“¿Cuál es la mentira recurrente más antigua en la historia de la humanidad?” (Quora)

Michael Laitman, en Quora: “¿Cuál es la mentira recurrente más antigua en la historia de la humanidad? 

Es pensar que nuestro enemigo está fuera de nosotros. 

Pensamos en nuestro enemigo como alguien que pertenece a un grupo, tribu, raza diferente o quién es más favorecido de alguna manera, de un estrato social más elevado, más rico, más inteligente, más atractivo o más afortunado. 

Sin embargo, todos esos “enemigos” son producto de nuestra imaginación. 

Nuestro único y real enemigo no está fuera de nosotros, sino dentro de nosotros. Es justo nuestra naturaleza egoísta, el sistema operativo detrás de cada uno de nuestros deseos, pensamientos y acciones.

 

No tenemos control sobre el ego humano. Crece en el interior y se vuelve parte de nuestra identidad personal hasta el punto en que no lo sentimos y como no lo sentimos, tampoco pensamos que sea el problema. 

Sin embargo, si fracasamos en ganar conciencia de cómo opera el ego dentro de nosotros y cómo podemos elevarnos por encima de él, continuará haciéndonos percibir problemas en otros y que necesitamos cambiar o incluso eliminar a ciertas personas que tienen diferentes puntos de vista o que exhiben atributos diferentes a los nuestros. 

No podemos esperar que, al percibir al enemigo fuera de nosotros, surja ningún resultado positivo ni ningún ganador, porque es una percepción incorrecta e incompleta. 

Pero, si cambiamos nuestra percepción y vemos que el enemigo es el ego que astutamente se posicionó dentro de cada uno de nuestros deseos y pensamientos, es decir, el deseo de usar lo que percibimos fuera de nosotros para beneficio, podremos pelear una batalla que pueda realmente llevarnos hacia la victoria, a una vida mucho mejor para todos. 

En esa batalla, necesitamos gente diferente a nosotros, gente que nos es indiferente, críticamos e incluso los odiamos, juntos con nosotros en el mismo equipo. Así podemos sentir impulsos negativos involuntarios en contra y nos conectarnos positivamente por encima de esos impulsos. 

Sin embargo, el objetivo de conectarnos positivamente por encima del ego rabioso, tiene como prerrequisito un acuerdo unánime de los miembros de la sociedad para sobreponerse y unirse, por encima de todos los impulsos egoístas de división, entender es más importante y mejor para la sociedad que entregarnos a nuestro ego. Sin un acuerdo entre todos los miembros de la sociedad en este punto, será suficiente que uno sea víctima de las demandas del ego, para su ganancia personal a expensas de otros y como resultado, todos caerán. 

Si bien el esfuerzo mutuo por unir a gente que se odia, podría parecer demasiado romántico y utópico para ser realidad, mientras más nos desarrollemos y suframos por nuestras fricciones, más nos daremos cuenta que no tenemos otra alternativa. 

En breve, si fracasamos en unirnos por encima de nuestras diferencias egoístas, todos perderemos. 

Hoy más que nunca, somos testigos de la cada vez mayor presión de nuestra interdependencia alrededor del planeta, todos dependemos de todos, nos guste o no. Si seguimos desarrollándonos sin tratar de unirnos, podemos esperar que una cantidad cada vez mayor de fenómenos negativos nos presionen. Seremos arrinconados y ahí veremos que o nos unimos por encima de nuestras diferencias y encontramos una manera de salir de ese espacio reducido o soportaremos sufrimiento terrible. 

Para sustentar la idea de la necesidad de unirnos por encima de nuestras diferencias, podemos tomar el ejemplo del organismo vivo. Un organismo contiene múltiples células, órganos y partes en contraste, más y menos de todo tipo y su supervivencia se debe a una tendencia que envuelve al sistema que hace que todas sus partes se complementen mutuamente para el funcionamiento sano de todo el organismo. 

Por eso, así como no hay atardecer sin amanecer, día sin noche ni luz sin oscuridad, nosotros también haríamos bien en elevarnos por encima de nuestra perspectiva sesgada del mundo y sentir necesidad de complementar todas las diferentes cualidades y puntos de vista. 

Por el momento, estamos arrinconados más y más en nuestras cáscaras egoístas, apuntando con el dedo a otros como la fuente de nuestros problemas. Mientras más nos desarrollemos de esa manera, más se dividirá la sociedad y más sufriremos todos. Simplemente es un modus operandi insostenible. 

Por lo tanto, necesitamos tener conciencia del único enemigo real en nuestra vida -el ego humano anidado dentro de todos y cada uno de nosotros- y llegar a una resolución unánime de unirnos por encima de él. Para acelerar el camino hacia ese despertar, necesitamos una nueva cultura, donde alabemos la unidad por encima de todas las formas de división, nos apoyemos mutuamente para lograr conexión positiva y abracemos la diversidad de opinión, raza, naciones y cualidades, en el proceso. 

Si llegáramos a ese nivel de conciencia común, estaríamos en camino de descubrir un mundo completamente nuevo y armonioso. Cada uno sentiría la recién descubierta felicidad, salud, confianza y seguridad, como nunca antes la sentimos.

Foto por Sylas Boesten en Unsplash.

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