Cómo perdonar a mi hijo por matar a mi esposa

De mi página de Facebook Michael Laitman 14/sep/20

No hace mucho, recibí una carta desgarradora que destacaba algo con lo que a menudo tenemos que lidiar: la culpa. Debido a que la culpa nos afecta a todos, sentí que ayudaría a muchas personas si respondía la carta abiertamente, sin revelar la identidad del remitente.

Estimado Michael Laitman,

Mi nombre es … y vivo en Rusia. Soy un ávido oyente de sus charlas y nunca me pierdo ninguna. Se lo debo todo a mi amada esposa, con quien viví como una sola alma durante veintiocho años. No pudimos tener hijos, así que adoptamos a un niño y lo criamos con gran amor, especialmente mi esposa. Ella lo amaba mucho.

Cuando comenzó el coronavirus, mi esposa y yo fuimos muy cuidadosos. Trabajamos desde casa, escuchamos sus charlas y estuvimos de acuerdo con cada una de sus palabras. Nuestro hijo, sin embargo, trató el virus como un desafío o una invitación. Salía y se burlaba de nuestra preocupación. No usaba mascarilla. No podíamos explicarle las palabras de usted; simplemente no escuchaba. Como resultado, se contagió de Covid y también nos infectó. Yo pasé el virus con bastante facilidad, pero mi esposa no; ella falleció.

Desde entonces, no puedo mirar a mi hijo a la cara. Lo odio. Entiendo que es imposible traer a mi esposa, pero no quiero vivir con este odio por mi hijo. Además, él también se siente culpable; soy consciente de eso, pero no puedo evitarlo. Lo veo, aparto los ojos y apenas puedo contenerme para no explotar sobre él. ¡No tengo amor dentro de mí, ninguno en absoluto! Querido Michael, ¿cómo recupero mi amor? ¿qué tengo que hacer? ¿cómo perdono a mi hijo? No se que hacer. Por favor, ayúdeme.

Por muy angustiosa que sea esta tragedia o, quizá porque lo es, espero que esta historia nos ayude a comprender cómo funciona la naturaleza y que, en verdad, esta angustia no es culpa de nadie. No es culpa de nadie porque, así como el padre no puede evitar odiar a su hijo, su hijo no pudo evitar ser imprudente. No somos dueños de nuestros pensamientos; surgen en nosotros del mismo lugar de donde todo emerge. Llámalo «naturaleza», «realidad», «Dios» o lo que sea, pero no sabemos qué pensaremos dentro de un segundo y mucho menos qué haremos.

Sé que no es fácil. Yo también tengo muchas razones para enojarme. Pero cuando estudias la sabiduría de la Cabalá, te das cuenta de que todo tiene un propósito: llevarte a revelar la fuerza más profunda y fundamental de la vida, la fuente de todo, al Creador de todo. Y no sólo eso, descubres que su objetivo es hacer que te guste, exactamente así. Cuando descubres esa fuerza creativa, te das cuenta de que es sólo bondad. Su objetivo, es hacer que tú, yo y toda la humanidad seamos tan buenos como la fuerza misma.

Cuando comienzas a volverte como el Creador, aunque sea un poco, comprendes por qué las cosas suceden de la manera en que suceden. Hasta que te vuelves igual, es imposible justificar a tu hijo o al Creador por tu tragedia.

El Creador lleva al mundo al bien usando dos riendas: placer y dolor. Sin embargo, su dirección, es sólo una: hacer que te guste: es un dador completo. Los peores cataclismos en la historia de la humanidad, se desarrollaron como lo hicieron, a manos de esa misma fuerza bondadosa y con el propósito de que también seamos bondadosos. Y si es doloroso, sólo es señal de que debemos aumentar nuestro esfuerzo para llegar a ser como esa fuerza, para que no tengamos que pasar por las riendas del dolor.

El coronavirus también viene de esa misma fuente, su objetivo es el mismo: hacernos buenos, amables y generosos. En este momento, probablemente no puedas amar a tu hijo. Pero cuando te conectes con el Creador y empieces a ser como él, encontrarás dentro de ti un amor tan profundo por tu hijo y por toda la creación que nunca supiste que existía. Lo amarás más que nunca y más de lo que crees posible.

Por eso, amigo mío, no vuelvas atrás y no pierdas energía ni tiempo en angustiarte por el pasado. Sólo te traerá más dolor. En cambio, ve hacia arriba y busca al Creador en tu vida. Busca gente como tú, que quiera conocer al Creador de la vida, a la fuente de todo y con ella, seguro tendrás éxito.

Mucha suerte,
Michael Laitman

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