Influencers y la Generación Z

Mi nuevo articulo: «Influencers y la Generación Z«

Solían ser autores, pensadores, filósofos y personas altamente educadas, quienes nos inspiraban. Ahora, blogueros, estrellas de los reality shows, modelos de Instagram con poca ropa y celebridades de YouTube, son los paradigmas a seguir. Rara vez leemos más. La gente es influyente por la cantidad de suscriptores y seguidores que tiene en las redes sociales, y no lo logran con palabras, sino con imágenes que suelen ser provocativas, evocadoras y exudan un aire de derecho.

Sin embargo, a pesar de la superficialidad de la Generación Z, no es necesariamente malo que haya dejado de leer porque sí. Hay una buena razón: son mucho menos ingenuos que nosotros. No creen en la buena voluntad de nadie; quieren respuestas claras y son sobrios sobre la vida que les espera. Están desilusionados y eso es bueno. Tomarán lo que les ayude y rechazarán lo que no, depende de nosotros, que construimos el mundo en el que viven, darles respuestas y soluciones útiles.

Los jóvenes de hoy tienen poco respeto por títulos académicos, por políticos, poderosos y súper ricos. En su mayor parte, no aspiran a parecerse a ninguno de ellos. Quieren divertirse y no creen que ni títulos ni estatus social los hagan felices. Tienen razón y son inteligentes.

Aunque, también se deprimen porque no ven futuro. Si todo lo que hay que buscar es diversión, ¿por qué no drogarse con algo y olvidarse del mañana? Pero cuando descienden, descienden a la desesperanza.

Sufren, pero el dolor les trae preguntas reales y profundas sobre el sentido de la vida. Quizá el mejor testimonio de la intensidad de esta pregunta, sea el aumento de las tendencias suicidas entre jóvenes. Según un ensayo publicado en Business Insider, “El suicidio es la segunda causa de muerte de la Generación Z, es una epidemia peor que cualquier otra que hayan enfrentado los millennials en esa edad”.

Es nuestro trabajo, de los millennials y de la generación X, darles respuesta. Somos nosotros los que debemos exponerles los beneficios de la conexión humana, la confianza y seguridad que sólo podemos encontrar entre personas en las que confiamos. Somos nosotros los que debemos mostrarles, con nuestro propio ejemplo, que es gratificante quitar la vista de la pantalla del celular y vernos.

Nosotros, sus padres, debemos demostrar que la comunicación y la conversación en unidad social, crean una comunidad fuerte y sólida y que socializar es divertido. Somos nosotros los que debemos entender que la tensión que sentimos, el odio entre campos rivales y la ira que desahogamos libremente, no aportan nada positivo para nosotros ni para nuestros hijos. Al contrario, están destruyendo nuestra sociedad y sin una sociedad fuerte, no tenemos futuro, ni siquiera a nivel físico.

Por eso, debemos observar los modelos que siguen los jóvenes, no con desaprobación, sino alarmados porque los dejamos llegar a ese vacío, porque no les dimos metas que los hicieran realmente felices. Deberíamos observarlos y cambiar nosotros mismos, para que ellos también cambien.

Debemos enseñarles que, si alguien no está de acuerdo conmigo, no es mi enemigo, sino una parte inseparable del tejido social y que los desacuerdos me ayudan a comprender mis propias ideas y sentimientos. Debemos predicar con el ejemplo y demostrar que sólo cuando aceptamos lo diferente y apreciamos nuestra diversidad, construimos una sociedad unida en la que es emocionante vivir y una base sólida para el futuro.

Duscusión / Compartir Retroalimentación / Haz una pregunta