El mundo entero es como un gran círculo

Cabalá es la ciencia de la conexión de todo lo que existe en la creación, está dividido en cuatro niveles: inanimado, vegetal, animal y hablante, tanto en el mundo corporal como en el espiritual. 

Hay cuatro fases que surgen de la raíz superior: primera, segunda, tercera y cuarta, por las cuales debemos regresar a la raíz. Este es el llamado del hombre, este es el trabajo para el que vinimos a este mundo. 

La conexión más correcta es en círculos. Un círculo es una forma que vino del Creador y al grado de nuestras habilidades, somos incluidos en esta forma perfecta y creamos una línea directa. Como resultado de nuestras acciones, debemos llegar a un círculo. 

El círculo más central somos nosotros, la gente de este mundo. Y alrededor necesitamos construir círculos más exteriores y reunir al universo entero en un gran círculo donde todas las almas se unen y son llenadas con el Creador. 

Sabemos que usualmente los que son cercanos en sus propiedades se conectan; tienen la misma profesión, carácter y apegos similares. Hay todo tipo de intereses que unen a la gente, a naciones, países, asociaciones internacionales y familias. Todas esas uniones, sin embargo, están constantemente cambiando y no pueden existir por siempre. 

¿Por qué somos incapaces de sostener una buena conexión? Porque no sabemos el secreto de la conexión. La conexión llega de la fuerza superior de otorgamiento, que le pertenece al Creador. Podemos conectarnos sólo si sentimos que hay beneficio personal a expensas del otro, pero eso no es conexión -es explotación. La conexión es sólo cuando la fuerza de otorgamiento -fuerza del Creador, está entre nosotros y nos conecta.

Dado que no conocemos el secreto de la conexión, intentamos volvernos similares al otro buscando similitud en carácter y cualidades. Pensamos que esas propiedades nos ayudarán a acercarnos, pero vemos que no ayuda. Debemos conservar las propiedades y cualidades con que nacimos y crecimos. 

No necesitamos ser similares. El Creador nos conectará y todos deben desarrollar su propia individualidad, las propiedades que recibió desde la ruptura del alma común de Adam HaRishón. El hombre aprende, llega a conocer el mundo, pero en realidad, se infla a sí mismo. Todo lo que necesita es asegurarse que el Creador lo conecte con otros. Esto es lo que hacemos en los grupos cabalistas. 

Baal HaSulam explica en los artículos, Entrega de la Torá y Arvut, cuál conexión necesitamos alcanzar. Nadie debe presionar a otro ni transferirle sus propiedades, pero lo principal ,es que la fuerza de unidad, es decir, el Creador sea revelada entre nosotros. 

No hay necesidad de ser como otros ni adoptar sus gustos. La conexión debe ser absolutamente opuesta a lo que vemos en nuestro mundo entre gente, familia, nación. No podremos lograr una conexión consistente en ningún nivel ni forma si seguimos así. 

Nuestros tiempos requieren que seamos más cercanos y conectados, pero sólo se logra acercándonos a la fuerza superior; es la única fuerza de otorgamiento y unidad. Queremos conectarnos en decenas, en el grupo, conectarnos con todo el mundo y todos los mundos y desplegar la escalera espiritual hasta el mundo del infinito como alfombra. 

Sin embargo, es posible sólo si no lastimamos ni presionamos ni obligamos a cambiar su naturaleza a nadie. Al contrario, las cualidades individuales naturales de todos son una gran posesión y no podemos interferir ni cambiarlas. Por el contrario, es necesario proteger a cada uno en el mundo, para que preserve sus cualidades naturales. Lo que necesitamos hacer es asegurarnos que el Creador nos conecte a todos para atraer la fuerza de otorgamiento. 

Así veremos que somos diferentes y también nuestras cualidades internas. Y al mismo tiempo, es un milagro que el Creador viene y con Su naturaleza, con la fuerza de otorgar, conecta a todos en un todo armónico en el que cada partícula es necesaria. Nada fue creado en vano ni como un defecto. La corrupción está sólo en que no invitamos al Creador, no le pedimos a Él que llene los espacios vacíos entre nosotros y conecte todos nuestros opuestos. 

Por eso, no debemos enojarnos con los demás ni con nosotros mismos ni con el Creador por crearnos tan diferentes. No debemos intentar cambiar ni corregir a nadie. Nuestros esfuerzos deben ser dirigidos precisamente a revelar nuestras diferencias, para ser felices de que esos “malvados” han sido revelados y podemos pedir al Creador que los corrija, es decir, que los conecte. 

Y estaremos agradecidos con el Creador por su trabajo, por conectarnos y completarnos. Él creó este mundo para que seamos Sus socios en el trabajo, es decir, revelar nuestras diferencias y la necesidad de la fuerza de otorgamiento y pedir al Creador llenar los espacios vacíos, conectar los opuestos y permitirnos sentir la unidad perfecta de todos los más y los menos como estructura espiritual (Partzuf) que consiste de diez Sefirot

La sabiduría de la Cabalá es un método de retorno a la perfección de la Shejiná fragmentada, restaurando el alma única de Adam HaRishón.El amor cubre todas las transgresiones”. No cancelamos nuestras diferencias, incrementamos nuestro amor a través de ellas y revelamos la ventaja de la luz a partir de la oscuridad.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 2/dic/20, “Línea media”

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