El que está dentro de mí

Comentario: Hay dolor en el mundo. Como usted dice, esta pandemia no es la última. La ONU ya aceptó que perdimos esta lucha con más de un millón de muertos y más de 30 millones de infectados y que necesitamos unirnos. Pero ¿cómo podemos unirnos? De pronto ¡Karabaj! ¡Nación contra nación! Se derrama un odio que no existía antes ¡¿Qué sucede en Bielorusia?! ¡¿Qué sucede en América?! 

Mi respuesta: El mundo, por supuesto, descendió…

Pregunta: ¿Y qué sucede con Israel? El gobierno no puede tomar decisiones básicas. Pareciera que no nos pusieron en apartamentos, en casa, el virus no nos asustó. 

Respuesta: Las pretensiones mutuas son las más fuertes. 

Pregunta: ¡Es asombroso! ¡¿Qué naturaleza es esta?! ¿Cómo podemos trabajar así? 

Respuesta: Este es el siguiente estado del ego. Que ponga menos y menos atención a las consecuencias que se supone son amenazantes. Soy amenazado, otros son amenazados, no importa, no lo siento ¿qué puedo hacer? 

Pregunta: La gente no tiene ninguna responsabilidad ¿debe haber un cambio en la mente o en el corazón? 

Respuesta: “Lo que no hace la mente, lo hace el tiempo”, dice la Biblia. 

Intentamos acelerar el proceso de revelación del mal ¿Para qué? Para que la humanidad le diga a su ego: “¡Suficiente! ¡Ya no me gobiernas más! ¡Voy a separarme de ti! Este eres tú y este soy yo”. 

¿Qué puedo hacer para entender que me gobierna todo el tiempo? Me levanto en la mañana y siento que me gía: “Levántate, ve ahí, haz esto, siéntate así o así…” Me gobierna todo el tiempo. 

Pregunta: ¿Debo admitir que soy su esclavo? 

Respuesta: No lo admito. Comienzo a entenderlo y me rebelo porque veo que, en principio, no trae nada bueno para mí. 

Necesitamos elevarnos por encima para que nuestra naturaleza terrenal no nos guíe. Ya no podemos seguir viviendo así. 

Pregunta: Podemos hablar del ego y del hombre, de que el ego nos enciende, nos empuja, nos hace girar y en principio, nos empuja al abismo ¿a la gente ordinaria le puede gustar o no? 

Respuesta: Si le explicas todo el tiempo, eventualmente podrá entender, por una parte, la explicación y por otra, los golpes del destino. 

Las explicaciones deben siempre estar ante sus ojos. Y ni la verá ni la leerá ni nada. Pero llega el momento, recibe golpes y de pronto, ve. O comienza a buscar de forma frenética: “¿Qué debo hacer? ¡¿Cómo me deshago del problema?!” Y así comienza a ver, a escuchar.
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De Kabtv “Noticias con el Dr. Michael Laitman” 1/oct/20

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