«¿La sociedad actual es consumida por el odio más que por el amor?» (Quora)

Michael Laitman, en Quora: «¿La sociedad actual es consumida por el odio más que por el amor?«

El hecho de que haya tanta gente necesitada enferma y pobre es señal de que realmente falta amor en la sociedad actual.

Es normal pensar que gobiernos y diversas organizaciones deberían atender a la gente necesitada. El problema es que podríamos estar dispuestos a dar algo de dinero y tiempo para ayudar, pero no damos nuestro corazón en las contribuciones.

Nuestro corazón, que está formado por deseos egoístas, prioriza las necesidades propias por encima de las necesidades de los demás y no importa cuánto invirtamos en dar a los demás, por naturaleza carecemos de una preocupación sincera y total por ellos.

Así, nuestro mundo está lleno de pobreza y enfermedad. Mientras nuestro corazón prefiera el beneficio propio sobre el beneficio de los demás, no importa cuánto demos al bienestar de los demás, siempre habrá masas con necesidades insatisfechas.

Por eso, en lugar de actuar con amor y esmero genuinos, por los demás, cualquier contribución que hagamos, aparentemente para mejorar la sociedad, es para liberarnos de la carga de amarla y cuidarla. Podríamos estar dispuestos a donar una suma de dinero cada mes a una determinada organización o causa aparentemente filantrópica, pero la intención detrás de esta contribución se centra en liberarnos del peso de sentirnos responsables y preocuparnos verdaderamente por los demás.

Sin embargo, la naturaleza nos lleva hacia relaciones genuinas de amor y cuidado, un estado en el que cambiamos nuestro enfoque, de preocuparnos por nosotros a preocuparnos por los demás, dando así nuestro corazón para beneficiar a los demás.

Mientras tanto, vemos escasez, pobreza, delincuencia y una serie de problemas aún en los países más ricos del mundo. Por un lado, el motor egoísta que funciona en nosotros, que impulsó el progreso de la humanidad, dio lugar a una intrincada sofisticación científica y tecnológica; Pero, por otro lado, somos testigos de un mundo en crisis perpetua.

El elemento que falta es la inclinación sincera de amar a los demás, como nos amamos a nosotros mismos. La mayoría crecimos escuchando y aceptando “Ama a tu prójimo como a ti mismo”, pero no aprendimos cómo implementar esas palabras. En cambio, nos convertimos en egoístas cada vez más refinados, favorecemos el beneficio propio y a lo sumo, donamos parte de nuestro dinero y/o tiempo, aparentemente para causas pro sociales, en lugar de integrarnos en los deseos, necesidades y sentimientos de los demás y desarrollar amor y cuidado genuinos en la sociedad.

Si logramos el significado total de «Ama a tu prójimo como a ti mismo», literalmente, sentiríamos el cielo en la tierra.

La naturaleza, que funciona fundamentalmente de acuerdo con las leyes de amor y conexión, nos lleva a un estado de total interconexión e interdependencia. El mundo de hoy ya se volvió más conectado e interdependiente en la superficie, con economías y tecnologías entrelazadas globalmente, sin embargo, percibimos que esa conexión es negativa, como es evidente en casos crecientes de depresión, soledad, ansiedad, estrés, problemas de salud mental, odio, división y polarización que abundan en la sociedad.

Sin embargo, en un momento u otro, necesitaremos entender nuestra, cada vez mayor, conexión de manera positiva, pues es una ley natural ineludible. Mientras no lo hagamos, seguiremos enredados en una red, cada vez más compleja, de problemas.

Mientras más dejamos que nuestra naturaleza egoísta innata navegue por nuestros pensamientos y acciones en la vida, más dejamos que el odio y la división proliferen en la sociedad. Y mientras más dejamos que el odio y la división proliferen en la sociedad, más nos alejamos de la ley fundamental de unidad de la naturaleza y eso hace que todos sufran más.

Por el contrario, en el momento en que busquemos conectarnos positivamente, crearemos una atmósfera de amor y cuidado en toda la sociedad y nos sentiremos cada vez más unos a otros. Además, el enfoque renovado de conectarnos positivamente despertará la fuerza del amor que habita en la naturaleza. Así advertiremos una nueva atmósfera de calma, apoyo, aliento, positividad, felicidad y confianza, que recorrerá a la sociedad, como si invirtiera las actuales olas negativas de odio y polarización a su forma positiva.

En pocas palabras, vivimos en el sistema único de la naturaleza y nuestra experiencia de este sistema, como grata o dolorosa depende de si nos conectamos positivamente o no.

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