Al cuidarnos a nosotros mismos, cuidamos al mundo

Después de la clase, salimos al ancho mundo y el mundo, la humanidad, todo el Kli de Adam HaRishon, entra entre nosotros, los diez amigos. El mundo comienza a fluir dentro de la decena, los amigos con los que me conecto y nos trae sus pensamientos y deseos.

Debemos sentir los deseos del mundo; de lo contrario no lograremos la corrección general. Debemos entender que esto no es política ni economía, sino que el enorme deseo del alma común de Adam HaRishon se interpone e influye en nosotros para que volvamos a la unidad por encima de los obstáculos. A pesar del ego añadido, nos volvemos a conectar con una fuerza aún mayor.

Las impresiones del gran mundo no deberían separarnos. Absorbemos del mundo sólo las impresiones con las que luego podemos trabajar para corregir.

Si no rompemos nuestra conexión, el gran mundo, que influye en nosotros durante el día, se conectará adecuadamente y podremos corregirlo. Y al corregirlo dentro de nosotros, causamos sus cambios afuera porque ya hay conexión entre lo interno y lo externo.

Si durante el día, en la decena, el mundo no puede dividirnos ni separarnos le transferimos nuestra unión, por lo tanto, corregimos al mundo. Gradualmente se convierte en parte de nuestro Partzuf espiritual, su final (Sof). Aún no podemos trabajar activamente con él, pero ya se está convirtiendo en una parte útil del Partzuf.

Así que, día a día absorbemos nuevos deseos del mundo y le transmitimos el poder de la unidad. Toda la humanidad pertenece a un Kli, un alma. Al tratar de unirnos en la decena, construimos la parte interior de la vasija espiritual y la cabeza (Toj y Rosh). Y toda la gente que aún no se une es el final del Partzuf (Sof). Por eso, debemos unir estos deseos.

Vivimos en el tiempo de la corrección general y debemos pensar en el mundo entero. Estamos entre la gente, en contraste con los cabalistas del pasado que vivían en una cueva como ermitaños, en pequeños asentamientos. Los cabalistas siempre buscaron la soledad porque no era necesario trabajar para corregir el mundo.

Pero vivimos en una época diferente y, nos guste o no, obtenemos impresiones de todo el mundo. Durante el día, absorbemos sus deseos y debemos procesarlos. Y cuando nos unimos en la decena, debemos tener en cuenta que nuestra unidad también incluye los deseos recibidos del mundo. Y cuando regresamos al ancho mundo, influimos en él con deseos corregidos y el mundo cambia y avanza hacia la corrección y la unidad.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 1/12/20, «El trabajo con fe por encima de la razón»

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