¿Por qué a Janucá se le llama milagro?

La fiesta de Janucá es un momento especial. Ve, nuestro mundo es una proyección del mundo espiritual y contiene varios símbolos de renovaciones y correcciones espirituales, debido a nuestro trabajo.

Por eso, durante el año pasamos por buenos tiempos y estados especiales como símbolo de nuestro progreso en la construcción del alma, de restaurar la vasija espiritual, el alma común de Adam HaRishon, que fue destrozada.

En este camino, desde el estado más roto hasta el totalmente corregido, pasamos puntos importantes: el inicio de la corrección llamado Año Nuevo (Rosh HaShanah), luego el reconocimiento de la destrucción: Día de la Expiación (Yom Kippur) y la corrección por la luz circundante: Sucot. La siguiente parada en este camino es Janucá, que simboliza el ascenso al estado de Biná, la etapa de otorgamiento.

Celebramos estas fiestas en este mundo, pero por supuesto, todas sus manifestaciones tienen lugar a nivel espiritual. Si logramos fe por encima de la razón al máximo, se llama Janucá, si nos elevamos aún más, a recibir para otorgar, es Purim.

Cada uno y el mundo entero deben pasar por estos estados en su corrección, corregir la fragmentación del alma única de Adam, porque somos pedazos de esa alma.

Janucá es milagro, porque no podemos conectarnos sin la ayuda de arriba, sin la fuerza del Creador. Esta conexión ocurre por encima de la naturaleza corporal, como milagro.

La naturaleza corporal es el ego, el deseo de recibir que se siente atraído sólo por la separación, el distanciamiento, la propia autoridad. La naturaleza espiritual, por el contrario, aspira a la conexión y la auto-anulación. Por eso, a Janucá se le llama milagro, se logra la fuerza de Biná.

Solíamos pensar que, milagro es lo que obtenemos a cambio de nada: no trabajé y de repente gané un millón en la lotería, ¡eso es un milagro! Y si ganara ese millón, no pensaría que es milagro.

Pero invertimos mucho esfuerzo en el trabajo espiritual, intentamos lograr la conexión, hacemos muchas cosas y somos recompensados ​​con el milagro de la revelación espiritual. Se llama milagro porque hasta que no sucede no sabemos a qué llegaremos. Cuando sucede decimos: “Así que este es el mundo espiritual; ¡No pensé que fuera así! ¡No es lo que imaginé en absoluto!» Por eso se llama milagro, pero requiere mucho trabajo.
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De la 3a parte de la lección diaria de Cabalá 16/dic/20, «Janucá»

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