Si quieres amar, prepárate para el odio

Mi nuevo articulo: «Si quieres amar, prepárate para el odio«

Si vis pacem, para bellum (Si quieres paz, prepárate para la guerra) dijo el autor latino Vegetius. De igual manera, si quieres amor, prepárate para el odio.

Las películas muestran el amor como un flujo constante de calor, cuidado y afecto entre la gente. Pero las películas están equivocadas. Antes de cada emoción positiva, hay una negativa, que desencadena la aparición de la positiva. Así como la noche precede al día, el odio precede al amor. La única excepción es el amor de la madre, pero eso es porque la madre percibe a su bebé como parte de sí misma. Pero con cualquier otro, para desarrollar emociones reales, debemos cambiar constantemente entre odio y amor, en diferentes manifestaciones e intensidad variable.

De hecho, es el principio que pone a la creación en movimiento. Olas de calor y tiempos fríos, inundaciones y sequías, odio y amor, todo es muestra alternativa de odio y amor.

Hay un propósito detrás de todo: Su intensidad creciente, especialmente cuando está en el lado negativo, nos impulsa a buscar su fuente.

¿Por qué hay tanto odio? ¿por qué la naturaleza es tan cruel? ¿por qué nunca estoy satisfecho con lo que tengo? ¿por qué no hay paz? ¿por qué tengo miedo? Cuando intentas responder a esas preguntas, encuentras que provienen de la misma fuente invisible y esa fuente es la naturaleza o simplemente, la realidad.

Cada mineral, planta, animal, persona, pensamiento, deseo o palabra, fue creado por la naturaleza. Si la naturaleza es la fuente de todo, todo es parte de la naturaleza, parte de la totalidad. Y así como hay día y noche, hay gente que odio y gente que amo. Así como no habría día si no hubiera noche, no habría gente que amo si no hubiera gente que odio. De hecho, no podría definir qué amo, qué odio, quién soy ni qué no soy, si no fuera por lo que considero negativo. Pues juzgo con mi visión limitada, lo veo negativo, pero no lo es; es opuesto a mí para que aprenda sobre mí mismo y la naturaleza. Si no fuera así, no tendría ni idea de mi existencia.

Al descubrir mi odio hacia esta o aquella persona, puedo descubrir quién soy y qué tengo dentro. Debería estar agradecido con esa persona. El más sabio de los hombres, el rey Salomón, llamó a este concepto, “El amor cubre todos los crímenes” (Proverbios 10:12), donde el crimen es el odio y el amor cubre el odio, una vez que descubrimos que nuestro objeto odiado, en realidad es un regalo que se nos dio. En ese momento, la alienación se disuelve y el amor y la gratitud emergen.

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