¿Quién es culpable de la destrucción del templo?

El 9 de Av simboliza la destrucción del templo, que ocurrió debido al odio infundado en el pueblo de Israel.  Y vemos que a lo largo de la historia, han existido y hay ciertos grupos dentro del pueblo judío, que están en guerra unos con otros. Este es el mismo odio.

Los judíos son el pueblo que Abraham reunió en la antigua Babilonia, cuando había odio entre la gente. Él pensó que había sólo un remedio contra el odio: anteponer el amor  a todo el odio que había crecido hasta los cielos, como la Torre de Babel. 

Algunos habitantes de Babilonia siguieron a Abraham y él los llevó de Babilonia a Cananea, hacia la tierra de Israel. El resto permaneció en Babilonia. 

Abraham enseñó a sus discípulos a vivir bajo la ley del amor al prójimo como a uno mismo. La regla principal “el amor cubrirá todos los crímenes”, los separó de los demás pueblos del mundo, que quedaron en Babilonia y luego se dispersaron por toda la Tierra. 

Y aquellos que siguieron a Abraham, eran representantes de todas las naciones, pero pudieron unirse y convertirse en el pueblo de Israel, que significa “directo al Creador” (Yashar-Kel), es decir, directo hacia la unidad, hacia el amor por el prójimo. Se esforzaron por acercarse y ser hermanos; hasta cierto punto, tuvieron éxito. 

Tuvieron que pasar por el exilio de Egipto, por muchas pruebas en su camino, pero se fortalecieron. Se volvieron más cercanos y realmente se convirtieron en un pueblo; se autonombraron Israel  (“directo al Creador”) como señal de su esfuerzo por una sola fuerza  — la fuerza del amor. 

Pero el ego no cesa, despierta de nuevo y confunde a la gente y con el tiempo, distintos grupos comenzaron a aparecer en el pueblo de Israel y se oponían al método de Abraham. Querían vivir bajo el capitalismo, que todos hicieran lo que querían, en lugar de vivir como comunidad: guerras verdaderas y batallas empezaron entre ellos.  

A través de la historia,  el pueblo de Israel ha estado en guerra consigo mismo, la razón es siempre la misma: “por” o “en contra de” la unión. Este fue el caso, cuando el primer y el segundo Templos fueron destruidos. Todas las caídas se debieron sólo a que algunos grupos llamaron a la unidad y a cubrir todos los crímenes con amor, mientras otros estaban en contra y no hubo acuerdo. 

Esto continúa hasta hoy. Por eso el pueblo de Israel ha estado exiliado, con mucho sufrimiento y el rechazo de todos los pueblos del mundo. Finalmente, otros pueblos también salieron de la antigua Babilonia, solo que se olvidaron de ello. 

Ahora, los judíos y las naciones del mundo están dispersos por toda la Tierra y nadie sabe lo que es amar al prójimo. Desde entonces, el egoísmo ha crecido terriblemente en los judíos y las naciones del mundo. Es necesario despertar la causa raíz en todo, para averiguar lo que está sucediendo al mundo, por qué las naciones del mundo siguen teniendo quejas contra el pueblo de Israel y cuál es la misión del pueblo de Israel. Esto requiere ser explicado a todos. 

Los historiadores atribuyen la destrucción del primer Templo al rey de Babilonia, Nabucodonosor; y la del segundo Templo al emperador romano, Tito. Sin embargo, los judíos creen que la destrucción fue provocada por los conflictos dentro del mismo pueblo de Israel. Y, de hecho, la razón fue el odio infundado y la desunión. Por nuestra resistencia a la unidad, provocamos la destrucción del primer y segundo Templos. Todas las desgracias son causadas porque no tenemos buenas relaciones y no podemos alcanzar unidad en el pueblo de Israel.  

Externamente, parece que las tropas imperiales y los enemigos son los culpables de la destrucción, pero de hecho, nosotros mismos, con la presencia o ausencia de nuestra conexión, pusimos estos imperios en favor o en contra de nuestra existencia y vemos el resultado natural. Una fuerza ajena, externa, solo ejecuta la sentencia, nosotros mismos activamos estas fuerzas dentro de nuestro propio pueblo. Así que no tenemos nadie a quien culpar de nuestro amargo destino, sólo nosotros mismos.  

Y hoy sucede lo mismo: Persia (actualmente Irán) y otros países árabes, están contra nosotros y todo porque no tenemos una conexión apropiada y eso crea un mundo de división y odio entre todos. 

Otras naciones pueden tener enemistad interna, pero no hay tal odio como en el pueblo de Israel, porque odiamos lo judío dentro de nosotros mismos. El judío interno es el deseo que nos pide unón por encima del ego y mostrar al mundo que se puede vivir en paz, tranquilidad y unión; esa será la corrección del mundo entero. 

Esto es lo que dice nuestro judío interno, pero no queremos escucharlo. Sólo los cabalistas, que estudian la ciencia de la Cabalá, en la que se explica claramente en blanco y negro, por miles de años, saben que la Torá está basada en su gran regla: amar al prójimo como a uno mismo. Pero nadie quiere escucharlos.

La unidad suena muy hermosa en palabras, pero cuando se intente implementarla, se encuentra que es simplemente imposible y que requiere toda la atención del hombre y su vida entera. Y nadie está dispuesto a hacerlo. Requiere ya sea una educación especial integral o sufrimiento muy grande, que hará que se abandone el egoísmo y se unan. 

Para más sobre este tema, lean mis libros “Como un Manojo de Cañas: Por qué la unidad y la responsabilidad mutua están hoy en la agenda del día” y “La elección judía: Unidad o antisemitismo, Hechos históricos sobre el antisemitismo como reflexión sobre la desunión social entre judíos”.
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De Kabtv “Perspectivas globales”, 26/jul/20

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