¡No debemos detenernos!

Janucá es una fiesta especial, es decir el ser creado asciende de Maljut al nivel de Biná. Restringe su deseo de disfrutar por sí mismo, es corregido por la luz superior y adquiere la intención en aras del otorgamiento. Otorgar para otorgar es el nivel de Biná.

Janucá es la celebración de la victoria sobre los griegos. “Griego” es el nombre de la fuerza que lleva al hombre al conocimiento y no por encima de él. Esta fuerza aparece precisamente cuando tratas de acercarte al Creador y adquieres algunas propiedades de otorgamiento, es decir, quieres alcanzar el nivel de Biná.

El hombre puso mucho esfuerzo en su corrección, invirtió en el grupo, en la decena, en los estudios y comenzó a sentir otorgamiento. Y en ese momento la fuerza opuesta al otorgamiento se despierta -fuerza de separación que nos empuja al egoísmo.

Está escrito: «Los griegos me atacaron». El deseo egoísta despierta dentro de mí y debo declararle una guerra interna y luchar contra los pensamientos de que no debo ir en fe por encima de la razón para otorgar y conectarme. Me persuaden a quedarme en este mundo, a asentarme lo más posible en él y disfrutarlo.

Este es el enfoque de los «griegos» en contraposición al enfoque de los macabeos que llaman a elevarme para otorgar al Creador. Hay una guerra en el hombre entre estas dos opiniones. Por un lado, quiero revelar al Creador y mi alma. Pero por otro, la vida me atrae, me urge a disfrutar de sus placeres y a no soñar con la espiritualidad.

Es esta guerra lo que simboliza Janucá y tiene lugar en la oscuridad. El hombre siente que cayó bajo el poder de los griegos, es decir, bajo el poder del deseo de disfrutar y no tiene ninguna posibilidad de vencerlo. Así fuimos creados por el Creador.

Busca en su interior, al menos alguna conexión con el Creador y encuentra un hilo, lo agarra y reza por la salvación. Cuando el Creador se une a él y comienza a sacarlo de su ego, parece encenderle una vela. Así, va pasando gradualmente de la oscuridad a la luz.

Enciendes una pequeña vela de conexión con el Creador, será muy pequeña. Pero como la vela que encendiste está conectada al Creador y el Creador es eterno, esta vela se quema y se quema, pero el aceite que contiene no se quema. Así sales de la intención egoísta y alcanzas la intención de otorgar, Janucá el nivel de Biná, otorgar para otorgar.

Acaba de terminar el congreso virtual “Unidad por encima de la razón” en el que logramos una conexión con el Creador, que antes era inalcanzable. Mantengamos esta conexión y tratemos de que no se apague. Así, comenzaremos a sentir que dentro de esta pequeña conexión, de esta delgada vela, estamos encendiendo un fuego cada vez más fuerte, hasta que logremos recibir para otorgar, hasta el final de la corrección.

Janucá es la mitad del camino. Nos permite sentir que estamos a mitad de camino y que sólo necesitamos preservar la conexión que logramos en el congreso y desarrollarla cada vez más.

No debemos detenernos. ¡Detenernos es muerte! Continúa todo el tiempo. Hemos llegado a un lugar de descanso y necesitamos reconstruirnos de manera nueva para atacar al ego con renovado vigor y lograr una unidad aún mayor.

Todos deben sentir que tienen fuerza para superar su ego. Ahora podemos comenzar a unirnos por sobre nuestro ego y el ego de nuestros amigos, cubrir todas las transgresiones, tanto mías como de éllos con amor y construir una conexión.

Comencemos a implementar esta ley: «El amor cubrirá todas las transgresiones». Este es nuestro trabajo después del congreso. ¡Buena suerte!
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De la 3rd parte de la lección diaria de Cabalá 13/dic/20, “Janucá

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