Una nueva perspectiva en el horizonte

El mundo está entrando en una nueva etapa de la epidemia de coronavirus. Gradualmente, la gente empieza a darse cuenta  de que el virus y todas las restricciones asociadas estarán con nosotros durante mucho tiempo y poco a poco nos están cambiando. Empezamos a cansarnos y a desesperarnos porque no hay nada por que luchar, no hay a dónde ir. No hay oportunidad de ganar ni competir como antes.

La vida parece haberse quedado dormida, eso provoca sensación de cansancio y descontento generalizados. En algunos estratos de la sociedad, se manifiesta en explosión de indignación, en otros en depresión silenciosa. Algunos destruyen y saquean, otros van a manifestaciones y, los disturbios amenazan con convertirse en guerra civil, como ha sucedido en la historia.

Si el hombre no tiene una perspectiva clara en el futuro ni una meta por la que valga la pena vivir, se degrada y no sabe qué hacer consigo mismo. La ausencia de un futuro le quita toda la fuerza, porque no tiene para qué luchar ni nada que hacer. Por eso, en todos los países, la gente empezará a sentirse sin fuerza, sin propósito, sin ningún interés por la vida, en un estado de apatía, del que es imposible salir.

¿Pero tal vez hay un camino que el Creador quiere mostrar a la gente? La vida nunca tuvo propósito. Simplemente nos inventamos metas, como en un juego de niños, si sólo hubiera algo con que jugar.

Pero ahora, cuando el Creador nos quitó ese juego y no nos permite continuar como lo hacíamos antes, ¿podemos entender dónde terminamos realmente? ¿qué clase de vida era? Una carrera inútil de la mañana a la noche para ganar y gastar todo y volver a ganar y gastar. Giramos como hámster en una rueda.

¿Quizás, desde la desesperanza, se aceptará cambiar el principio y si no hay fuerza para cuidarse uno mismo, empezaremos a preocuparnos por los demás? Y otros se ocuparán de nosotros y recibiremos satisfacción adecuada en la vida. Lo principal es que tengo fuerza, razón para avanzar y hacer algo. Comenzaremos a vivir por un objetivo común, a apoyarnos unos a otros y el futuro brillará sobre nosotros y nos dará fuerza a todos.

¡Habrá razón para vivir! Además, obtendremos una meta eterna, no tan fugaz como la que tenemos hoy. Revelaremos la forma perfecta de la naturaleza, el poder superior y podremos controlar nuestra vida; esa será la vida real y no un juego como lo fue.

Estamos ante un invierno difícil y ante estados muy serios que, si somos sensibles y tratamos de entender la intención del Creador, pueden explicarnos lo que Él desea.

Trata de sentir a dónde lleva el Creador a la humanidad, cómo podemos entender Su juego con nosotros, con el deseo de disfrutar que Él creó. Según lo que el Creador despierte en la gente, nos resultará más fácil asimilar nuevos conceptos en nuestra vida, en la naturaleza y acercarnos cada vez más al Creador.
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De la 2a parte de la lección diaria de Cabalá 25/oct/20, Escritos de Baal HaSulam, «Estudio de las diez Sefirot»

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