¿Mató la Covid-19 a la cultura pop de Estados Unidos?

Mi nuevo articulo: «¿Mató la Covid-19 a la cultura pop de Estados Unidos?«

Si comenzamos a navegar en estos mares turbulentos, buscando conexiones por encima de nuestro impulso de placeres momentáneos, podremos estar seguros de que nuestro barco llegará a una costa segura.

 

 

 

 

 

 

9 de octubre de 2020; Lake Buena Vista, Florida, Estados Unidos; El alero de los Miami Heat Jimmy Butler (22) dispara el balón contra el alero de Los Angeles Lakers Anthony Davis (3) durante el último cuarto del quinto juego de las Finales de la NBA 2020 en el AdventHealth Arena. Crédito obligatorio: Kim Klement-USA TODAY Sports

Este podría ser el inicio de una revolución cultural. El entretenimiento y los deportes en Estados Unidos (EUA) dieron forma a su sociedad, esto influyó y atrajo el interés de la audiencia global, por décadas. Sin embargo, parece estar cambiando. El análisis de los medios muestra que las calificaciones de los programas que alguna vez fueron los más populares, hoy, como resultado de la crisis del coronavirus, tienen mínimos históricos. No le prestaría especial atención si no fuera por el predominio de la cultura pop en la vida de la gente. Sin duda, indica un punto de inflexión, un cambio, una nueva búsqueda de un bienestar más significativo, que sólo se puede lograr con la conexión humana.

Recientemente, algunos de mis estudiantes me preguntaron cuál podría ser la razón más profunda de la baja audiencia de las finales de la NBA de 2020. A principios de este año, la audiencia de los premios Oscar y Emmy se desplomó a mínimos históricos. ¿Cómo se puede interpretar esta importante tendencia en la era de Covid-19? Particularmente si consideramos la prominencia de la cultura pop en EUA y su influencia en el mundo, principalmente, en los medios, la música y la industria cinematográfica.

La razón es que la pandemia marcó un antes y un después en las prioridades y fuentes de placer de la gente. Antes del impacto del virus, en todos los ámbitos de la sociedad, esta generación tenía exceso de entretenimiento y deporte, más que cualquier otra. Colocamos en pedestales a sus figuras y las colmamos con nuestra atención, adoración y respeto. Sin embargo, todas esas formas de disfrutar y encontrar satisfacción se desvanecen en cierto punto, especialmente ahora que parecen ser efímeras y no esenciales.

Esta nueva situación responde a la evolución del deseo humano de disfrutar, que crece constantemente y demanda nuevos y diferentes placeres, en cuanto se conocen los anteriores. Si bien hay muchas influencias que pueden captar la atención de la gente, desde un gran torneo en un minuto hasta celebridades populares al siguiente, eventualmente se descubrirá que esas atracciones ya no atraen.

La razón es que nuestro deseo superó lo que antes nos daba placer. Así como los niños dejan atrás sus juguetes, nosotros también sentimos impulsos por una satisfacción más madura y significativa: una conexión humana genuina y respuestas a preguntas más profundas sobre el significado último de nuestra vida, que nos instigarán cada vez más.

Navegar en el Titánica hacia una costa segura

El coronavirus golpeó nuestra vida, destacó nuestra gran interdependencia en todo el mundo y nos colocó a todos en una situación global común. Es como si nos encontráramos a bordo de un nuevo Titánica global sin ninguna pista de hacia dónde vamos ni de qué sucederá después. Mientras flotamos juntos en este barco global gigante, nadie sabe realmente a dónde acudir ni qué hacer; algunos giran bruscamente a la derecha, otros a la izquierda y nos encontramos en una sociedad cada vez más polarizada.

Por eso, a medida que nuestros deseos comienzan a ir más allá de lo que antes les satisfacía y nos damos cuenta cada vez más de nuestra creciente interdependencia e interconexión en el mundo, pues compartimos un problema global común, no es de extrañar que el interés en los que solían ser los programas y juegos más populares, disminuyó drásticamente. Mejorará sólo si la industria del entretenimiento cambia y promueve calidez, cuidado mutuo y conexión.

Estamos madurando. Soy optimista, seremos más conscientes de cómo opera nuestra naturaleza humana, cómo crece a nuevas alturas y cómo nos exige una satisfacción diferente y con más significado. Si comenzamos a navegar en estos mares turbulentos, buscando conexiones por encima de nuestro impulso de placeres momentáneos, podremos estar seguros de que nuestro barco llegará a una costa segura.

También tengo la esperanza de que logremos dar a nuestras, más maduras, necesidades la satisfacción que buscan, reconocer la necesidad de relaciones humanas más profundas y positivas y, al hacerlo, sentir una realidad mucho más plena, expansiva y auténtica en comparación con la actual. .
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– Publicado el 11 de octubre de 2020

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