Y hubo noche y hubo mañana

Está escrito, “Y hubo noche y hubo mañana, un día”. Es decir, siempre tendremos que pasar primero por el atardecer, la oscuridad, la noche, falta de entendimiento y sensación, confusión. No obstante, no es que no sintamos nada. 

Sentimos que no tenemos ninguna sensación ni entendimiento, es decir, que estamos en la oscuridad de la noche. La sensación de la noche es una sensación definida y no un estado sin sensación, inconsciente. 

Por lo tanto, siempre se debe comenzar con no entender ni sentir, con amargura y confusión en el corazón y en la mente. Después, despiertas y comienzas a descubrir lo llamado, día. Necesitamos acostumbrarnos a disfrutar la sensación de noche, confusión, engaño, pérdida de sensibilidad. Usualmente no nos gustan esos estados porque no dan satisfacción a nuestro egoísmo. 

Sin embargo, debemos entender  que exactamente cuando sentimos oscuridad, sentimos que se revelan los deseos vacíos, preparados para el nuevo conocimiento y sensación del día, otorgamiento, conexión, sensación del Creador. Y, debemos valorar esos estados de oscuridad y noche no menos que la revelación del conocimiento, entendimiento y otorgamiento, que es llamado “día”.

La oscuridad nos lleva hacia la luz, porque la luz sólo puede ser sentida en la oscuridad interior. Mientras más profunda es la oscuridad, más grande la luz, porque la oscuridad es carencia, deseo de alcanzarla. Así, la luz es revelada de acuerdo a la fuerza del deseo, del anhelo por ella. 

La oscuridad y la luz son igual de importantes. Mientras más avanzamos en las correcciones, más grande se vuelve la oscuridad y más grande es la luz. Sin embargo, valoramos la oscuridad tanto como la luz porque ambas están conectadas y son evaluadas, una  con relación a la otra. 

Necesitamos permanecer siempre en medio, entre la oscuridad y la luz y cuando revelamos la luz, debemos entender que ésta proviene de la oscuridad. Necesitamos apreciar la revelación de nueva oscuridad y entender que es la forma correcta, verdadera de la subsecuente revelación de la luz. 

La oscuridad de hoy es siempre más oscura que la de ayer porque estamos constantemente escalando los grados: oscuridad, sobreponernos a la oscuridad, día, revelación de la luz y una vez más oscuridad, superarla y día, como está escrito: “Y hubo noche y hubo mañana, un día”. Y así, día tras día, ascendemos más y más alto en los grados de la escalera.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 14/oct/20, “Bereshit

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