«¿Por qué empezó Janucá?» (Quora)

Michael Laitman, en Quora: «¿Por qué empezó Janucá?«

Para entender por qué empezó Janucá, primero debemos comprender que las fiestas judías describen etapas especiales en nuestro desarrollo espiritual y también, que la Torá, en general, sólo habla de nuestro desarrollo espiritual.

Como tal, Janucá apenas se menciona en la Torá porque es un estado que alcanzamos en nuestro desarrollo espiritual que aún no recibe la luz de la Torá. Más bien, es un estado de preparación para las correcciones espirituales, la aplicación de la intención de otorgar por sobre nuestro deseo de recibir, hacia el estado en el que recibimos la luz superior.

En términos de desarrollo espiritual, Janucá es la primera festividad judía. Expresa nuestro desarrollo al primer nivel espiritual, que se llama «Bina«, o «dar para dar», la intención pura de dar y otorgar por encima del ego humano que constantemente quiere recibir sólo en beneficio personal.

Podemos alcanzar este estado si nos rodeamos de amigos con ideas afines, que comparten una aspiración espiritual común y que se apoyan y alientan mutuamente para priorizar las cualidades espirituales de amor, dar, otorgar y unidad, por encima de nuestra razón egoísta innata, que calcula constantemente en la dirección opuesta, es decir, busca beneficio propio en los demás.

Janucá es el nivel inicial de unión, lo logramos al tener la intención común de otorgar por encima de nuestros deseos egoístas. La palabra «Janucá» viene de dos palabras, «Hanu Koh» («detener aquí»). Actúa como la primera parada para lograr la cualidad espiritual de otorgar por encima de nuestro ego corporal, en nuestro camino espiritual para lograr cualidades espirituales cada vez mayores que el ego que también crece constantemente.

Al lograr la cualidad espiritual de otorgamiento y unidad por encima del ego, ganamos conciencia de que es la forma de alcanzar la revelación total del Creador, no sólo con la intención de otorgar por encima de nuestro deseo egoísta de recibir, sino que nuestro deseo logre la naturaleza de otorgar y nuestra recepción de placer, sea dar placer.

Esto describe un estado espiritual muy avanzado, que se llama «recibir para otorgar», recibir la luz espiritual para dar esa luz, en la que revelamos al Creador con nuestra equivalencia de cualidades, para entrar en conexión y diálogo mutuo.

Por el momento, podemos enfocarnos en una meta más cercana a nosotros: si tenemos aspiración espiritual, debemos buscar una sociedad con ideas afines, con un objetivo común y en una sociedad así, desarrollar un nuevo sentido de otorgamiento y unidad, “dar parar dar», por encima de nuestro ego innato y al hacerlo, descubrir el estado llamado «Janucá«, la primera parada en el camino espiritual.

Por lo tanto, Janucá es nuestra salida inicial de un mundo de oscuridad de vivir en los confines de nuestros estrechos intereses egoístas, hacia un mundo de luz, un mundo donde la cualidad espiritual de otorgamiento y unidad brilla, en nuestra aspiración común, para unirnos por encima de nuestro ego.

Janucá es «fiesta de la luz». Marca el comienzo del descubrimiento de nuestro estado espiritual, que nuestra alma vive y respira de acuerdo con las cualidades de otorgamiento que nos unen a todos. Es la primera corrección espiritual de nuestro deseo: lo transforma de nuestra intención egoísta de recibir en beneficio propio, en la intención altruista de otorgar y conexión positiva con los demás. Esta transformación se llama «milagro de Janucá«, pues nos elevamos a un estado opuesto a nuestra naturaleza egoísta innata que es lo único que conocemos en nuestro mundo y que sólo se puede entender con ayuda de una fuerza espiritual que está fuera de nuestra naturaleza.

De esta corrección espiritual inicial, podemos seguir nuestro camino de corrección espiritual y avanzar a un estado de total similitud con la cualidad espiritual de otorgar.

La costumbre de encender velas en Janucá simboliza estas correcciones espirituales que suceden en nuestras almas en el camino espiritual.

Griegos, en la historia de Janucá es la razón egoísta que calcula «¿Qué obtendré?» cuando nos enfrentamos a un entorno que fomenta salir de nuestro ego para dar, otorgar y unirnos con los demás. En otras palabras, griegos es el deseo egoísta de recibir que despierta cuando nos preparamos para elevarnos al primer nivel espiritual de otorgamiento y unidad.

Por el contrario, los macabeos en la historia de Janucá son la intención de otorgar, que requieren una unidad poderosa para contrarrestar la guerra de los griegos, es decir, contrarrestar el razonamiento egoísta que rechaza las cualidades espirituales de dar y unir. La guerra entre griegos y macabeos, por tanto, no tiene nada que ver con nacionalidad, pues es una guerra interior entre dos cualidades opuestas de dar y recibir o espiritualidad y corporalidad.

Tengo la esperanza de que lleguemos a comprender que Janucá y las otras fiestas judías tratan de la corrección espiritual, de nuestro ascenso en unidad por encima de nuestro ego innato. Mientras más logremos comprender, aplicar y difundir esta conciencia, más veremos florecer una sociedad humana positiva con conexiones armónicas de amor y otorgamiento, que reemplacen a las actuales egoístas y destructivas.

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