La guerra que todos luchamos

Mi nuevo articulo: «La guerra que todos luchamos«

Largas filas de vehículos que esperan durante horas para obtener una caja de suministros de los centros de distribución de alimentos, son una escena común en todo Estados Unidos.

La Covid-19 acentúa el profundos desequilibrios y desigualdad social hasta el punto de que, según el pronóstico de la ONU, para fines de año, el hambre podría matar a más gente en el mundo que la propia pandemia. La situación es similar a una guerra, pero el enemigo contra el que luchamos no es sólo económico; es una guerra para establecer lo que debería ser el valor más alto y el pilar de cualquier sociedad: responsabilidad y cuidado mutuos.

Se han inyectado billones en paquetes de estímulo a la economía en EUA y en otros países desarrollados importantes, pero mucha gente aún está sin trabajo y sin medios para llevar comida a la mesa familiar. Los datos de la ONU muestran que más de 5 millones de estadounidenses (el 2% de la población del país) no puede pagar una dieta básica saludable, que prevenga la desnutrición. Y como la mayoría de nuestros desafíos actuales, la crisis alimentaria es global. Se espera que, para finales de 2020, en el mundo, la cantidad de personas afectadas drásticamente por la inseguridad alimentaria se duplique a 270 millones, según organizaciones de beneficencia.

De repente, comunidades enteras se quedaron sin satisfacer las necesidades básicas de la vida, debido a la pandemia y la seguridad que tenían se les escapó entre los dedos.

Al mismo tiempo, hay tendencia creciente entre la gente a ayudarse y echarse una mano, porque ya no creen (y con razón) que las clases altas o los líderes vendrán en su rescate.

Incluso si no tienen más que ofrecer a otros, que el deseo de ayudar, esto ya mejora la situación general. La preocupación mutua endulza la amargura de la vida. De hecho, llegamos a un punto en el que nos damos cuenta de que no podemos esperar nada de nadie excepto de nosotros mismos.

Si aceptamos que sólo nosotros podemos ayudarnos a nosotros mismos, ya es un paso importante en la dirección correcta. Sólo podemos resolver nuestros problemas con una conexión correcta. Si lo entendemos estaremos en un camino seguro. Al poner en práctica esa conexión, podemos asegurarnos de llegar con éxito al destino deseado.

Derrotar al ego, el enemigo entre nosotros

Debemos esforzarnos por unirnos, no sólo para salir de la difícil situación que enfrentamos, sino para, realmente, llegar a ser “como un hombre con un corazón”. ¿Por qué? Porque todo lo que sucede en el sistema global de la naturaleza se impulsa de acuerdo con el nivel de conexión integral favorable entre sus partes. Mientras más nos conectemos, más nos armonizamos con la fuerza general que opera el sistema de acuerdo con la ley de garantía mutua. De hecho, todos los problemas que surgen lo hacen para acercarnos más y más hacia el estado de unión final. Cuando la humanidad alcance ese estado de existencia, ya no sufriremos más luchas por control, respeto, dominio ni hambre. Cuando finalmente alcancemos ese estado, la felicidad y los medios para existir ya no serán a expensas de los demás.

Debemos entender con claridad que la distribución de alimentos y medicina -en general ayudarnos mutuamente sólo en el nivel material- no será suficiente para corregir nuestros desequilibrios y disparidades. Necesitamos ser conscientes de que, en lo que respecta a la naturaleza, la humanidad es un sistema. Por eso, debemos elevarnos por encima de todas las formas de odio y rechazo mutuo, por encima de nuestro enfoque egoísta que constantemente nos separa y nos aleja unos de otros. Es vital que tratemos de acercarnos internamente, de corazón a corazón y que evaluemos la intención detrás de todas nuestras acciones.

Tenemos oportunidad de hacer realidad esta conexión y debemos saber que la naturaleza nos está provocando deliberadamente con estas situaciones incómodas como el coronavirus y otros problemas, para empujarnos a dar este paso: unir a la humanidad. Por eso, sólo la lucha contra nuestra división traerá la tan esperada victoria de unidad, abundancia y un futuro más brillante.

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