En estos momentos de incertidumbre, ¿quién será el adulto responsable?

Mi nuevo articulo: «En estos momentos de incertidumbre, ¿quién será el adulto responsable?«

El incendio del Complejo Agosto, quemó más tierra que todos los incendios registrados en California entre 1932 y 1999, ¡juntos!. Desde el cambio de siglo, ha habido más de 7,000 grandes desastres naturales que afectaron a 4,000 millones de personas.

En los veinte años anteriores al cambio de siglo, sólo hubo la mitad de esos desastres. Es claro que el planeta se acerca aceleradamente hacia un acantilado y nadie intenta ser el adulto responsable.

Inicialmente, el coronavirus nos desaceleró, pero ahora también se convirtió en un cataclismo global por derecho propio. Peor aún, ya conocemos la tendencia y sabemos que las cosas no mejorarán en el futuro. ¿No hay nada que podamos hacer?

De hecho, podemos hacer mucho. El mundo está como está porque todos piensan sólo en sí mismos. Si cada célula de nuestro cuerpo pensara sólo en sí misma, moriríamos en segundos. Es lo que le estamos haciendo a nuestro planeta, nuestro hogar. Lo estamos matando.

Tampoco podemos esperar nada de nuestros líderes, ellos reflejan nuestra sociedad. En una sociedad egoísta, los más egoístas, llegan a la cima. En una sociedad amable, los más amables estarán arriba. Si queremos tener un mundo diferente, tenemos que cambiarnos a nosotros mismos y ayudarnos unos a otros en el proceso.

No necesitamos buscar a nadie que nos diga qué hacer; simplemente debemos recordar que todos somos parte de un sistema. Si no actuamos en armonía con el bienestar del sistema, lastimamos a los demás y en última instancia, a nosotros mismos.

No se necesitan grandes transformaciones para cambiar el mundo; simplemente se necesita conciencia. Todos necesitamos comer, ir a lugares, trabajar y vivir nuestra vida. Pero no necesitamos definir nuestro éxito, siendo superiores a los demás. Tampoco tenemos que competir, en su lugar, podemos optar por cooperar. Somos gente libre; podemos decidir qué tipo de personas queremos ser y qué tipo de sociedad queremos construir.

Si elegimos solidaridad sobre alienación, nos desharemos del virus en poco tiempo. Mejor aún, nos desharemos de todos los problemas que asolan el mundo; de este a oeste y de norte a sur. Todo lo que hacemos que daña al mundo es resultado de nuestro deseo de ser superiores a los demás. Si tomáramos sólo lo que necesitamos para tener una buena vida, habría abundancia para todos y no estaríamos agotando ni contaminando la tierra. El consumo y la renovación estarían en equilibrio y tendríamos una vida segura y placentera.

Pero esas grandes cosas no sucederán a menos que seamos nuestros propios adultos responsables. Vivimos en una época en la que todos debemos cuidar a los demás. La responsabilidad es la diferencia entre el adulto y el niño. Crecimos y debemos hacer lo que nos corresponde.

No necesitamos ir demasiado lejos; podemos comenzar con nuestra familia y amigos, los círculos más cercanos a nosotros. El cuidado mutuo se pondrá al día. Todo el mundo lo necesita; es el producto básico más requerido en la actualidad. Y lo mejor es que no nos debe preocupar que se agote, porque se reabastece solo. Mientras más das, más recibes.

No hablo de sonrisas educadas ni de cortesía. Hablo de ser responsables, rendir cuentas. Me refiero a saber que, si no actuamos como un adulto responsable, simplemente mataremos a muchos de nuestros semejantes y posiblemente a nosotros mismos. Hay tantas formas de actuar responsablemente como personas. Cada uno necesita algo más, pero si pensamos en nosotroscomo una comunidad, en lugar de como individuos aislados, todos estaremos mejor. De hecho, esto es todo lo que necesitamos para salvarnos a nosotros mismos, a nuestro planeta y al futuro de nuestros hijos.

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