Si yo no lo hago, nadie lo hará

Mi nuevo articulo: «Si yo no lo hago, nadie lo hará«

Imagínate en la calle en medio de una protesta. En el camino están los manifestantes, protestando contra tal o cual injusticia. Frente a ellos está la policía, representando al odiado gobierno. En una esquina, cerca de los que protestan, están “los otros”, los que están del lado del gobierno, que sienten que la protesta no tiene sentido. El aire está cargado de odio; la tensión está a punto de romperse. Ningún lado cederá, ninguno capitulará; soy yo y mi punto de vista o nadie y ningún punto de vista. Si yo no lo hago, nadie lo hará.

Aquí es donde nos encontramos hoy. A veces, el odio es más manifiesto, a veces más encubierto, pero está creciendo, hirviendo bajo la superficie. No podemos domar el odio, pero podemos aprender a trabajar con él, canalizarlo de forma constructiva. Hoy, está en punto de ebullición; si no aprendemos a canalizarlo pronto, estallará y destruirá todo a su paso.

Siempre ha habido odio, porque siempre ha habido lados opuestos. Nuestro error fatal ha sido que hemos tratado de demoler a la otra parte en vez de unirnos por encima de las disparidades. No nos dimos cuenta de que, destruir la otra parte es destruirnos a nosotros mismos. No notamos que todo en la realidad, tiene su opuesto, porque sólo podemos aclarar y definir algo, con su telón de fondo, su opuesto. Por eso, cada vez que libramos la guerra contra nuestro oponente, perderemos la guerra y moriremos o ganaremos la guerra y de todos modos moriremos, porque no tendremos opuesto y sin opuesto, no existimos.

La única manera que podemos existir es manteniendo el equilibrio con el otro lado. A menos que hagamos espacio para todos los puntos de vista existentes, no habrá espacio para ninguno.

El beneficio de tener puntos de vista opuestos es que el conflicto entre ellos, obliga a ambas partes a buscar su causa y así, se dan cuenta de su raíz común. Y sólo así podrán unirse.

El propósito de los puntos de vista contradictorios, no es determinar quién está en lo correcto. Todos vienen de la misma fuente, de la naturaleza humana, ¿cómo uno puede tener mérito si niega el mérito de otro?

Y cuando lo hacen, encuentran que así trabaja toda la realidad y encuentran la unidad que impregna a la naturaleza. Y que, la razón inicial de la oposición y del odio, es descubrir la unidad

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