Es imposible crecer espiritualmente sin alegría

Estamos en el mundo del infinito, lleno de luz que llena el universo. Pero sentimos que este mundo está vacío, que no nos da más que una pequeña chispa de vida para que, de alguna forma, podamos existir. Por eso, no lo valoramos. Todo en él está oculto, tenemos que revelarlo.

El encubrimiento y la divulgación dependen sólo de nosotros y de nadie más. Tengo que convencerme de que ya existo en el mundo del infinito, en el océano de luz infinita, plenitud infinita, no me falta nada. Lo único que me falta es una actitud correcta. Si me relaciono así con el mundo, descubriré que todo está aquí.

Es decir, me elevo en fe por encima de la razón, gracias a que siento alegría, unidad y apoyo mutuo. Así descubrimos un mundo de bondad absoluta y vemos que nada cambia realmente, excepto nuestra percepción.

Antes, veía el mundo negro, porque lo juzgaba de acuerdo con mis defectos. Si corrijo mi actitud hacia el mundo, me elevo en fe por encima de la razón y quiero ver un mundo bueno, lleno de la luz superior, al Creador, veo que esto es lo que realmente es.

Y no es sugestión psicológica ni autoengaño, sino la realidad verdadera. Sólo necesito elevarme del grado de Maljut al grado de Bina, para ver el mundo en la cualidad de otorgamiento y no de recepción.

Así, el mundo será bueno y veré que todo está bien, que no hay maldad. Es sólo que todos juzgan en función de su propia corrupción: si hay maldad dentro de mí, veo maldad a mi alrededor. Si me corrijo, veo el mundo corregido. Todo depende de mi visión interior.

Y la actitud más correcta es estar en alegría. Por eso está escrito: «Sirve al Creador con alegría». Si nos relacionamos con el Creador y con el mundo creado por Él, con alegría, con gratitud, sin criticar al Creador, sentiremos que el mundo es realmente bueno. Es decir, queremos elevarnos del grado de Maljut al grado de Bina, a fe (grado de Bina) por encima de la razón (grado de Maljut).

El Creador me trata bien, pero me parece que recibo golpes, porque en lugar de estar en fe, en poder de otorgamiento, estoy en recepción. Soy yo quien corrompe su actitud hacia mí. Por eso, debo hacer todo lo posible por revelar la bondad del Creador. Pues no puede haber maldad en el mundo si la única fuerza es el Creador, que es bueno y hace el bien.

Si me parece que hay maldad en el mundo es porque soy corrupto por dentro. Lo único que debo arreglar es mi actitud hacia la realidad. Y veré que no hay mal, sólo bien.
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De la lección para mujeres 1/nov/20

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