Debemos ser dignos del nombre “hijos de Baruj”

Hoy es un día especial, en memoria de mi maestro, Rabash, el aniversario de su partida (Yahrzeit). Pero en realidad, este día no puede ser llamado especial porque estamos siempre en conexión con Rabash, con su elevado espíritu, con su camino. 

No es costumbre entre cabalistas, como entre gente ordinaria, guardar duelo por los fallecidos, porque su cuerpo ya no está cerca de nosotros. Pues, él está conectado con nosotros incluso más que en su vida del cuerpo físico, porque tenemos su espíritu y día con día intentamos aferrarnos a sus palabras, a su mensaje, a su alma. 

Por lo tanto, sólo nos queda dar gracias al Creador por enviarnos un alma así, que se convirtió en nuestra guía en el camino espiritual, nos dirige y nos guía. A través de Rabash, el Creador nos llena y nos maneja. 

Antes que nada, por supuesto, debemos estar agradecidos con el Creador y después de Él, con esa gran alma Rabash, por su esfuerzos por construir el grupo cabalista Bnei Baruj, con el fin de transmitirnos toda la sabiduría de la Cabalá y el método de corrección, con la ayuda del cual podemos lograr fusionarnos con el Creador. 

Es por eso que llamé a nuestro grupo Bnei Baruj (hijos de Baruj) en honor a Baruj Shalom HaLavi Ashlag. Esperemos que seamos capaces de justificar el nombre que tomamos e implementar su metodología hasta el propósito de la creación. 

Los cabalistas usualmente no celebran el día de recuerdo, como es costumbre, para conmemorar al fallecido en este día y reunirse en su tumba. Entendemos que el hombre no está donde su cuerpo está enterrado. Nuestros pensamientos van en una dirección completamente diferente,  

Baal HaSulam afirmó que no importaba dónde se enterrara su saco de huesos, porque el alma no está conectada con los restos materiales. Queremos aferrarnos al alma de Rabash y por eso le asignamos esa importancia al día de su memoria, porque es una ocasión, una oportunidad especial, para acercarnos, incluso más, a su espíritu y avanzar más en su camino hacia el Creador. 

Por supuesto, celebramos este día especial en memoria de Rabash, pero lo asociamos más con el camino espiritual que pavimentó. 

Elegí este nombre Bnei Baruj para nuestro grupo cabalista porque Baruj Shalom HaLevi Ashlag es nuestro padre espiritual, es decir, somos sus hijos. Por eso, no tengo duda de que debemos ser llamados hijos de Baruj. Espero que podamos ser dignos de su nombre, 

Estuve con mi maestro por doce años y me sentía como niño pequeño, creciendo a lado de un adulto. Él me parecía enorme, intenté aferrarme a él todo el tiempo, como el niño se aferra a su padre. Por lo tanto, no tuve que buscar este nombre; vino a mí de forma natural, por sí mismo. 

Nuestro centro está ubicado en la calle nombrada en honor a Rabash. Petaj Tikva ahora tiene una calle nombrada en su honor y el edificio del centro Bnei Baruj está localizado en esta calle. Cada día estudiamos sus artículos, su metodología y obtenemos todo de él. Es claro que Baal HaSulam está detrás de Rabash, pero él es extremadamente elevado, como un espacio infinito. Y Rabash es más cercano. Es como un padre para nosotros. 

Baal HaSulam es seguido por el Baal Shem Tov, después el Arí y después Rabí Shimon, autor de El libro del Zóhar. A través de esta cadena, recibimos todas nuestra fuentes de estudio de Cabalá. Rabash y Baal HaSulam son dos personas que el Creador nos dio para que podamos acercarnos a Él. 

Estoy agradecido con mis discípulos porque recibieron del Creador el deseo de aceptar este material, vincularse con la meta de la creación e intentar lograrla ¡Gracias!
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De la lección diaria de Cabalá 22/sep/20, “Día de la memoria de Rav Baruj Shalom HaLevi Ashlag (Rabash)”

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