Éramos como soñadores

La verdad es que el Creador llena el universo. Verdad (“Emet”) está hecha de las letras  “Alef” – “Mem” – “Tav” (“א – מ – ת”), es decir, de las tres fuerzas que existen en la creación. “Alef – א”  es la primera letra del alfabeto, Keter, el Creador. “Tav – ת” es la última letra del alfabeto, Maljut; y “Mem – מ”  está en medio, Bina, que conecta Keter y Maljut.

Hay que entender que la verdad no es lo que nos parece, según nuestra opinión y sensaciones; y está dicho: “Tienen ojos, pero no verán; tienen oídos, pero no escucharán”. Es decir, no sentimos dónde estamos, como si estuviéramos ciegos y sordos, no sentimos el mundo verdadero, avanzamos a tientas. 

Pero, es donde se encuentra la corrección. El Creador, a propósito creó este ocultamiento, para que podamos alcanzar la perfección, es decir, a partir del ocultamiento se llega a la revelación, desde la razón, hasta elevarse por encima de la razón, de Maljut a Bina, de recepción a otorgamiento.  

El hombre cree que siente el mundo exterior, pero de hecho, está encerrado dentro de sí mismo y se siente a sí mismo desde adentro. La realidad está dentro de nosotros. El universo, las galaxias, las estrellas, los planetas y la tierra, con todo lo que existe es “yo”. 

Es como si hubiera perdido la conciencia o si estuviera soñando. A veces sueño que camino por algún lugar, haciendo algo como si fuera real; pero cuando me despierto y veo que en la realidad, no es lo que soñaba. 

Lo mismo nos pasa cuando la espiritualidad se revela. Entendemos que estábamos en un sueño y ahora despertamos y vemos la realidad verdadera. 

Fe por encima de la razón, es entender que la realidad no es lo que actualmente imagino que es. De hecho, estoy dentro del Creador, la fuerza superior que me controla; y el vasto mundo que aparece ante mí, está dentro de mí y debo atraer la fuerza del Creador, para llenar todo mi mundo y poner todo en orden. 

El hombre debe hacer su mejor esfuerzo para revelar al Creador que llena el universo; y sólo puede hacerlo en la decena, desaparecer y disolverse en sus amigos, asimilarse en ellos, tanto que sienta que el Creador está detrás de todos sus amigos y espera que lo revele.

Así comienzo a percibir la luz de la fe, es decir, a sentir al Creador. Es lo que se conoce como fe por encima de la razón. La razón fue mi sentido de la realidad previo, vista con mis ojos y escuchada con mis oídos. Pero ahora, comienzo a sentir la realidad más allá de la percepción física y a través de mis amigos, llego a la revelación del Creador, quien llena mi Kli espiritual, las diez Sefirot de mi alma. 

De este modo, llegamos a la primera revelación espiritual y seguimos avanzando cada vez más y más.
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De la 1a parte de la lección diaria de la Cabalá 9/dic/20 “El trabajo con fe por encima de la razón”

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