Primeros pasos en espiritualidad

El trabajo del hombre, en este mundo y en todos los mundos, es acercarse al Creador. Subimos la escalera espiritual por sus 125 grados, cinco mundos, cada uno con cinco Partzufim, cada uno con cinco Sefirot. 125 Sefirot separan el estado más bajo del más alto.

Parte de este trabajo se hace en el tiempo de preparación en este mundo y parte en los mundos superiores. Depende del tipo de alma, del esfuerzo que necesita invertir en este mundo y en el mundo espiritual, pero el trabajo es esforzarse constantemente por acercarse al Creador.

Todo es a pesar de la resistencia de nuestro deseo egoísta de disfrutar y de la sensación de que a medida que nos acercamos, nos sentimos más lejos del Creador. El ego crece y me siento aún más distante del grupo y de los amigos. Por eso tengo más oportunidades para hacer un esfuerzo y avanzar con el grupo, con la decena.

Poco a poco, comenzamos a darnos cuenta de que la decena no existe aislada, sino que depende de las otras decenas. Estar en ascenso o descenso depende del entorno. El medio ambiente nos afecta y a la decena la afectan las demás decenas. Por eso, debemos pensar en cómo elevarlos e inspirarnos todos.

Nuestra tarea es acercarnos al Creador y la unidad principal de este trabajo es la decena. Por eso, todas las decenas deben influirse mutuamente y sentir su interdependencia.

El trabajo espiritual es elevar la Shejiná del polvo, es decir, restaurar nuestra conexión, el alma común de Adam HaRishon. Se rompió en pedazos y debemos levantar la Shejiná del polvo con nuestro esfuerzo y pidiéndole al Creador poder unirnos para acercar los Kelim rotos, a pesar de sus diferencias y de la resistencia de nuestro ego.

El Creador nos empuja cada vez más lejos, endurece nuestro corazón y nos sumerge en la oscuridad. Pero es consecuencia de la ruptura de Adam HaRishón y debemos trabajar cada vez más para unirnos por encima de la separación.

El Creador nos revela una caída cada vez mayor y necesitamos elevarnos a una unidad aún mayor. Y una vez más, caemos aún más abajo y nos unimos aún más: el egoísmo y la santidad crecen uno contra el otro. Los ascensos son cada vez más altos, pero esto se debe a que los descensos son más profundos. Por eso, mientras más grande es el hombre, más grande es su ego, su deseo roto.

Después del último congreso, nos sentimos menos inspirados, nos esforzamos menos por el Creador, que durante el Congreso. Eso significa que el Creador se distanció para que demos un paso hacia Él, como un niño al que se le enseña a caminar. ¿Cómo podemos dar este paso serio y consciente hacia los demás y hacia el Creador?
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 16/dic/20 «,  «Cercanos al Creador durante el descenso»

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