Etapas de devoción del alma

No tenemos nuestras propias fuerzas: ni positivas ni negativas, ni la línea derecha ni la izquierda. Recibimos todo de arriba y debemos mantenernos en contacto constante con la fuerza superior. Todo lo que tengo viene de ella y debo mantenerme en la línea media, es decir, mantener mi devoción.

Es decir, le atribuyo todo a la fuerza superior, recibo ambas fuerzas, izquierda y derecha de ella y también el conocimiento y consejos que me permiten combinar las dos fuerzas, para que se entrelacen en mí y empiecen a formarse al hombre, Adam, fuera de mí.

Recibimos la fuerza egoísta y la intención de otorgar del Creador y también la técnica que nos permite vestir una por encima de la otra y construir en nosotros la semejanza del Creador llamada, hombre, Adam.

Lo principal es anularnos para recibir fuerzas e intenciones de la fuente superior, del Creador y al combinar lo material (deseo de disfrutar) con la forma del material (intención de otorgar), dar forma, del poder de recibir y del poder de otorgar, la línea media, recibir para otorgar, hombre, Adam.

Tendremos la fuerza de recepción dentro de nosotros, con la que el Creador nos creó y gradualmente, se agrega más y más. Y debemos darle a este material la forma de otorgamiento, que también recibimos del Creador.

El trabajo correcto es pedir al Creador ambas fuerzas, la fuerza de recepción y la fuerza de otorgamiento y acelerar el tiempo, eso se llama, santificarlo. Después avanzaremos en la línea media, corrigiéndonos y volviéndonos hacia el Creador incluso antes de que Él se vuelva hacia nosotros.

Al combinar correctamente las dos fuerzas opuestas, las fuerzas de otorgamiento y recepción, sin permitir que una supere a la otra, sino creando su combinación óptima en la línea media, nos moldeamos en la forma de otorgar. Y de acuerdo con esa imagen aceptada, nos acercamos más y más al Creador con nuestras propiedades internas, nos identificamos con Él y nos incluimos en Él, llegamos a un abrazo y unidad y fusión sin límites.

Y todo esto se debe a la devoción del alma porque no sentimos que tenemos nada ni un poco de nosotros mismos, libre de la autoridad del Creador. Queremos estar en Su poder total porque es la verdad. Pero está oculto para nosotros y nos esforzamos por revelarlo.

En cada nivel que alcanzamos, descubrimos que el Creador nos gobierna. Como resultado de nuestro esfuerzo, se revela que el Creador nos llena sin dejar ningún grado de libertad. Todo es resultado de la devoción del alma, en la medida en la que me llamo, humano.

Para tener una relación correcta con el Creador, que se llama devoción del alma, primero debemos hacer los mismos ejercicios en la decena con los amigos.

El Creador creó ese laboratorio para que podamos sentirlo prácticamente y entender -al recibir apoyo y evaluación crítica de otros-, nuestro progreso en el logro de la devoción del alma. Al ver lo que me falta para dedicarme a la decena superior, puedo entender lo que me falta para ser devoto ante el Creador.

Hay diferentes etapas de devoción, que se convertirán en los peldaños de la escalera espiritual. La comprensión del Creador se da en la medida de la devoción del alma que logramos alcanzar en relación a Él.

Si nos esforzamos por la devoción del alma, nos sintoniza correctamente con el Creador y nos da la dirección exacta, como la estrella Polar o la aguja de una brújula que siempre apunta hacia el norte, hacia donde siempre debemos dirigirnos y compararnos.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 18/ene/21, «Devoción»

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