Construyamos puentes en nuestra conexión

Lo principal que debe preocuparnos es cómo restaurar y reconstruir la vasija general del alma, que fue fragmentada por el ego que entró en ella. Justo como el agua fluye desde un área montañosa y llena los valles entre las montañas, el ego que fue revelado, llenó los vacíos en nuestra conexión y comenzó a dividirnos y a alejarnos más uno del otro. Desde entonces, surgió el problema de cómo podemos construir puentes por encima de nuestro egoísmo. 

El ego no desaparecerá. Es imposible luchar contra él y no hay necesidad de hacerlo. Es la fuerza que fue creada por el Creador que nos gobierna. Es imposible hacerle algo, borrarla o destruirla de algún modo. Lo único que podemos hacer es equilibrarla. 

Como el ego nos divide, vamos por encima de él, más y más y construimos puentes más grandes que nos permitirán conectar los “valles” que nos separan, de manera que el agua, el mar, el océano, permanezca debajo y podremos construir un segundo piso. 

Cuando construimos puentes por encima del agua, para conectarnos mutuamente, sentiremos una integración totalmente nueva hacia el otro. Necesitaremos tener en cuenta nuestro ego, porque, por una parte, no podremos construir esos puentes sin el ego y por otra necesitamos elevar la conexión al siguiente nivel. 

Es un  nivel muy interesante, Todos somos diferentes y opuestos. No nos entendemos y no podemos estar de acuerdo con el otro, a tal grado que nos alejamos cada vez más y nos volvemos más y más extraños. 

Ve cómo los jóvenes de hoy ya no pueden conectarse para casarse, criar hijos y sostener un hogar. En consecuencia, las bases de muchas instituciones en el mundo están siendo destruidas: villas, tradiciones, lo que sea, en la actualidad se desintegran y se tambalean. 

El ego crece continuamente y nuestra distancia se llena de más y más agua y nos lleva a un estado donde ya no podemos existir en este mundo, especialmente hoy. 

Ya no existe un mundo global integral en el cual todos están conectados hasta cierto grado, al menos con fuerzas egoístas. El siglo 20 estuvo caracterizado por la unidad entre personas para tener ganancias mutuas en bancos, comercio, política y relaciones internacionales. Pero esa era pasó y el estado de enajenación está de nuevo aquí. 

Por esa razón tenemos que aprender a construir los puentes correctos por encima de los estados previos, por encima de la división que sentimos hoy, como se dice: “el amor cubrirá todas las transgresiones”, es decir las intenciones en contra de otros, por eso, debemos construir puentes de amor. 

Tendremos que ver y entender que podemos hacerlo ¿qué conexiones puede haber entre nosotros, si cada uno se aferra a su propio punto de vista? Si cada uno pudiera cambiar su punto de vista hacia el punto de vista del otro, ¿qué sucederá?  ¿surgirá un dictador y todos comenzarán a obedecerlo? Esto tampoco puede suceder. 

En general, la corrección del mundo es tomar todos los espacios vacíos y los atributos que cada uno tiene, para que podamos unirnos correctamente. Pero ¿cómo puede ser si cada uno tiene un diferente punto de vista? Es más, mientras más desarrollados somos, más grande es la polarización entre nuestros diferentes puntos de vista, deseos, entendimiento y conceptos. 

La sabiduría de la Cabalá, por otra parte, nos lleva a conectarnos por encima de nuestros atributos, de nuestro entendimiento y conceptos. ¿Cómo pueden dos individuos cumplir sus necesidades, sus metas y operar en entendimiento mutuo? Este es el problema. 

No hay nada que podamos hacer. No podemos entender el mundo que opera en dos dimensiones totalmente opuestas al mismo tiempo. 

En el nivel inferior, cada uno está dentro de sí mismo y entendemos que podemos entrar en contacto mutuo sólo por encima de algo distante y externo, como países diferentes que sostienen una relación de “Tú eres por mí y yo por ti” y sólo eso. Pero el plan de la creación nos empuja hacia la conexión absoluta. 

Aquí estamos en contraste cada vez mayor con el Creador que quiere conectarnos a cualquier costo y nos empuja a unirnos de manera egoísta. Pero mientras más nos acercamos, más sentimos que somos enemigos jurados y no podemos lograrlo. Esto significa que el Creador constantemente invoca y convoca guerras, conflictos, competitividad, rivalidad, etc. entre nosotros. 

Vemos que ni en nuestra niñez y juventud ni tampoco como adultos ni en la edad avanzada, podemos llegar a un acuerdo. El ego crece y nos volvemos cada vez más opuestos unos de otros. Incluso las naciones del mundo sienten ese alejamiento y se dispersan en todas direcciones. 

La gente no siente que tiene que vivir en su nación, en su estado, en su tierra, porque comparado con su ego, la nación, el estado y la tierra son niveles inferiores. Y el ego personal asume el control. 

Estadísticamente, las masas migran en búsqueda de nuevos lugares para vivir. No les importa si viven en su tierra natal o no, siempre y cuando la barrera del lenguaje no sea demasiado grande, intentan cambiar su hogar de todas la maneras que pueden. 

Sin embargo, estamos bajo la influencia de la fuerza general de la naturaleza, el Creador, que nos aplasta a todos sin importar y nos empuja cada vez más cerca en un campo de fuerza. Por eso estamos cada vez peor y más asustados de estar juntos. 

Por supuesto, no podemos conectarnos en este nivel, pues eso nos llevará hacia otra explosión ¿qué podemos hacer? De acuerdo a la sabiduría de la Cabalá, necesitamos construir otro nivel de puentes entre nosotros, pero necesitamos saber cómo construirlos. 

Este es un atributo de Bina, que no existe en nuestro mundo. Debemos por lo tanto involucrarnos en crear decenas para, dentro de las decenas, construir nuestras conexiones en el segundo piso. En el segundo nivel.
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De Kabtv “Fundamentos de Cabalá” 6/feb/19

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