El amor cubre todos los crímenes

El amor cubrirá todas las transgresiones. Es decir, día a día debemos revelar nuevos pecados, de otra forma no podemos avanzar. El ego está destinado a desarrollarse cada vez más. El Creador elevó a la creación, al romper el alma común de Adam HaRishon. Ahí, comenzó a desplegarse la inclinación al mal, nuestro gran deseo de recibir placer y necesitamos ayudar para que este ego se abra cada vez más y que no se quede en el nivel inanimado, vegetal o animal.

Pero el ego sólo puede revelarse en su forma opuesta. Si queremos acelerar su revelación, debemos, por el contrario, esforzarnos por lograr unidad. Y si ayer no llegamos a una mayor conciencia del mal que anteayer, fue porque no nos esforzamos por la unidad.

Cada día tratamos de unirnos, como resultado, sentimos rechazo y pedimos el poder de la corrección para que el amor cubra todas las transgresiones. Y así avanzamos.

Es necesario revelar el mal y atraer el bien para cubrir con amor todos los crímenes. Sin transgresiones, no hay unidad, no se corregirá el Kli. Debemos abrir todas las grietas, todas las rupturas, en nuestra unión, en la vasija del alma común de Adam HaRishon. Y sólo es posible cuando nos esforzamos por unirnos.

Primero, con acciones artificiales, tratamos de lograr unidad, pero vemos que el Creador no nos permite unirnos. Al contrario, revela odio y rechazo entre nosotros. Es el resultado deseado, porque se revelan crímenes, por encima de los que realmente podemos unirnos y cubrirlos con amor. Para lograrlo necesitamos una oración al Creador que nos de el poder de la unidad. Y así llegamos a la corrección.

Este es el trabajo: Luchamos por el bien y el Creador nos revela el mal, pero tratamos de cubrir el mal con el bien y acudimos al Creador en busca de ayuda. Estas son las dos acciones: ida y vuelta, ida y vuelta, correspondientes a las cuatro etapas del Kli.

Imagina que estamos en un bote remando juntos, cada uno con su propio remo. Cada uno trabaja en su propio Kli. Se siente atraído por la unión y ve que el rechazo despierta en su lugar. En un segundo movimiento: se vuelve al Creador, le pide ayuda y ve que el Creador le hace una hilera de remos. No deja al Creador hasta que completa la acción y cubre todos los crímenes, transgresiones, con amor.

Al principio lo hago con un remo: trato de conectarme con mis amigos y veo que no logro lo que quiero, pero revelo cualidades negativas. Luego me dirijo al Creador y le pido que corrija esta negativa. Así remamos todo el tiempo: uno-dos, uno-dos. El primero o dos son míos, donde nada funciona para mí, el segundo o dos lo hace el Creador y ya hay éxito. Sobre esto se dice: «El Creador terminará este trabajo por mí».

La primera vez trato de hacerlo y revelar deficiencias, la segunda vez me dirijo al Creador con estas deficiencias y veo el resultado exitoso.

La decena está en el bote, cada uno sostiene su remo con ambas manos. El Gabay se sienta en la popa y anima a los remeros, el Shaatz se sienta en la proa del barco. Y así vamos todos.

El primer movimiento del remo es revelar un defecto. Quiero conectarme con mis amigos, pero veo que no puedo hacerlo. Es decir, la primera vez que trato de hacerlo yo mismo, descubro mi impotencia. Al mismo tiempo, soy consciente de mi fracaso, es decir, abro el Kli. En el segundo golpe del remo, pido al Creador que me ayude y termine el trabajo.

Así es siempre: el primer golpe es revelar la falta, el segundo es la ayuda del Creador. Como resultado, avanzamos en nuestro barco, primero con esfuerzos para revelar el mal y luego volviéndonos hacia el Creador para la corrección y revelación de la bondad.

Ante todo, debo estar agradecido con el Creador y con mis amigos. Pues, el objetivo de la creación sólo se puede lograr sintonizando con los amigos con los ojos cerrados, si quieren y pueden aceptarme. Y el Creador debe disolverme en mis amigos, unirme con todos sin distinción alguna.

Por lo tanto, estoy agradecido con el Creador y los amigos porque existen y me dan oportunidad de unirme a ellos, perderme y nacer de nuevo, lo que se llama «pasar por el ojo de una aguja». De mí no queda nada, excepto el deseo neto, que arrastro por el ojo de una aguja y así me muevo de un mundo a otro.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 17/ago/20, «El amor cubre todas las transgresiones»

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