un gran número de judíos en el ejército, en ciencia, filosofía, finanza y política, que participaron en el renacimiento de Alemania. 

Más aún, notemos que Alemania, extrañamente, a diferencia del resto de Europa occidental, estaba dividida en municipalidades y regiones separadas que no eran amigables entre sí. Tal vez la cuestión de la contribución los judíos a la unidad de las tierras alemanas en el siglo 19, aún no ha sido plenamente investigada. Como resultado, para finales del siglo 19, Alemania se declaró unida. 

Para más acerca de este tópico, leer mi libro: La elección judía: Unidad o antisemitismo, Hechos históricos sobre el antisemitismo como reflexión sobre la desunión social entre judíos”.
[268871]
De Kabtv “Análisis del sistema del desarrollo del pueblo de Israel” 12/ago/19

Nueva Vida 1268 – Preocupación por los problemas sociales en Israel

Nueva Vida 1268 – Preocupación por los problemas sociales en Israel
Dr. Michael Laitman en conversación con Oren Levi

Israel está en una crisis existencial, con enemigos hambrientos por todos lados. La seguridad es la máxima prioridad y dejó de lado los problemas sociales que involucran a ancianos, enfermos y pobres. El coronavirus volvió a poner los problemas sociales en el primer plano de la vida. Los judíos tienen oportunidad de modelar el principio «el amor cubre todas las transgresiones». El odio de las naciones del mundo es lo que hace que los judíos se unan, pues sólo tenemos la fuerza de la conexión, cuando enfrentamos guerra, miedo y amenazas.

Israel es único en el sentido de que su destino es ser ejemplo de unidad y preocupación por los demás, en todo el mundo. La unidad es la ley de la naturaleza y los judíos determinan las relaciones dentro del sistema único entre los niveles inanimado, vegetal y animal de la realidad. Debemos mostrarle al mundo cómo elevarse por encima de la fuerza de la separación, con la fuerza de la conexión, al estado de «un hombre con un corazón».
[268186]
De Kabtv “Nueva Vida 1268 – Preocupación por los problemas sociales en Israel” 24/7/20

 

Aferrándose al maestro

Pregunta: ¿Qué es aferrarse al maestro y sentirlo y qué es recibir la Luz a través del maestro?

Respuesta: Aferrarse al maestro y sentir al maestro son dos cosas distintas. Aferrarse al maestro es intentar hacer todo lo que él le aconseja, aprender todo lo que él le enseña. Puedes aferrarte al maestro sólo si cumples con todos sus requisitos y lo ayudas, incluso quizá, en su vida diaria, pero principalmente en el proceso de estudio y difusión.

Dedícate a servir no a la persona, sino a lo que representa y descubrirás que así es como comienzas a alcanzar el mundo superior.
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De Kabtv «Fundamentos de Cabalá» 16/sep/18