Contracción económica contagiosa, la economía mundial cambió para siempre

Mi nuevo articulo: «Contracción económica contagiosa, la economía mundial cambió para siempre«

Muchos expertos expresaron su alarma cuando los datos económicos sobre la contracción de la economía global, en el segundo trimestre, comenzaron a salir a raudales. Una a una, las economías más grandes del mundo registraron contracciones sin precedente, que eclipsaron las ya aterradoras contracciones del primer trimestre. Como si hubieran sido atacados por un virus, la contracción contagiosa parece haberse apoderado de todos. Estados Unidos se contrajo económicamente 9.5% en comparación con el primer trimestre (y 33% comparado con el mismo trimestre del año pasado). Canadá lo hizo aún peor, se contrajo 12% en comparación con el primer trimestre y la zona del euro no se quedó atrás con 12.1%. Un examen, país por país, de esa zona expone la sombría realidad con Alemania cayéndose 10.1%, Italia 12.4%, Francia 13.8% y España una enorme contracción de 18.5% en un solo trimestre, en comparación con sólo tres meses antes.

El único país con un crecimiento económico importante fue China, como era de esperarse, pero con la economía global encogiéndose más rápido que el mercurio de un termómetro en el congelador, es poco probable que el coloso manufacturero encuentre mercados de exportación que mantengan su crecimiento positivo.

Y dado que, como dijo Tedros Ghebreyesus director general de la Organización Mundial de la Salud, sobre la posibilidad de encontrar una vacuna para la Covid-19, “no hay una solución milagrosa en este momento y puede que nunca la haya”, la conclusión es clara: la economía que teníamos se fue para siempre.

Pero, que el pasado no regrese, no es señal de problemas por venir. De hecho, nuestro único problema en este momento, es que queremos que vuelva. Ni siquiera debemos soñar con eso; sólo retrasa nuestra recuperación y la hace innecesariamente dolorosa.

Tenemos que cambiar todo nuestro enfoque. La economía del futuro permitirá un solo proveedor por familia. El gobierno compensará la caída del ingreso. Salud, seguridad social, pensión, educación, transporte público, todo será gratuito. Lo básico no se venderá; se dará de acuerdo con una cuota per cápita. Cada persona tendrá derecho a ciertos alimentos básicos y eso garantizará que nadie pase hambre. Lo mismo se aplicará a vivienda, energía, gas y agua. Nadie quedará sin hogar ni con frío ni con hambre.

El “Sueño Americano”, que se compartió por décadas, se convirtió en pesadilla. Ahora será reemplazado por una realidad de vida ordenada.

De hecho, “ordenado” es una palabra para tener en cuenta. Todos tendrán suficiente, sin deficiencias materiales, pero tampoco excesos.

Sé que suena socialista, incluso, comunista, pero no lo es; es realista. Si no construimos una vida ordenada para la humanidad, no tendremos vida en absoluto; así de simple.

Junto a los beneficios que dará el estado y para adaptarnos más rápido, la gente conocerá la nueva realidad que se nos impuso en contra de nuestra voluntad. Dado que no podemos vencerla, podríamos unirnos. Pero para hacerlo, necesitamos saber qué sucedió, por qué el mundo se derrumbó sobre nosotros y qué podemos hacer para establecer una nueva “normalidad”, una vida ordenada, lo más rápido posible.

La gente sabrá qué es ser parte de un sistema integral, con partes interrelacionadas e interdependientes. Desarrollará nuevos patrones de pensamiento, donde la competencia es buena, sólo si tiene la intención de beneficiar a todos. Los modelos a seguir cambiarán; los nuevos, será gente que ayude a cultivar la solidaridad y el interés mutuo. Los hábitos cambiarán; todos se sentirán más responsables ante sus comunidades y entre ellos. Podremos confiar, no sólo en nuestros amigos, que ya es un bien muy escaso, sino en completos extraños.

Estas cosas buenas sucederán, no porque la COVID y el colapso de la economía nos hayan convertido en ángeles, sino porque no nos dejaron otra opción. Una vez que nos demos cuenta de que o todos nadamos o todos nos hundimos, la gran mayoría tomará la decisión correcta. A medida que la sociedad cambie y la mentalidad se vuelve pro-social, incluso los más obstinados se encontrarán teniendo buenos pensamientos sobre los demás, de forma muy natural.

Nos encaminamos hacia un buen futuro, a una vida ordenada de responsabilidad mutua. Así que cuanto antes se recupere la humanidad de la resaca qu

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