El juego más importante

El juego parece un tema frívolo. Pero si el juego es el medio para pasar del nivel animal al humano, resulta que es lo más importante en nuestro desarrollo, en la sociedad humana.

Enseñamos a los niños con juegos, con juegos se eleva el hombre, del animal, a ser social para su época; se le enseña a tener una actitud correcta hacia el mundo que los rodea y hacia las personas que están a su lado. Todo esto determina el grado humano.

Por eso, lo más importante es jugar, estudiar y adaptar al hombre al mundo. Y lo más importante es educarlo y ponerlo en línea con el mundo superior, que también se llama juego. Y debemos tratarlo como la ocupación más seria.

Si construimos correctamente nuestra relación con el mundo superior o más bien, con el Creador, nos acercamos a Él. Y a lo largo del camino, lo estudiamos, lo entendemos, entramos en conexión con Él, en comunicación mutua, hasta que nos fusionamos con Él y alcanzamos equivalencia total de forma.

Por tanto, la palabra juego parece frívola, pero, es la ocupación más seria. Todos los cambios que queremos hacer en el mundo dependen sólo de cambiarnos a nosotros mismos con juegos. Nada cambia fuera de nosotros, sólo en nuestra percepción.

El mundo es mi sensación. Y el juego es el medio para, fácilmente, hacer cambios internos para no perder el rumbo y cambiar cada vez a un nivel de percepción nuevo, cada vez más avanzado.

Es posible que los estados futuros no me atraigan mucho, porque debo amar a quienes ahora odio o me son indiferentes. Y debo tratarme a mí mismo de manera diferente, adquirir nuevas cualidades y pensamientos, preferir algunos y rechazar otros. Para hacerlo, necesito ejercicios que yo mismo debo asignar y realizar, es decir, jugarlos.

Constantemente debo crear los estados por los que quiero pasar; es decir, debo llevar mis deseos, pensamientos y mi ego, a nuevos estados. En la sabiduría de la Cabalá, estudiamos cómo crear juegos para crecer. Y el juego más importante es el grupo.

Con ayuda del juego, podemos pasar de un estado cómodo a estados que no parecen muy agradables: dar, amar, conectar. Los estados pasarán de no deseados a deseables, de repulsivos a atractivos, de odiosos a amados. Todos los cambios ocurren porque nos imaginamos en nuevos estados, construimos sistemas y gradualmente cambiamos y nos convertimos en nuevas personas.

Lo que solía parecer repugnante: otorgamiento, amor, participación, ahora parece lo más atractivo y bueno. Lo que fue odiado y rechazado se vuelve deseable y estamos dispuestos a hacer cualquier cosa para lograr un nuevo estado.

El juego es una transición del estado actual al deseado incluso si aún no es deseado. El medio para pasar de un estado a otro se denomina juego, debo convertirme en experto y mejorar mis habilidades en todo momento.

Si me cambio a mí mismo con este juego, como resultado, el mundo entero cambiará. Cambio mis prioridades y evalúo todo de manera diferente, según mis cambios. Por eso, en un juego así, no me ajusto al mundo, sino que lo cambio, lo corrijo y lo mejoro.

Si podemos jugar para cambiar nuestros estados, es el medio más efectivo para lograr el objetivo, que está en el centro de todo nuestro trabajo.

Crecemos como niños: a medida que crecen, su mundo cambia. No puedes considerarte adulto si no estás sujeto a cambios. Si estamos en cambio constante, veremos que el mundo cambia. Por eso, siempre seremos niños, jóvenes y estaremos llenos de vida, cambiando y avanzando infatigablemente.

El juego es el medio más importante para lograr el objetivo de la creación, para lograr equivalencia de forma con el Creador, es decir, fusionarnos con Él. El juego incluye educación, estudio, ejercicios teóricos y prácticos y todo tipo de conexiones.

Lo principal es buscar los medios que nos ayuden a cambiar, comprobar constantemente si mi visión del medio ambiente, de mí mismo y del propósito de la creación cambió desde ayer Exactamente. ¿qué cambió en mí, en relación con mis amigos, con la decena? Así, el juego se vuelve muy importante para cada uno.

Los niños juegan todo el tiempo. Después crecemos y dejamos de jugar. Soñamos con ser adultos, pero eso sólo es dejar de desarrollarnos. Desde el punto de vista del desarrollo, morimos. Es decir, debemos mantenernos jóvenes de espíritu, cambiar todo el tiempo, jugar a un nivel más alto con respecto al presente y avanzar cada vez más.

En la vida cotidiana, damos juegos educativos a los niños, para que amplíen sus horizontes y estimulen su crecimiento. De la misma forma, en el trabajo espiritual, debemos buscar lo que nos ayude a crecer. Y la herramienta principal son los escritos de los cabalistas y su práctica en la decena, donde evaluamos nuestro progreso, mientras más cerca estamos, más nos acercamos al Creador.

Debemos ser ejemplo mutuo en este juego y despertar para, finalmente unirnos y que nuestros corazones se fundan en el centro de la decena y alcancemos nuestro primer grado espiritual.

En el mundo material, se cree que jugar es frívolo, pero en el mundo espiritual, es la actividad más seria. Jugando al siguiente estado y esforzándonos por lograrlo, avanzamos y crecemos.

Toda nuestra vida es un juego. En ese juego, el Creador inicialmente nos sacó de Su sistema, necesitamos jugar para volver allí y convertirnos en Adam, es decir, un hombre con un corazón.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 3/ene/21, «Mishak»

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