Los Pozos de Isaac

Existe un fenómeno que tras muchos años de estudiar la sabiduría de la Cabalá, de pronto descubres que perdiste tu deseo por la espiritualidad, toda la motivación, todo el impulso que tenías y no sabes dónde obtener fortaleza. No tienes fuerza para pedir al Creador que le dé fortaleza para anhelar la espiritualidad. 

Y aparte, debes tratar de tener el poder de sobreponerte a tu deseo de recibir placer y usarlo en aras del otorgamiento. Por lo tanto, el trabajo procede en dos etapas que se alternan una con la otra. 

Algunas veces lucho con mi deseo de recibir placer, de sobreponerme y actuar en otorgamiento. Otras veces peleo por el deseo de espiritualidad, porque desaparece, es como si hubiera muerto en relación a lo espiritual y no quiero pedir ni recibir ayuda. 

Tenemos que trabajar en ambos estados, es llamado cavar los pozos de Isaac. Dentro del deseo de recibir placer, que se llama tierra, deben excavarse pozos, símbolos de la sensación de carencia, el deseo de lograr la espiritualidad después de lo que esos pozos serán llenados con agua, las aguas de la Torá, la luz de Jasadim

Cavo un pozo porque quiero espiritualidad, alcanzar al Creador y fusionarme con Él, sentir necesidad de otorgar. Ante mí, hay tierra simple y quiero convertirla en campo espiritual. Por eso, actúo dentro del deseo egoísta, quiero desenterrarlo y abrir vacíos para llegar al cielo, al mundo espiritual, iniciando en esta tierra. Ese es el trabajo de Isaac. 

Cavo mi deseo de recibir placer para entender cómo usarlo para acciones de otorgamiento, por amor a los amigos y de su amor al amor al Creador. Quiero extraer de este deseo el deseo de otorgar, amar y de unidad. No tenemos otro material y debo llevarlo a la corrección. 

Primero, cavo un hoyo en mi deseo de disfrutar, pues quiero trabajar con mi deseo en aras del otorgamiento. El hoyo se llena con agua y se vuelve un pozo y puedo trabajar apropiadamente con la tierra, con el deseo común. 

Si queremos construir una casa, primero necesitamos cavar un agujero para los cimientos. Lo mismo sucede en la espiritualidad; necesitas cavar en el suelo, es decir, en el corazón y quitar el polvo de ahí. Es decir, extraer la intención egoísta del deseo. Así puedes comenzar a construir en este lugar, es decir, añadir al deseo intención de otorgar y erigir una edificio. Cuando el corazón está vacío sin satisfacción, es tiempo de construir. 

El hombre debe extirpar de su deseo la intención de su beneficio. El Creador colocó deliberadamente intenciones egoístas en nuestro deseo, como si fueran pilotes de construcción. Necesitamos sacarlos y llenar los agujeros que quedan con agua para hacer un pozo. Obtendremos tierra fértil y podremos construir sobre ella. 

El deseo de recibir placer permanece, nuestro trabajo es reemplazar la intención egoísta con otorgamiento. Si hay intención de otorgar, ya se puede usar el deseo ni construir desde ahí, los escalones de otorgamiento, nuestra forma similar al Creador. 

Se puede separar la intención egoísta del deseo sólo en el grupo, uniéndonos con los amigos. Por mi cuenta, es imposible cambiar la intención ni siquiera un poco. 

Nos unimos y cavamos nuestro deseo común juntos, como construir una casa sobre pilares, los pozos son cavados, se llenan de concreto y la casa es erigida sobre esas columnas. 

Entendemos que nuestras intenciones son egoístas, son por nuestro propio bien. Queremos sacarlas del suelo, fuera de nuestros deseos y poner intenciones de otorgamiento en su lugar. 

Hay muchas historias en la Torá, relacionadas con pozos. Nos habla de cómo Abraham abrió pozos en el desierto cerca de Beer Sheva, después nos habla de los pozos de Isaac. La reunión con  la futura novia también tiene lugar en el pozo. El héroe aleja a los villanos del pozo, remueve una pesada piedra del pozo y le da agua a todos. 

Esto simboliza a una persona que, debido a intenciones adquiridas en aras del otorgamiento, puede mover la piedra (corazón de piedra) que obstruye el pozo y todos pueden disfrutar el agua en el pozo. 

La Torá habla de trabajar en una línea y en tres líneas, de diferentes niveles espirituales, pero esto siempre sucede en un pozo lleno de agua. 

Un pozo lleno de agua, es decir, con la luz de Jasadim, se convierte en un pozo de agua viviente. La luz de Jasadim puede dar fortaleza a la tierra y sostener cultivos. 

Cavar un pozo es recibir la intención de otorgar dentro de un deseo corrupto, el cual es llamado tierra. Necesitamos encontrar un lugar donde debe estar el pozo. Sentir la carencia y comenzar a cavar el suelo hasta que este surco en el suelo comienza a llenarse de agua. Las propiedades de Bina, es decir, con nuestras aspiraciones de trabajar no para nosotros mismos sino en aras del otorgamiento. 

Cuando la intención de dar llena todo este hueco dentro del deseo de disfrutar, podemos usar esta agua para regar la tierra y revivir los cultivos, para dar agua a los animales -burros, camellos, gente- y gradualmente llegar a las correcciones. Cavar pozos es el comienzo del trabajo espiritual.
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De la lección diaria de Cabalá 21/nov/20, capítulo semanal “Toldot

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