«¿Cuál es la diferencia entre el amor físico y el amor espiritual?» (Quora)

Michael Laitman, en Quora: «¿Cuál es la diferencia entre el amor físico y el amor espiritual?« 

El amor físico o corporal viene de recibir placer de alguien o algo.

El amor espiritual, por el contrario, es cuando sentimos repulsión y rechazo por los demás, pero por encima de estas sensaciones negativas, construimos una actitud amorosa.

Sobre el amor espiritual está escrito: “el amor cubrirá todas las transgresiones” (Proverbios 10:12). El amor espiritual no reemplaza al odio, sino que emerge por encima de él.

En la medida en que sufrimos por ese odio, es decir, que queremos amar a los demás pero nos encontramos en sensaciones opuestas que contradicen el amor que queremos, nuestra construcción de conexión positiva por encima de las sensaciones negativas despierta el amor espiritual.

El amor espiritual se mide de acuerdo a la distancia a la que queremos amar. Así, para lograr amor espiritual también requiere gran cantidad de aprendizaje y preparación, entender que es una actitud que debemos alcanzar hacia la creación.

La creación, según la sabiduría de la Cabalá, es el deseo de disfrutar. Un solo deseo de disfrutar está detrás de todo lo que percibimos en la realidad.

El deseo de disfrutar en sí mismo no plantea ningún problema, pues es simplemente materia. Los problemas surgen cuando el deseo de disfrutar quiere beneficiarse individualmente a expensas de los demás. Entre las células de un organismo, tal tendencia se considera cancerosa. Entre nosotros, los seres humanos, el deseo de beneficiarnos individualmente a expensas de los demás es la base de cada problema que experimentamos en la vida.

Mientras más nos desarrollamos, más crece el deseo de disfrutar y más nos encontramos en un pantano de problemas y crisis. Ese proceso nos está llevando al estado que la sabiduría de la Cabalá denomina «reconocimiento del mal», donde adquirimos conciencia de nuestra naturaleza egoísta que quiere beneficiarnos a expensas de los demás, es la raíz de todos los problemas. En ese momento, revelaremos que odiamos la naturaleza egoísta dentro de nosotros y anhelaremos genuinamente tener una actitud amorosa por encima.

El deseo de disfrutar es nuestra naturaleza. No podemos deshacernos de él ni destruirlo, ni necesitamos hacerlo. Sólo necesitamos tratar a nuestra naturaleza como el nivel del suelo en un edificio que necesitamos construir, donde el segundo nivel y hacia arriba se construye con una actitud positiva y amorosa sobre el deseo de disfrutar de otras personas y de la naturaleza.

¿Cómo podemos alcanzar ese amor espiritual?

Pidiéndolo al grado superior. El deseo de disfrutar es la naturaleza de la creación y frente a ella está la naturaleza que la creó: el deseo de otorgar, amar y dar. En la sabiduría de la Cabalá, el deseo de otorgar y amar tiene varios nombres, que incluyen «Creador», «fuerza superior», «luz» y también «naturaleza». Describe la cualidad de dar y amar que existe en la realidad, oculto a nuestros deseos innatos. Cuando alcanzamos un deseo sincero de amar espiritualmente a los demás, es decir, sin querer el beneficio propio ligado a ese amor, llegamos a un verdadero pedido al Creador—a la plegaria—para realizar esa autotransformación.

¿Por qué querríamos llegar a tal estado?

Porque al hacerlo, nos acercamos a la fuente de nuestra vida, elevándonos del grado de existencia animal para convertirnos en humanos, en el sentido más amplio del término. «Humano», en hebreo («Adam«), se refiere a la frase «similar al Altísimo» («Adameh le Elyon»). Por eso, alcanzar amor espiritual es lograr la semejanza con el Creador, que Cabalá describe como el propósito de la vida -el estado más alto, más armónico y equilibrado de percepción y sensación que podemos lograr, mientras vivimos en nuestro mundo.

Basado en la lección diaria de Cabalá del 23/ene/21. Escrito / editado por estudiantes del cabalista, doctor Michael Laitman.

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