«¿Por qué las finales de la NBA obtuvieron puntajes tan bajos este año?» (Quora)

Michael Laitman, en Quora: «¿Por qué las finales de la NBA obtuvieron puntajes tan bajos este año?«

Hoy, uno de mis estudiantes me contó sobre el puntaje tan bajo de las finales de la NBA de este año y mencionó que los premios Emmy tuvieron un número de espectadores más bajo de todos los tiempos, 14 por ciento menos que la ceremonia del año pasado, también los premios Oscar. Este año cayeron a un índice de audiencia más bajo de todos los tiempos. Me preguntaron qué opinaba de esta disminución generalizada del interés a las diversas formas de entretenimiento y deporte. 

Nuestra generación fue pródiga en excesos de entretenimiento y deporte más que cualquier otra. Los pusimos en pedestales, colmando a sus autores con nuestra mayor atención y respeto. Sin embargo, todas esas formas de disfrutar y satisfacernos son pasajeras y en cierto punto, nuestro interés por ellas disminuye.

Esto es porque la naturaleza humana es el deseo de disfrutar, que crece constantemente y demanda nuevos y diferentes tipos de placer. Si bien, hay muchas influencias que pueden llevar nuestra cabeza al baloncesto un minuto, luego al cine y a los actores el minuto siguiente y luego a otro placer al minuto siguiente, hasta la saciedad, en un cierto punto del desarrollo de nuestro deseo, encontraremos que no importa con lo que intenten atraernos, ya no sentiremos interés.

Simplemente porque nuestro deseo superó lo que antes nos daba placer. Igual que el niño que deja atrás sus juguetes, nosotros también comenzaremos a sentir deseos de algo más maduro y con significado: una conexión humana genuina y respuestas a preguntas más profundas sobre el significado de la vida, eso nos incitará cada vez más.

Este año en particular, el coronavirus nos golpeó, destacó la gran interdependencia en todo el mundo y nos puso a todos en una situación global común. Es como si nos encontráramos a bordo de un nuevo Titanic global, flotando en el espacio, sin ninguna pista de adónde nos lleva o qué sucederá mañana.

Flotamos juntos en esta nave planetaria gigante y nadie sabe realmente dónde girar ni qué hacer, algunos giran a la derecha, otros a la izquierda y nos encontramos en una gran crisis global a medida que nos polarizamos cada vez más.

Por eso, a medida que nuestros deseos comienzan a superar lo que antes los satisfacía y mientras comprendemos nuestra creciente interdependencia e interconexión en todo el mundo, que compartimos un problema global común, no es de extrañar que las finales de la NBA y los premios Emmy y Oscar hayan llegado mínimos históricos de interés.

Estamos madurando. Soy optimista de que seremos más conscientes de cómo funciona la naturaleza humana en nosotros, cómo crece a nuevas alturas y cómo comienza a exigir tipos de satisfacción diferentes y más significativos. También tengo la esperanza de que logremos dar a nuestras necesidades más maduras, la satisfacción que buscan: entender nuestra creciente interdependencia e interconexión de manera positiva y al hacerlo, sentir una realidad mucho más plena, expansiva y auténtica que la actual.

Si comenzamos a navegar en estos mares turbulentos, chocando contra nuestro barco común, buscando cómo conectarnos de mejor forma, por encima de nuestros impulsos por placeres momentáneos, podemos estar seguros de que nuestro barco llegará a una costa segura.

Foto de Edgar Chaparro en Unsplash.

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