El último día del verano

El último día del verano llegó. Entramos en el periodo otoño-invierno y por supuesto, el coronavirus continuará. Es bueno que día con día entendamos más y más claro que el virus no nos abandonará tan rápido. La pandemia trae no sólo enfermedad, cambia toda nuestra existencia: trabajo, hogar, nuestra comunicación y la actitud de la gente hacia la vida. 

Nunca hubo una pandemia tan amplia, tan profunda y tan duradera y haya logrado tales cambios cualitativos en el hombre. La humanidad aún encuentra difícil entender qué cambios requiere de nosotros, pero en los próximos dos o tres meses sentiremos que este golpe nos obliga a cambiar, a cambiar nuestra actitud hacia la vida y hacia la sociedad. El coronavirus cambia a la gente y nos será más fácil entender qué tipo de personas debemos ser. 

El otoño comienza y se regresa al trabajo, después de las vacaciones de verano, los niños regresan a la escuela, los estudiantes a las universidades. Todo comienza a regresar al marco habitual y sentiremos que no podemos regresar. 

¡No tenemos a dónde regresar! Ya no podremos sostener los sistemas que teníamos antes. No sabemos cómo seguir en el camino previo. Cuál será nuestra actitud hacia el trabajo, hacia el estudio, hacia la vida, en las nuevas condiciones que se revelan ante nosotros como resultado de la pandemia. Tendremos que resolver todo una vez más. 

Sentiremos que, cada vez menos, queremos pelear contra esos fenómenos, pero necesitamos entender su esencia interna y cambiar nosotros en correspondencia.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 31/ago/20, “Trabajo en fe por encima de la razón”

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