Fiestas mayores virtuales y lo que significan

Mi nuevo articulo: «Fiestas mayores virtuales y lo que significan«

Ahora que la Covid-19 nos impuso el distanciamiento social, muchos establecimientos que dependen de la asistencia física, tienen un problema. Entre ellos se encuentran las sinagogas. Según una historia de la Agencia Telegráfica Judía (JTA), “La primera temporada de Fiestas Mayores en la pandemia hace que las sinagogas se pregunten si la gente pagará cuotas. Es una muy buena pregunta y queda por ver cómo los establecimientos judíos; sinagogas y JCC, se enfrentarán a la falta de ingresos de la gente que asiste a los servicios y actividades.

Pero para mí, el punto más interesante es el mensaje detrás de la prohibición de congregarse. Creo que cualquier judío que crea en Dios debería preguntarse: “¿Qué está tratando de decirnos Dios al no permitirnos congregarnos en el día más santo del año? ¿cuándo no se han congregado los judíos en Yom Kippur (Día de la Expiación)? Probablemente solo durante el Holocausto y bajo regímenes totalitarios o antisemitas. ¿Dios no quiere nuestras oraciones? ¿cómo podemos expiar nuestros pecados si no podemos congregarnos para los servicios de Yom Kippur?”

En mi opinión, hay un mensaje. No somos dignos de servir a Dios, porque no somos fieles al principio fundamental de nuestra Torá: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Si sólo los que pueden pagar las elevadas tarifas de entrada pueden orar a Dios dentro de la sinagoga y si sólo aquellos que oran según “nuestro libro de oraciones” pueden unirse al servicio y al resto se le dice que busquen otros de su propia clase, entonces somos ejemplo de Sinaat Hinam (odio infundado), la causa misma de nuestro exilio y dispersión. Si odiamos a nuestros hermanos, no merecemos congregarnos.

Creo que este año es muy especial. Este año, realmente tenemos oportunidad de contemplar nuestro judaísmo, de reflexionar en lo que es ser judío, en por qué se nos dijo que fuéramos “luz para las naciones” y lo que esto quiere decir. Y creo que deberíamos partir de lo básico, de la unidad y la responsabilidad mutua. Antes de aprender a recitar el libro de oraciones, aprendamos a orar por los otros, seamos modelo de unidad, en lugar de ejemplo de división.

Hoy es una época de cambios tectónicos. El judaísmo también tiene que cambiar. A menos que regresemos a nuestros valores fundamentales de amor a los demás y responsabilidad mutua, el judaísmo tal como lo conocemos desaparecerá.

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