“¿Por qué nos importa la opinión de otras personas?” (Quora)

Michael Laitman, en Quora: “¿Por qué nos importa la opinión de otras personas?” 

Se ha mostrado en varios experimentos psicológicos y los cabalistas lo describen desde hace mucho, que es un aspecto fundamental de nuestra vida, que la opinión de otros es importante para nosotros, incluso si no podemos reconocer que así es. 

Es una paradoja: de acuerdo a nuestra naturaleza humana egoísta, que da prioridad al beneficio personal, por encima de los demás, no consideramos a nadie excepto a nosotros mismos ¿por qué, entonces, nos preocupa lo que otros piensen y digan? 

La naturaleza nos hizo así, para que entremos en relación recíproca con nuestra sociedad y el mundo circundante. 

Si la opinión de otros personas no nos importara, no podríamos alcanzar nuestro potencial humano en pleno. Es decir, no podríamos cambiarnos a nosotros mismos, expandir nuestra percepción y sensación para alcanzar nuestra interconexión e interdependencia con el sistema único de la naturaleza, incluyendo a nosotros los humanos como parte integral. 

Hoy, mientras nos enfrentamos a un mundo que nos restringe, con condiciones ecológicas, económicas y sociales cada vez más estrechas, el cambio hacia una conciencia humana conectada positivamente, es de la mayor importancia. 

Al reconocer la vasta extensión en la que las opiniones de otros influyen en nosotros, podemos hacer elecciones más prudentes con respecto a nuestra sociedad circundante: elegir a las personas con las que nos rodeamos, es decir, de acuerdo a objetivos, necesidades y valores compartidos y también el tipo de influencia que ingresamos en esta red y le impartimos a los demás. 

En última instancia, entender plenamente nuestra influencia mutua nos lleva a sentir la necesidad de responsabilidad, consideración, compromiso, apoyo, estímulo y cooperación mutuos. 

En otras palabras, si si entendiéramos la extensión de nuestra influencia mutua, sentiríamos la necesidad de pensar y actuar positivamente hacia el otro, pues eso aseguraría nuestra coexistencia armoniosa. Cualquier desviación en pensamiento o acto  negativo, dirigido por el odio, sería sentido como dañino para todo el sistema que compartimos, por lo tanto, también es dañino para nosotros mismos. 

Sentiríamos la necesidad de construir una nueva atmósfera social envolvente, que nos sustente, nos eduque y estimule el desarrollo de todos para lograr el cambio en las conexiones y conciencia humana de forma positiva. 

Foto de arriba de Priscilla Du Preez en Unsplash.

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