Destino de tu elección

El hombre es la creación y lo demás: la naturaleza inanimada, animal y vegetal sólo le parece al hombre que existen. Así describe el Creador la realidad dentro del deseo del hombre de recibir placer. Y si pudiéramos controlar nuestro deseo de recibir placer y cambiarlo, cambiaríamos la realidad.

Podríamos representar una realidad diferente, un mundo diferente. Todo se puede cambiar: tanto tú como el mundo en el que vives. Se nos dio la oportunidad de hacer todo de acuerdo a nuestra elección; el Creador estableció la creación y nos la pasó.

Por tanto, es necesario dividir la realidad en dos partes. Una es la que percibo siendo egoísta como soy. Nacemos en el ego y no podemos hacer nada al respecto; esta es la percepción animal del mundo.

Pero podemos cambiar esta realidad si podemos controlar nuestro deseo. En la dirección en la que dirijo mi deseo, en esa realidad me veré existiendo y cambiado.

Todo lo podemos cambiar por el deseo de disfrutar y está sujeto a cambios. El hombre que puede controlar su deseo, en todo o en parte, se llama cabalista. Recibe el deseo del Creador y le pide poder para cambiar ese deseo. Así, siempre puede cambiar el mundo en el que vive, la realidad en todos los niveles: desde el fondo de la escalera espiritual hasta la cima.

Al cambiar nuestro deseo de recibir placer, avanzamos de un grado a otro, de un estado a otro, de un mundo a otro, de una percepción a otra, nos acercamos cada vez más a la forma verdadera, al Creador, que está en la parte superior de la escalera. Por eso llevamos el nombre de hombre, Adam, el que quiere cambiar y parecerse al Creador.

No debemos aceptar la percepción del mundo que recibimos ahora, debemos buscar constantemente cómo cambiarla y mejorarla. El Creador dice: «Yo cree la inclinación al mal …» y vemos el mundo en nuestro deseo corrupto, es decir, no dar el cien por cien como lo hace el Creador. Queremos cambiar este deseo para hacerlo similar a la fuerza superior, al deseo de otorgar, así veremos nuestro estado cada vez más cerca al Creador.

Cada momento de mi vida debe ser percibido como un estado enviado por el Creador y revelado en mi deseo egoísta. Mi tarea es tratar de corregir el deseo dado por el Creador en el que ahora siento la realidad: yo mismo, los amigos, el mundo, el Creador, para ver todo en un nivel superior, en el deseo de otorgar, más cerca del Creador.

Cada vez que el Creador me da cierto deseo en el que siento la realidad; cada momento es un mundo nuevo, un nuevo estado. Por eso, cada segundo me esfuerzo por aferrarme más al Creador, acercarme más, dar más, conectarme más con mis amigos y a través de ellos, con el Creador hasta tal punto que nos convertimos en un solo hombre y deseamos unirnos al Creador.

El Creador aparece ante mí cuando incluyo a todos los amigos en mi corazón. Y luego estoy preparado para adherirme a Él y lograr la meta que me propuse.

El inicio del nivel espiritual es un estado recibido del Creador y la conciencia de que lo siento dentro de mi ego. También entiendo que debo cambiar este estado al incluir a la decena, eso me ayuda a liberarme de mí y a unirme a mis amigos. Sobre esto se dice que el Creador pone la mano del hombre sobre la buena fortuna y dice: «Toma esto para ti». Así que me uno al grupo y junto con él me esfuerzo por adherirme al Creador.

Es decir, percibo cualquier estado recibido como bueno, útil para el avance espiritual y sólo necesito tener la actitud correcta hacia él.

Cada día necesitas tener una nueva forma de trabajo, un nuevo avance y durante el día intentar entenderlo para que sea nuevo. Lo principal es reconocer cada estado dado por el Creador para ser cambiado. Y el cambio sólo es posible en mi deseo de disfrutar.

En este momento, el Creador forma mi deseo y me da sensación de plenitud. Debo cambiar mi deseo y el sentimiento cambiará. Debo sentir alegría por haber recibido una sensación del Creador, no importa cuál sea, incluso la peor. Pero con la ayuda del grupo, puedo superarlo y comenzar a cambiar mi actitud hacia lo que está sucediendo.

El deseo egoísta me fue dado desde arriba y quiero reemplazarlo con el deseo de otorgar, esto se llama «Mis hijos me derrotaron». Es decir, te di el deseo de recibir y en cambio me pides que te dé el deseo de otorgar.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 30/nov/20, «Alegría en todos los estados»

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