El colapso de Europa, un reflejo del mundo

Mi nuevo articulo: «El colapso de Europa, un reflejo del mundo«

REUTERS: Cientos de manifestantes sin mascarillas se enfrentan a la policía antidisturbios holandesa, en una protesta ilegal contra las nuevas medidas de bloqueo en los Países Bajos en Museumplein,17/ene/21 en Ámsterdam, Países Bajos. Foto de Robin Utrecht/ABACAPRESS

Observa lo que sucede en Europa: el gobierno holandés renunció en su totalidad por un escándalo con subsidios para el cuidado de niños; el gobierno italiano está al borde del colapso; la canciller de Alemania, Ángela Merkel, renunciará y el futuro político es incierto; el primer ministro de Estonia, Juri Ratas, dimitió por un escándalo de corrupción y su gobierno colapsó. Si esto no es suficiente, en Bélgica y Francia, estallaron disturbios violentos cuando inmigrantes y miembros de grupos políticos radicales rompieron ventanas, incendiaron automóviles y una comisaría de policía e hirieron a decenas de agentes. Además de lo anterior, el coronavirus se está propagando como nunca antes, cobra miles de vidas cada día, a pesar de las vacunas y del aislamiento.

No es coincidencia. Estamos advirtiendo la integralidad del mundo, su inexorable interconexión. Dependemos unos de otros en todos los niveles. La Covid-19 nos obligó a reconocer que el contagio en un lugar, es contagio en todas partes. Ahora tenemos que avanzar a la siguiente fase de nuestro despertar y darnos cuenta de que una crisis en algo, es una crisis en todo. El coronavirus destrozó la economía mundial, destrozó a la sociedad en innumerables países, como resultado, los gobiernos se están desmoronando. Todo es parte del mismo proceso: el colapso del viejo mundo, impulsado por el individualismo, se está desmoronando en un efecto dominó global.

La crisis está en todas partes. La interdependencia global afecta a la coordinación y colaboración global. Tiene sentido que, si dependemos unos de otros, cooperaremos para mejorar las cosas para todos.

Aunque muchos ya se dieron cuenta de que dependemos de los demás, no es suficiente. ¡Ahora también debemos darnos cuenta de que somos responsables unos de otros! Actualmente, los países se están comportando como escaladores de montañas trepando un acantilado increíblemente empinado. Se dan cuenta de que están atados unos a otros, pero en lugar de usar su dependencia mutua para ayudarse a llegar a la cima, tratan de romper las cuerdas que los unen y trepar por encima del otro en su camino hacia la cima. Cualquier escalador novato te dirá que esa actitud sólo puede tener un resultado y no será bueno. La única forma de subir es juntos, cuidándonos unos a otros, asegurar que todos tengan un buen agarre en la roca y que si alguien se resbala, los demás aguanten hasta que pueda volver a ponerse de pie.

La escalada del caos mundial debería enseñarnos que nuestra interdependencia es absoluta y que no tiene sentido tratar de derribar a ningún país, porque todos nos hundiremos con él. Ve lo que sucedió en las elecciones presidenciales en Estados Unidos: de repente, nos damos cuenta de que todos se están entrometiendo en las elecciones de EUA: Rusia, China, Ucrania, Irán y otros países. No tiene sentido fingir que no lo sabíamos. ¡No puede ser de otra manera! Si lo que sucede en un país influye en los demás países, naturalmente, esos otros países querrán influir en lo que sucede en todas partes. Todos se lo hacen a todos, así que no tiene sentido fingir que no sucede.

El problema es que un juego así no puede durar mucho y nos estamos acercando a su fin. El colapso en espiral de gobiernos y sociedades indica que nos estamos acercando al colapso total. Cuando eso suceda, nos quedaremos con una de dos opciones: la primera y menos probable, es que, en el último minuto, los gobiernos controlen su hambre de poder y acuerden establecer conexiones equilibradas que sean aceptables y garanticen el bienestar de todos los países del mundo. La segunda opción, lamentablemente más probable, es que el tira y afloja despiadado terminará en la destrucción total, una guerra mundial nuclear. Los colapsos locales de los últimos meses han sido señales de alerta. Si no les hacemos caso, vendrá el gran colapso.
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