Decadencia del imperio del egoísmo

No entendemos dónde está nuestro libre albedrío ni cómo lograrlo e implementarla para no dañar a otros, porque todos estamos conectados. Ve la agitación en Estados Unidos, es una verdadera guerra civil. También hay manifestaciones en Israel y lo mismo sucederá cada vez más en todo el mundo porque la situación empeorará.

El mundo está perdiendo sus lazos egoístas, con los que estaba conectado: tú me das y yo te doy mercancía-dinero-mercancía-dinero. Fue el sistema en el que vivimos por miles de años, hasta que lo exprimimos por completo. En los años 50 del siglo pasado, este sistema alcanzó su apogeo y luego comenzó a corromperse. Era inevitable, porque, de lo contrario, nunca llegaríamos a la corrección espiritual.

Y por eso, hoy nos encontramos en un mundo que revela muchos problemas que no nos permitirán volver al estado anterior. La mente financiera y gubernamental busca mantener los sistemas existentes, donde había un equilibrio entre cuánto inviertes y cuánto puede obtener o comprar.

Este sistema egoísta estaba relativamente equilibrado y todos entendieron que así era la vida. De repente se derrumbó en un instante. Nadie sabe cómo solucionarlo ni qué nos pasará en el futuro. Nos encontramos en una situación en la que el mecanismo anterior dejó de funcionar. El ego, la fuerza impulsora, me mantuvo en confrontación con los demás todo el tiempo, determinó cuánto daría cada uno, cuánto recibiría y nos unió en relaciones egoístas.

Pero esta conexión ya no funciona. ¿Qué regulará nuestras relaciones? Creamos un ejército, una policía, un sistema educativo, una cultura y un sistema financiero. Nuestro ego nos empujó a construir una sociedad egoísta, que de repente, dejó de funcionar. Esta crisis no es igual a ninguna otra crisis anterior en la historia.

Nos pareció que logramos una organización de la sociedad humana excelente, correspondió a nuestra naturaleza egoísta. Tuvimos oportunidad de viajar, ver el mundo y entendernos porque todos estaban motivados por un deseo: ganar más. ¿Qué estamos perdiendo? Sólo una cosa nos falta: que así no logramos el propósito de la creación.

Ve lo que pasa, el Creador, con ayuda del coronavirus, arruinó todos nuestros planes para una buena vida. Ahora descubrimos que todos nuestros preparativos para esa buena vida no nos ayudan, ya ni un solo sistema egoísta funciona. ¿Que se puede hacer? La única forma es pasar del sistema egoísta a uno altruista.

¿Por qué no podemos pasar a otro sistema aún más egoísta si el anterior dejó de funcionar? El caso es que hay un programa superior que nos gobierna. Desde nuestro nivel, no podemos apreciarlo, pero los cabalistas explican cómo usarlo. Si lo aceptamos, podremos seguir adelante y si no, nos quedaremos en la etapa anterior hasta que el programa nos obligue a seguir adelante.

Al final de la corrección, el sistema funcionará desde ambos lados: desde el lado del gran egoísmo y desde el lado del gran otorgamiento. Estas dos fuerzas trabajarán una contra la otra y el ser creado, en medio entre ellas, las usará a ambas de forma integral, armoniosa y perfecta.
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De la 2a parte de la lección diaria de Cabalá 28/jul/20, Escritos de Baal HaSulam, «La libertad»

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